La semaglutida, un medicamento inicialmente diagnosticado para combatir la diabetes tipo 2 pero que se popularizó por su utilización para bajar de peso, atraviesa un escenario de faltantes intermitentes desde fines del año pasado en farmacias de la Ciudad. Además, la sobre demanda evidenció un crecimiento exponencial de consumo del fármaco.
“Es un tema bastante complejo porque constantemente está en falta”, explicó en diálogo con EL DÍA, Agustín Gorrita, presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Plata. Según detalló, la situación comenzó a agravarse hacia fines de 2025 y desde entonces el comportamiento del mercado se volvió irregular. “Aparecen pocas unidades, se consiguen, desaparecen, aparecen de vuelta poquitas unidades, desaparecen. Eso es constantemente”, describió.
La semaglutida es un medicamento que imita el accionar de la hormona intestinal GLP-1. Así, reduce el apetito, aumenta la saciedad y retrasa el vaciamiento del estómago, entre otras. La aplicación suele ser a través de inyectables y de ello deriva el nombre comercial “Ozempic”, la forma más conocida de la dosis.
Las causas
Según explicó Kostiria, hay un fenómeno de compra que superó las previsiones. “En su momento los laboratorios no pensaron que iba a haber tanta demanda del producto. Fue como un boom”, sostuvo y explicó: “Los procesos de producción de este tipo de medicamentos requieren tiempo pero salen pocas unidades y se venden rápidamente”, señaló. Esto genera que las farmacias no logren construir stock.
No obstante, aunque aseguró que la demanda bajó un poco respecto de los primeros meses del año, el interés sigue siendo alto. Además, indicó que la mayoría de las obras sociales todavía no incorporan el medicamento y confirmó que IOMA no cubre la versión inyectable.
El tratamiento viene en presentaciones de cuatro dosis y se suele aplicar una por semana
Lo cierto es que el costo también funciona como un filtro. El tratamiento viene en presentaciones de cuatro dosis y se suele aplicar una por semana. Dependiendo de la concentración, ronda entre los 120 mil y los 180 mil pesos.
Aun así, el movimiento comercial alrededor del producto creció. Kostiria contó que algunos laboratorios impulsan programas de descuentos mediante códigos QR que las farmacias aplican directamente al paciente. “Hay programas de descuentos extras entre la farmacia y el laboratorio. El laboratorio le pasa un QR al afiliado y en la farmacia se le aplica un descuento extra”, explicó.
No obstante, una fuente del sector detalló a este medio que “muchas veces pasa que alguna farmacia tiene más llegada o más contacto con visitadores del laboratorio y le guardan más dosis”.
El cambio cultural
Para Laura Salzman, presidente del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, el crecimiento explosivo de la semaglutida refiere a “varios factores”, dijo a EL DIA y señaló: “Es un medicamento que viene teniendo una demanda muy alta, asociado al tratamiento de la obesidad y al descenso de peso. Incluso, más allá de las indicaciones estrictamente médicas”.
Puede generar riesgos en personas con trastornos de la conducta alimentaria
La especialista planteó que “más allá de su uso en obesidad y diabetes, pareciera haber un fenómeno de consumo mucho más amplio alrededor del medicamento”. Según analizó, “es una manera de resolver el tratamiento de la obesidad en poco plazo y la gente se engancha porque lo ve como una solución mágica que no implica el proceso de incorporar mejores hábitos de vida”, afirmó.
cuidados y riesgos
Por su parte, la nutricionista local Micaela Peñalba opinó que “para la aplicación de semaglutida tiene que haber un equipo interdisciplinario médico que acompañe el consumo. Hacer actividad física y buena alimentación son fundamentales”.
En tanto, la presidente del Colegio de Nutricionistas, agregó: “Entre los efectos adversos pueden aparecer náuseas, vómitos y diarrea. También, menos frecuentes, como pancreatitis, problemas en la vesícula biliar y pérdida de masa muscular cuando el descenso es muy acelerado. Por eso, es vital remarcar que no se trata de un medicamento inocuo y que su indicación debe ser evaluada y controlada por profesionales de la salud”.
Sin ir más lejos, en el orden internacional se planteó una polémica alrededor del auge del uso de semaglutida. Se sostiene que puede generar riesgos en personas con trastornos de la conducta alimentaria, ya que pueden fomentar conductas restrictivas y complicar la recuperación. Ante eso, expertos subrayan la necesidad de una supervisión interdisciplinaria.
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