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SE DESACELERARON LAS EXPECTATIVAS

Buenos datos que no despejan dudas

Las proyecciones positivas se vieron opacadas por el efecto de la sequía que provocará pérdidas para el sector agropecuario que impactará en el buen desempeño de los indicadores económicos

Buenos datos que no despejan dudas

Si bien la economía tuvo una buena performance en 2017 y las primeras cifras también confirman que el 2018 arrancó con datos muy positivos, subsisten las dudas respecto a cuestiones básicas. En especial la sustentabilidad de alguna de estas mejoras.

Según un trabajo de Management & Fit los datos de actividad del INDEC reportaron una expansión de la actividad del 2% anual (0,6% mensual, sin estacionalidad).

A lo largo de todo el año, la economía creció un 2,8%, apenas por debajo de lo esperado por los analistas (2,9% según el REM) y el propio Gobierno que la estimo en un 3%.

Además, esta cifra concuerda con la proyección de la propia consultora.

De esta forma, habiendo recuperado el terreno perdido luego de la recesión, e incluso superando el pico previo de actividad, el objetivo y desafío de este año es sostener el crecimiento, de forma tal de romper el ciclo de alzas y bajas consecutivas que viene desde 2011, una tendencia que el presidente Mauricio Macri aseguró que alcanzaría en su mensaje al Congreso.

EL IMPACTO DE LA SEQUÍA

Si bien las proyecciones de consenso son favorables, las expectativas de crecimiento van a reducirse debido al impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria.

Repasando el 2017, se observa una buena performance en la mayoría de los sectores. De los 15 sectores relevados por el EMAE, 13 de ellos crecieron en 2017, y de éstos, 11 también muestran expansión en el margen. Entre los más dinámicos se encuentran Construcción (gracias a la obra pública y la demanda de vivienda), Servicios financieros (empujados por el fuerte crecimiento del crédito -sobre todo, hipotecario-), Agricultura y ganaderia y Actividad inmobiliaria (también explicado por la situación de vivienda).

En el otro extremo, Minería (por problemas que vienen del lado de producción de combustibles) y Electricidad, Gas y Agua son los dos sectores que sufrieron una contracción durante 2017, aunque en el margen muestran variaciones positivas, lo que puede dar cuenta de una incipiente recuperación.

Resulta interesante notar que la mayoría de los sectores (12 de 15) superaron el nivel que tenían previo al recambio presidencial y que poco más de la mitad (8) incluso están hoy por encima del pico previo de actividad.

Además, la construcción arrancó el 2018 con el pie derecho. Datos del ISAC el índice el INDEC que mide la evolución de la actividad reportaron una suba de 19% anual en enero.

Estos resultados se alinearon con estimaciones privadas. Por caso, el índice Construya, que recopila datos de distintas empresas ligadas al sector, mostró un crecimiento de 11% anual.

La obra pública, que fue el principal motor del sector durante el año pasado, aportaría un poco menos en un año no electoral, pero la construcción privada compensaría, empujada por la demanda de vivienda.

También habrá que seguir de cerca el desarrollo de los proyectos bajo el esquema PPP (Participación Público-Privada), aunque acaso su aporte sea menor al esperado por el Gobierno y genera alguna polémica sobre su real beneficio en la construcción.

Por su parte, la actividad industrial se aceleró en enero. El EMI, del INDEC registró un crecimiento de 2,6% anual en el primer mes del año, acelerándose respecto al 0,3% de diciembre.

La mejoría se explica, en parte, por las mayores exportaciones. En efecto, los despachos al exterior de manufacturas subieron (en volumen) 13,7% anual en enero, con un fuerte empuje de la demanda brasilera. Con mejores perspectivas de crecimiento en el país vecino, la industria debería tomar algo de impulso en los próximos meses.

Las expectativas para el año son positivas, pero empiezan a moderar el optimismo. El último relevamiento del REM arrojó una proyección de crecimiento del 3% para este año. La mayoría de los analistas coincide que este año se terminará con el ciclo de alzas en años electorales y bajas en años no electorales. Ahora bien, las proyecciones se están revisando a la baja debido al impacto de la sequía sobre la cosecha.

 

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