Cada miércoles por la tarde, un grupo de mujeres se reúne en una lanería del centro de la Ciudad para tejer cuadraditos de lana que luego se transforman en mantas destinadas a personas en situación de calle. Entre té, café, medialunas y bizcochitos, la iniciativa llamada “Tardes de meriendas solidarias” combina agujas, ovillos y compromiso para ayudar a quienes más lo necesitan.
Dentro del local, el ambiente combina trabajo y calidez. Entre estantes repletos de rollos de lana de todos los colores, tamaños y tipos, las mujeres tejen concentradas alrededor de una mesa. Casi no hablan: el silencio se impone y sólo se escucha el suave y constante golpeteo de las agujas, mientras el negocio sigue en funcionamiento y los clientes entran y salen.
A un costado, un mostrador funciona como buffet con té, café y medialunas. “Los bizcochitos también suman un incentivo, quien termina primero su cuadradito se gana uno como premio”, comentó en tono de broma Andrea Ferrario, dueña del negocio con más de 60 años -situado en 50 entre 4 y 5-, e impulsora de la iniciativa.
La propuesta de juntar cuadraditos de lana se realiza desde hace más de 15 años durante todo el año, no solo en invierno. Sin embargo, la idea de reunirse en el negocio surgió hace apenas un mes. “El año pasado hice una reunión en mi casa con amigas y pensé que había que difundirlo. Entonces, nos preguntamos: ¿por qué no traerlo al local e incentivar a más gente?”, explicó.
Así nacieron los encuentros de los miércoles, de 17 a 19, donde grupos de hasta diez mujeres se reúnen a tejer. “El espacio es limitado porque el local sigue funcionando”, detalló la comerciante. Para participar, solo hay que anotarse por WhatsApp (221 409-3469). “Incluso, hay suplentes por si falta alguien”, agregó.
El local aporta la lana y la merienda, las tejedoras solidarias, su tiempo
La convocatoria es simple: el local pone la lana y la merienda. “Quienes vienen solo tienen que dedicar un rato a tejer uno o dos cuadraditos. Todo suma”, señaló.
No hay límite de edad. Participan personas de 30 años hasta adultos mayores. “También hay gente de 90 que teje en su casa y nos acerca los cuadraditos, que tienen que ser de un tamaño de 20 por 20 centímetros”, señaló.
El objetivo es colaborar. “Hay que traer las ganas de ayudar y de difundir. Queremos sumar cada vez a más personas”, afirmó.
El impacto de la iniciativa ya se nota. “En mayo, solo con los encuentros de los miércoles, se hicieron alrededor de 200 cuadraditos”, destacó Juan Carlos Pietraroia, esposo de Ferrario.
Las piezas tejidas son recolectadas por Red Solidaria (Instagram @redsolidaria), con Carmen Conconi como referente, cuyo voluntariado se encarga de unirlos y armar las mantas. Una vez terminadas, son entregadas a personas en situación de calle con la colaboración de la ONG Sumando Voluntades, encabezada por Nancy Maldonado, con sede en 8 y 37, que trabaja en la asistencia a quienes más lo necesitan.
Entre quienes participaron en la jornada de ayer, María Griselda Pellegrino contó que hace más de diez años que teje junto a su mamá, de 88 años, quien colabora desde su casa. “Lo hacemos todo el año, de enero a enero, y los traemos siempre. Nos motiva la solidaridad”, contó.
Para Noemí Carlos, de 72 años, ayer fue su primera experiencia. “Quería ayudar y no sabía cómo. Y como me encanta tejer, pensé que podía servir para algo. Esto le va a llegar a alguien, es como un abrazo”, expresó emocionada. También debutó Nidia Medina, enfermera de 61 años del Hospital San Martín, quien se sumó “para hacer algo por la gente. Cada vez se necesitan más estas cosas”, señaló.
SUSCRIBITE a esta promo especial