Susana y Corcho Rodríguez cada vez más lejos

Susana Giménez está una vez más en la mira de la prensa del corazón y quizás habrá comenzado a convencerse de que quien es afortunada en el dinero, es desafortunada en el amor. Porque la relación amorosa que inició hace seis años con el empresario Jorge Corcho Rodríguez no encuentra la calma necesaria tras la comentada pelea que los distanció en el pasado mes de octubre. Justamente ahora en que Rodríguez más necesita de la contención de la diva, ésta se encuentra en Miami, por lo que ya se han alzado voces que hablan de una eventual ruptura.

Porque a dos días de que Ernesto Rodríguez, el suegro de la estrella, fuera secuestrado, Susana Giménez emprendió una huida que la llevó urgente a su paraíso frívolo en Miami, en donde papparazzis captaron imágenes de la estrella haciendo sus tradicionales paseos de compras por Bal Harbour y desarrollando una activa vida social que no se condice con el supuesto dolor de sobrellevar la difícil situación de su pareja. Aunque la diva está a kilómetros de su novio y por ende de los problemas que atraviesa éste en Buenos Aires, en Miami se refugió en la intimidad de su piso de Fisher Island y en la compañía de su hija Mercedes Sarabayrrouse. Justamente con Mecha -quien siempre cultivó el perfil bajo- se dejó fotografiar la diva en la confitería preferida de Su en Bal Harbour.


NO LA DEJABAN VIVIR

En octubre de 2003, la pareja atravesó una seria crisis que derivó en una separación de cuatro semanas. Pero luego sobrevino la reconciliación en las playas de Punta del Este y todo parecía volver a tomar color de rosa hasta que el secuestro del papá del Corcho volvió a separarlos.

A favor de la diva hay que decir que durante las primeras 48 horas tras conocerse el secuestro de Ernesto Rodríguez, Susana fue seguida a sol y a sombra por una multitud de fotógrafos y reporteros que le hacían imposible tener la intimidad suficiente para manejar una situación tan difícil.

Pero de allí a pasearse por Miami haciendo shopping con el infaltable Jazmín, hay una situación muy contrastante. Nadie sabe la verdad acerca de los sentimientos que embargan el corazón de la diva por estos días. ¿Estará feliz de haber recuperado la soltería? ¿Seguirá con su vida normal de vacaciones como parte de una estrategia para que Corcho maneje tranquilo el tema de su padre? Especulaciones, puras especulaciones. Y muy pocas certezas.


INDEFINICIONES

Los menos escépticos consideran que el autoexilio de la diva en La Florida, en donde recorre sin signos de estar apesadumbrada sus lugares de rutina, se debe a un pacto que habría hecho con su novio porque consideran que su presencia aquí interferiría en las negociaciones que Rodríguez hace en Buenos Aires con los captores.

En el entorno de la diva aseguran que pese a lo que parecen indicar las fotos de algunos semanarios del corazón, la diva está muy preocupada por Ernesto y permanentemente conectada con su novio. Dicen también que las conversaciones telefónicas entre Corcho y Susana son diarias y tratan de desmentir por todos los medios los rumores de separación. Sin embargo, como los protagonistas de esta historia no hablan, sólo queda juzgar por las acciones. Y por lo que se ve, parece que entre los corazones de Corcho y Susana existe la misma distancia que entre Buenos Aires y Miami.

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