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Deportes |ENTREVISTA A LEANDRO DESÁBATO, EX CAPITÁN DE ESTUDIANTES, LUEGO DE SU RETIRO DEL FÚTBOL PROFESIONAL
“A veces me agarra esa ansiedad de no saber qué voy a hacer”

A pocas horas de su debut como jugador de Cafferatense, el Chavo hizo un repaso de su presente y de su futuro en el fútbol

“A veces me agarra esa ansiedad de no saber qué voy a hacer”

Leandro Desábato con sus cuatro hijos, su hermano Jorge y su primo Tato Callegari / El Día

17 de Julio de 2018 | 05:29
Edición impresa

Por MARTÍN CABRERA
mcabrera@eldia.com

Atiende el teléfono mientras habla con alguien de su casa. Está por arreglar una canilla. Bromea y dice que su vida cambió desde que no juega más al fútbol. Igual avisa que siempre le gustaron las cosas domésticas pero que por cuestiones de tiempo no podía encargarse. Leandro Desábato, el ex capitán de Estudiantes, pasa unos días en Cafferata y el domingo debutó en el club de su pueblo mientras planifica qué será de su vida.

El Chavo usó la camiseta número 2 del Club Deportivo y Mutual Cafferatense en el empate 0-0 contra Huracán de Chabás. Fue una tarde de emociones para la familia, porque compartió equipo con su hermano Jorge y su primo Tato Callegari. “Es la primera vez que juego oficialmente con ellos”.

-¿Cómo fue tu regreso al pueblo?

-Muy bien. Ya la noche que llegué hubo una bienvenida que me sirvió para sentirme como en casa. El domingo vino toda mi familia y amigos que están en otros pueblos. Hubo como una movilización que me emocionó. El capitán me dio la cinta y cuando dije unas palabras en la arenga me quebré. Mirá que jugué partidos y estuve en la Selección, pero esto me superó. Jugué con mi hermano, estuvo mi otro hermano que es dirigente, mi sobrino, mi primo, mi viejo... No fue fácil. Algo que pensé que nunca iba a llegar, al final llegó.

“El mes que viene me voy a reunir con Verón y Alayes para saber qué quieren. También con dos técnicos”

Desábato y su futuro

 

Cafferatense es el Funebrero. El pueblo está ahí. Hace unos años que participa del Interprovincial pero nunca pudo ser campeón. Al Chavo le pusieron todas las fichas pero avisa un poco en broma y un poco en serio: “No se ilusionen porque mucho no puedo hacer”. No es fácil el torneo, pero nadie les baja las expectativas a los hinchas.

-¿Se respeta al jugador con trayectoria o en la primera jugada el 9 rival te hizo sentir el rigor de la categoría?

-No, cuando la pelota empieza a rodar ya no importan los apellidos. En la primera jugada un defensor me fue fuerte cuando fui a cabecear. Todavía me duele la cintura. Después me pidió disculpas. Se juega fuerte y con el alma. Se escucha la gente. Es otra cosa. Igual, ojo, es una liga muy competitiva. La próxima fecha jugamos de visitantes contra Independiente de Chañar Labiado, que se reforzó para ganar el campeonato.

-¿Tu idea es jugar todos los partidos o sólo los primeros?

-Voy a jugar los próximos dos porque aprovecho que la familia está acá de vacaciones. Pero después los primeros días de agosto me vuelvo a La Plata porque mis hijos van a la escuela y voy a aprovechar para reunirme con algunos técnicos. La idea es poder volver a jugar algunos partidos siempre y cuando la familia me acompañe. Parece fácil pero tengo cuatro hijos y se complica dejar a mi señora sola con ellos. El objetivo es clasificar a la fase final. Y después veremos.

-¿Ya te cayó la ficha del retiro?

-Por momentos sí, por momentos no. A veces me agarra esa ansiedad de no saber qué voy a hacer. Me pasa acá en el pueblo, porque encima se entrena a la noche, hace mucho frío y me cuesta. Pero más allá de extrañar algunas veces el profesionalismo, no me arrepiento de la decisión que tomé. Fue un retiro muy pensado y más allá que el proceso lo estoy viviendo, sabía que iba a ser duro. Por eso fui un psicoanalista. Tengo una edad considerable y me cuesta jugar en el equipo del pueblo. Me costaba el día a día en Estudiantes y eso me frustraba. El domingo estaba jugando el partido y me dolía todo. Estaba convencido que era el momento y seguramente cuando empiece el torneo me voy a sentir un poco mal, pero era la mejor decisión que podía tomar.

-La gente no te pudo despedir en cancha. ¿Vas a estar en el primer partido de Estudiantes como local?

-La verdad que no lo sé. No tenía pensado ir para evitar esa nostalgia lógica. Pero si necesitan mi presencia obviamente que voy a estar. Cuando decidí retirarme supe que los primeros partidos iba a estar lejos de la cancha porque si me acerco lo voy a extrañar mucho más. Igual todavía no me llamó nadie del Club, no sé si tienen pensado hacer algo.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió al momento de anunciar tu retiro del fútbol?

-La verdad que fueron muy lindas todas las muestras de apoyo que recibí. No tengo redes sociales pero me llegaron los saludos de ex compañeros, empleados del club, profesores, entrenadores... Me costó mucho tomar la decisión, pero una vez que lo hice sentí un terrible alivio. Tardé como un año en darme cuenta y eso que el día a día me estaba costando una barbaridad. No podía disfrutar. Lo estaba sufriendo en lo físico y mental. Cuando se los dije al Flaco (Alayes) y al Chino (Benítez) sentí alivio. Siempre me quise retirar jugando y vigente, sin dar lástima como les pasó a otros jugadores que jugaron un montón sólo por su nombre. Me retiré jugando un partido de Copa Libertadores y clasificando a los octavos de final. La gente el día de mañana se va a acordar de eso.

-¿Cómo viene el Leandro Desábato entrenador?

-La idea sigue siendo la misma: ser técnico. Obviamente no es fácil estar del otro lado por eso ahora voy a empezar a reunirme con diferentes entrenadores para escucharlos, preguntarles y sacarme algunas dudas. Tengo muchas ideas en la cabeza, pero todas desordenadas. Esas charlas me van a servir para ordenarlas.

-¿Seguís con la idea de ser entrenador de Reserva primero? ¿Será en Estudiantes?

-Sí, mi decisión es empezar con una división Reserva antes que una Primera, porque si me tengo que equivocar en un entrenamiento o un cambio es mejor hacerlo ahí que arriba. Es una buena medida para saber si les llego o no les llego a los jugadores, si me entienden... Son cosas que en lo personal me genera alguna duda y eso lo voy a ir charlando con algunos entrenadores. Con Agustín (Alayes) ya lo hablé pero muy poco con Sebastián (Verón). Una vez que empiece a caminar el torneo y ellos se saquen el mercado de pases de la cabeza me juntaré para saber cuál es su idea para el futuro.

-¿Qué te dejó el Mundial en el armado de planteles, planificación y juego preparado?

-Lo que tengo claro para cuando sea entrenador es la importancia de armar un buen grupo que capte mi idea. Estoy convencido que si el jugador no tiene llegada al jugador y no se trabaja en equipo es muy difícil. Se ve que muchos clubes de la Argentina gastan una millonada de plata y les cuesta un montón contra equipos chicos que tienen un plantel más modesto. Pero el trabajo en equipo, la planificación y el convencimiento están por encima del dinero. En el Mundial lo mismo, se demostró que el equipo está por encima de las individualidades. Los que llegaron a las finales fueron los que se sacrificaron todos en defensa y en ataque. Ya no se gana más con la camiseta ni con un par de individualidades. El trabajo no te asegura el éxito, pero te acerca al objetivo. Por eso hay una paridad tan grande. En Argentina de una buena vez por todas se tiene que hacer un proyecto serio en juveniles para empezar a marcar un camino. Tiene que haber un camino, que sea con la identidad que quieran, pero un camino al fin y al cabo.

-¿El tiempo le dio la razón a Alejandro Sabella?

-No tengas dudas. Hoy que no está se lo valora. Cuando estuvo se lo criticó demasiado. Es recurrente en este país no dejar trabajar y la crítica constante. Cuando Alejandro (Sabella) agarró en 2011 se lo cuestionó mucho y eso que ganó las Eliminatorias casi caminando. Fue al Mundial, llegó a la final y todavía se lo criticaba por defensivo. Pero claro, hoy vemos el Mundial y los finalistas son tan “defensivos” como la Argentina de Sabella. ¡Cuánta razón tenía! Eso es lo peor que nos puede pasar: no valorar las cosas cuando las tenemos. Así está el país en muchos aspectos. No hay tolerancia ni visión a futuro, se piensa que con plata todo se compra.

-¿Lo más difícil en el fútbol es que el entrenador logre ser creíble para sus jugadores?

-Y, es clave que el jugador se te entregue. En Estudiantes cuando hubieron técnicos que lo consiguieron se lograron cosas importantes. Y esas cosas importantes no fueron sólo los títulos. Porque cuando la cosa no está tan bien se mira con nostalgia las buenas campañas realizadas. Se está muy intolerante en el fútbol y no se deja trabajar tranquilo a nadie. No sé si la culpa la tienen las redes sociales, pero influyen negativamente no tengo dudas.

 

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