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Prueban alimentos con radiación para pacientes inmunodeficientes

Un menú de alimentos sometidos a radiación por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), para pacientes inmunodeficientes, fue probado en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires con la expectativa de extender el reparto de estas viandas entre las personas con déficit inmunológico. Esa clase de comidas, tratadas con rayos gamma para eliminar cualquier rastro de contaminación, sirven para pacientes trasplantados, oncológicos, con sida, tuberculosos o con problemas de malnutrición -que representan al menos el 20% de la población- y se realizaron en el Centro Atómico de Ezeiza.
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"Hicimos una prueba con 44 pacientes del Hospital de Clínicas a los que brindamos un menú de ensalada, empanadas y fruta -alimentos que tienen contraindicados de por vida- y se manifestaron muy contentos" de poder consumirlos, dijo Patricia Narvaiz, de la Planta de Irradiación Semi Industrial (PISI), dependiente de la CNEA.

Los pacientes con déficit inmunológico son más vulnerables a las infecciones y deben consumir alimentos muy cocidos para evitar el riesgo microbiano, con lo cual se reduce la variedad de la ingesta y se pierden parte de los nutrientes.

La irradiación de alimentos es un método físico de conservación comparable a otros que utilizan el calor o el frío, y consiste en exponer el producto a la acción de las radiaciones ionizantes durante un cierto lapso. El procedimiento se realiza en una planta de Cobalto-60, que consta de una sala de irradiación, una piscina de almacenamiento, un sistema transportador, una consola de control y depósitos que separan el material irradiado del que permanece sin irradiar.

La sala de irradiación está blindada con una gruesa pared y contiene una piscina de almacenamiento donde se encuentran las fuentes radiactivas de Cobalto-60 mientras no se está tratando un producto. El agua actúa de blindaje contra la energía radiactiva, protegiendo a los operadores cuando tienen que entrar en la sala.

Los rayos gamma provenientes de Cobalto radioactivo -que poseen una longitud de onda muy corta, similar a la luz ultravioleta y las microondas- penetran el envase y pasan a través del producto sin dejar ningún residuo en él.

La jefa de la PISI, Andrea Docters, explicó que cuando se fundó el servicio, en 1970, "se buscó una estructura semi industrial a fin de facilitarles su uso a diversas empresas", a un costo accesible. Desde entonces, la planta esteriliza equipo biomédico como gasas y jeringas, tejidos microbiológicos para tratamientos de piel y hueso, prótesis odontológicas y solución fisiológica. Además, irradia alimentos para su preservación. En este caso, los someten a rayos para que no se pudran o para atacar la enzima que produce el brote, y así almacenarlos sin problemas.

"Irradiamos un lote de ajo, papa y cebolla del rompehielos Almirante Irízar para la provisión de las bases antárticas, a pedido de la Armada", contó Narvaiz. La técnica, a la que se alude como "pasteurización en frío", es una tecnología de seguridad alimentaria que está aprobada en más de 40 países.

El Código Alimentario Argentino autoriza la irradiación de papa, cebolla y ajo para inhibir el brote; de frutilla para prolongar la vida útil; de champiñón y espárrago para retardar su envejecimiento y de especias, frutas y vegetales deshidratados para reducir la contaminación microbiana.

Con la técnica de irradiación se eliminan bacterias patógenas como la salmonella -en pollo y huevo en polvo industrial- o escherichia coli, y parásitos como el trichinella spiralis en carne de cerdo, para interrumpir su ciclo vital en el hombre e impedir la enfermedad de la triquinosis.

Los cambios nutricionales y sensoriales son comparables a los de los procesos de enlatado, cocción y congelado, y muchas veces, menores. La instalación del Centro Atómico de Ezeiza irradia anualmente unas 200 toneladas de productos y el sector Alimentos realiza investigación y desarrollo -por iniciativa propia o a pedido de potenciales usuarios o investigadores-, asesoramiento a productores e industria alimenticia y docencia y formación de recursos humanos.

Entre las investigaciones actuales del centro se cuenta un convenio con la Universidad de Entre Ríos para distribuir un pan irradiado y envasado como vianda para distribuir durante catástrofes como las inundaciones. Un convenio similar con la Universidad de Lanús analiza el tratamiento de mieles, en tanto otro de la UBA desarrolla un potaje de puré de calabaza para comedores.

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