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La muerte de Coccinelle, transexual

Por AMILCAR MORETTI La protagonista de "Transamérica" (con cambio de sexo en la ficción) no fue la primera transexual que apareció en el cine. Tampoco fue la primera que se convirtió en una figura mediática, y por supuesto no ha sido la primera transgénero de la historia. El lunes por la noche, en Marsella, murió Coccinelle, la cantante y animadora francesa, y a veces actriz cinematográfica, que, en los años 60, fue también primera transexual que se visibilizó en la prensa, la televisión y el cine como una personalidad pública. Estuvo casada con un argentino y causó sensación cuando visitó Buenos Aires. Ya no se recuerda que sus promovidas apariciones en la vía pública solían producir concentraciones en ciudades europeas similares a las convocadas por los Beatles. Hubo una "histeria Coccinelle", combinación de misterio (¿qué era, hombre o mujer, se preguntaba la gente?), curiosidad voyeur (¿tenía o no genitales masculinos?) y excitación sexual de espectador pasivo (Coccinelle, en su estilo de star pulposa y rubia tipo Jane Mansfield o Mammie Van Doren, era bella y voluptuosa, como una máquina sexual -imagen que ella trabajaba- devoradora y llena de incógnitas). En la Argentina fue un personaje de repercusión masiva. Filmó una película aquí, "Los viciosos", estrenada en octubre de 1962. Una película malísima y popular como casi la totalidad de las dirigidas por Enrique Carreras. Trataba (es un supuesto) el tema del narcotráfico y los protagonistas fueron Graciela Borges y el fallecido Jorge Salcedo. Por allí aparecía también Irma Roy. El anzuelo en verdad era el tema de la "dolce vita" (por la película de Fellini) que todos decían reprobar, muchos deseaban (en secreto) participar y casi todos querían mirar por el ojo de la cerradura. Había escenas en un cabaret y Coccinelle hacía de sí misma, de Coccinelle, la transexual. Coccinelle, al morir el lunes, tenía 75 años y hacía varios meses que permanecía internada por un episodio cerebrovascular. En el esplendor de su juventud y carrera fue un ícono de los años sesenta, cuando se hablaba de "revolución sexual" y se hablaba y militaba por la "revolución social(ista)". Hubo desde entonces una enorme decepción y un descomunal retroceso, pero algo quedó de esas propuestas: al ser absorbidas por el sistema, junto a la revolución tecnológica (convertida en negocio), cambiaron -de un modo en cierta forma triste- las normas morales. Hoy hacerse una vaginoplastia o cualquier cirugía de reasignación de sexo y hormonización es bastante común aún en conservadoras ciudades provincianas que así, se repiten a sí mismas, son "avant garde". "La Coccinelle", como le decíamos aquí, era famosa desde 1953 en "Chez Madame Arthur", un célebre local nocturno parisino de travestis, que aún hoy funciona. El establecimiento, puede suponerse, sirvió de inspiración a la "boite" de "La Jaula de las Locas", bien reflejada en la película homónima del francés Eduard Molinaro, del año 1978 pero que por la dictadura última recién se pudo estrenar en Argentina después de 1983, con el dúo insuperable de Ugo Tognazzi y Michel Serrault. La Coccinelle actuó en el Olympia de París y "Le Carroussel", donde hacía strip-tease porque, según confesó alguna vez, "no había nacido para usar ropa". Estuvo asimismo en otros conocidos clubes nocturnos de ciudades alemanas y españolas. Había nacido como Jacques Charles Dufresnoy, en París, Ile-de-France, el 23 de agosto de 1935. Según relata en su autobiografía "Coccinelle por Coccinelle" sufrió mucho en su infancia por su condición ambigua y durante la adolescencia empezó a asumirse como travesti. Fue dado de baja durante la conscripción militar porque podía ser "un mal ejemplo para el ejército". Trabajó en "Chez Madame Arthur" y en 1958 se produce un vuelco en su vida. Ese año se opera en Marruecos, en Casablanca, y cambia de sexo. Se convierte en Jacqueline-Charlotte Dufresnoy. Para 1962 ya se había sometido a ocho intervenciones quirúrgicas, siempre realizadas por un misterioso -en esa época- cirujano. Logró el cambio de identidad civil y legal y, cuenta en su libro, para ella fue un triunfo cuando el Papa autorizó su boda por iglesia con Francis Bonnet, por entonces su representante. La boda fue un escándalo del que se hizo eco la prensa y algunas autoridades religiosas. A los dos meses se disolvió el matrimonio porque Bonnet argumentó que "no es una mujer como las otras". El divorcio se consumó pero ella logró que la Suprema Corte ratificara su sexo femenino. En suma, Coccinelle, señora bien casada (y divorciada), se convirtió en abanderada del movimiento transexual. En 1966 Coccinelle volvió a contraer matrimonio con un bailarín argentino, Mario Heims. El mayo parisino de 1968, con su sublevación, le quitó protagonismo y se fue a vivir entonces a la clerical España franquista, donde la moral conservadora la aceptó como espectáculo. No hay que confundirse: a veces más sexualidad en los medios es apenas la cobertura para un manejo moral sexual retardatario. Algo así como que la libertad se reduzca a la televisión y no esté en la vida real. En la España reprimida Coccinelle convocó mucho público, al tiempo que permitía al sistema simular "apertura". Pero, de nuevo, la muerte de Franco en 1975 y el "destape" significaron su bancarrota. Se fue a vivir a Berlín, Alemania, donde terminó en cabarés de baja categoría. Los últimos quince años de su vida los pasó en Marsella, la ciudad portuaria al sur de Francia. Añoraba sus años de gloria. Un dato: la Coccinelle (cocinella septempunctata) o Coccinella (en castellano) en un bichito lindo del género de los coleópteros. Incluye a las vacanitas y mariquitas. El vulgo repite que las mariquitas son homosexuales, y que reproducen solas.

15 de Octubre de 2006 | 00:00
Por AMILCAR MORETTI

La protagonista de "Transamérica" (con cambio de sexo en la ficción) no fue la primera transexual que apareció en el cine. Tampoco fue la primera que se convirtió en una figura mediática, y por supuesto no ha sido la primera transgénero de la historia. El lunes por la noche, en Marsella, murió Coccinelle, la cantante y animadora francesa, y a veces actriz cinematográfica, que, en los años 60, fue también primera transexual que se visibilizó en la prensa, la televisión y el cine como una personalidad pública. Estuvo casada con un argentino y causó sensación cuando visitó Buenos Aires. Ya no se recuerda que sus promovidas apariciones en la vía pública solían producir concentraciones en ciudades europeas similares a las convocadas por los Beatles. Hubo una "histeria Coccinelle", combinación de misterio (¿qué era, hombre o mujer, se preguntaba la gente?), curiosidad voyeur (¿tenía o no genitales masculinos?) y excitación sexual de espectador pasivo (Coccinelle, en su estilo de star pulposa y rubia tipo Jane Mansfield o Mammie Van Doren, era bella y voluptuosa, como una máquina sexual -imagen que ella trabajaba- devoradora y llena de incógnitas).

En la Argentina fue un personaje de repercusión masiva. Filmó una película aquí, "Los viciosos", estrenada en octubre de 1962. Una película malísima y popular como casi la totalidad de las dirigidas por Enrique Carreras. Trataba (es un supuesto) el tema del narcotráfico y los protagonistas fueron Graciela Borges y el fallecido Jorge Salcedo. Por allí aparecía también Irma Roy. El anzuelo en verdad era el tema de la "dolce vita" (por la película de Fellini) que todos decían reprobar, muchos deseaban (en secreto) participar y casi todos querían mirar por el ojo de la cerradura. Había escenas en un cabaret y Coccinelle hacía de sí misma, de Coccinelle, la transexual.

Coccinelle, al morir el lunes, tenía 75 años y hacía varios meses que permanecía internada por un episodio cerebrovascular. En el esplendor de su juventud y carrera fue un ícono de los años sesenta, cuando se hablaba de "revolución sexual" y se hablaba y militaba por la "revolución social(ista)". Hubo desde entonces una enorme decepción y un descomunal retroceso, pero algo quedó de esas propuestas: al ser absorbidas por el sistema, junto a la revolución tecnológica (convertida en negocio), cambiaron -de un modo en cierta forma triste- las normas morales. Hoy hacerse una vaginoplastia o cualquier cirugía de reasignación de sexo y hormonización es bastante común aún en conservadoras ciudades provincianas que así, se repiten a sí mismas, son "avant garde". "La Coccinelle", como le decíamos aquí, era famosa desde 1953 en "Chez Madame Arthur", un célebre local nocturno parisino de travestis, que aún hoy funciona. El establecimiento, puede suponerse, sirvió de inspiración a la "boite" de "La Jaula de las Locas", bien reflejada en la película homónima del francés Eduard Molinaro, del año 1978 pero que por la dictadura última recién se pudo estrenar en Argentina después de 1983, con el dúo insuperable de Ugo Tognazzi y Michel Serrault. La Coccinelle actuó en el Olympia de París y "Le Carroussel", donde hacía strip-tease porque, según confesó alguna vez, "no había nacido para usar ropa". Estuvo asimismo en otros conocidos clubes nocturnos de ciudades alemanas y españolas.

Había nacido como Jacques Charles Dufresnoy, en París, Ile-de-France, el 23 de agosto de 1935. Según relata en su autobiografía "Coccinelle por Coccinelle" sufrió mucho en su infancia por su condición ambigua y durante la adolescencia empezó a asumirse como travesti. Fue dado de baja durante la conscripción militar porque podía ser "un mal ejemplo para el ejército". Trabajó en "Chez Madame Arthur" y en 1958 se produce un vuelco en su vida. Ese año se opera en Marruecos, en Casablanca, y cambia de sexo. Se convierte en Jacqueline-Charlotte Dufresnoy. Para 1962 ya se había sometido a ocho intervenciones quirúrgicas, siempre realizadas por un misterioso -en esa época- cirujano. Logró el cambio de identidad civil y legal y, cuenta en su libro, para ella fue un triunfo cuando el Papa autorizó su boda por iglesia con Francis Bonnet, por entonces su representante. La boda fue un escándalo del que se hizo eco la prensa y algunas autoridades religiosas. A los dos meses se disolvió el matrimonio porque Bonnet argumentó que "no es una mujer como las otras". El divorcio se consumó pero ella logró que la Suprema Corte ratificara su sexo femenino. En suma, Coccinelle, señora bien casada (y divorciada), se convirtió en abanderada del movimiento transexual. En 1966 Coccinelle volvió a contraer matrimonio con un bailarín argentino, Mario Heims. El mayo parisino de 1968, con su sublevación, le quitó protagonismo y se fue a vivir entonces a la clerical España franquista, donde la moral conservadora la aceptó como espectáculo. No hay que confundirse: a veces más sexualidad en los medios es apenas la cobertura para un manejo moral sexual retardatario. Algo así como que la libertad se reduzca a la televisión y no esté en la vida real. En la España reprimida Coccinelle convocó mucho público, al tiempo que permitía al sistema simular "apertura". Pero, de nuevo, la muerte de Franco en 1975 y el "destape" significaron su bancarrota. Se fue a vivir a Berlín, Alemania, donde terminó en cabarés de baja categoría. Los últimos quince años de su vida los pasó en Marsella, la ciudad portuaria al sur de Francia. Añoraba sus años de gloria. Un dato: la Coccinelle (cocinella septempunctata) o Coccinella (en castellano) en un bichito lindo del género de los coleópteros. Incluye a las vacanitas y mariquitas. El vulgo repite que las mariquitas son homosexuales, y que reproducen solas.

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