Una "Estancia Grande" que se convirtió en City Bell

La localidad fue fundada el 10 de mayo de 1914 por la Sociedad Anónima City Bell. Allí se preserva aún el casco principal de la estancia de la familia Bell, punto de partida de varias localidades de La Plata

Los orígenes de City Bell han sido narrados muchas veces. Se torna difícil agregar más datos a los ya conocidos y hallar nuevos registros gráficos a los publicados en el pasado. Sin embargo, como un cuento de la niñez, los habitantes del pueblo vuelven una y otra vez a repasar los detalles del pasado del pueblo con deleite.

Los orígenes de la localidad se remontan al año 1910, cuando, tras la muerte de Jorge Bell, su hijo Eduardo queda a cargo de la administración de la prestigiosa Estancia Grande. La propiedad había quedado en sus manos y las de sus hermanos como parte de la sucesión.

El espíritu emprendedor de los hijos de Jorge Bell, herederos también de ese rasgo de su padre, los llevó a aceptar la propuesta de la Sociedad Anónima City Bell presidida Adolfo Labougle. Esta consistía en la creación del pueblo de City Bell en una fracción de tierras de trescientas hectáreas ubicadas al norte del casco de la Estancia Grande, frente a las vías del ferrocarril.

En un documento de 1913 consta: "el 18 de julio de 1913 compadecen doña Mabel de Aberg Cobo y don Eduardo Jorge Bell, quien concurre por sí y en nombre y representación de su señora madre, doña Ana Shaw de Bell y de sus hermanos Percival Guillermo Bell y doña Ethel Maed Bell de Algoina, para la venta a don José Guerrico, como representante de la Sociedad Anónima denominada City Bell, de 300 hectáreas que lindan por N.O., S.O. y S.E. con más campo de la sucesión Jorge Bell y por el N.E. con las vías del ferrocarril del Sud, terreno reservado para el mismo ferrocarril. Les corresponde a los vendedores por herencia de don Jorge Bell según la declaratoria de herederos hecha en Buenos Aires en diciembre de 1910 por el juez doctor Baltazar Beltrán. Esta venta se efectúa en la suma de 500.000 pesos".

Así fue cómo comenzó la historia.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD
El 2 de febrero de 1914 la Sociedad Anónima City Bell propone al agrimensor Esteban Panelo para efectuar el trazado del nuevo pueblo. El 27 de febrero de ese año se produce el informe de la Dirección General de Tierras y Geodesia. El mismo considera que el proyecto del centro urbano City Bell está en condiciones de ser aprobado.

El Poder Ejecutivo provincial, por resolución del 10 de mayo de 1914, aprueba la traza del pueblo al que denominaron City Bell en honor a la familia de don Jorge Bell.

Ese mismo año, pese a los problemas económicos, la Sociedad encaró obras de importancia: la pavimentación de la calle 14 -hoy Cantilo-; la construcción de un tanque para la provisión de agua corriente con extensión de una red de cañerías de 12.000 metros; el primer chalet en avenida Cantilo esquina 7; y la construcción la primera estación del ferrocarril que funcionó durante algunos años en una casilla de madera. Se cuenta que en el primer tren que paró en la flamante estación viajaron don Eduardo Bell y su esposa (Cora Vidal Malbrán), quienes venían en viaje de bodas a la Estancia, cuyo casco se hallaba ubicado en el predio donde hoy se encuentra instalada la Agrupación de Comunicaciones 601.

Por otra parte, en 1915 se concluyó la pavimentación del camino General Belgrano que recién pudo ser inaugurado un año más tarde cuando se construyó el puente sobre el arroyo Rodríguez.

Los años que siguieron fueron fundamentales para el crecimiento del pueblo. La Sociedad Anónima construyó diez chalets y, de inmediato, otro núcleo de quince. Muchos de ellos fueron adquiridos por conocidas familias que comenzaron a poblar la localidad.

Entre los primeros vecinos que vinieron a habitar la zona se recuerda a las familias Ferrando, Büchele, Baglioto, Altube, Mariscotti, Choscot, Carnevale, Labougle, Traverso, Peñalva, Cao y otros tantos más.

Con la instalación de las primeras familias se hizo indispensable dotar al poblado de servicios esenciales. En 1922 comienza la instalación de una usina eléctrica para uso familiar y alumbrado público. Un año después, la localidad contaba con luz y agua corriente.

El pueblo ya había pasado los tiempos más difíciles. A partir de allí, la demanda de tierras creció, revirtiendo la tendencia registrada durante los primeros remates de lotes.

Desde entonces, City Bell no abandonaría ya su constante progreso hasta llegar a nuestros días, transformado en una localidad marcada por el verde, con rincones llenos de encanto.

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