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Grandes áreas parquizadas inundables y veredas y ramblas porosas. Es clave recuperar el verde perdido

“Ciudad verde”, el desafío de aprender a convivir con eventos climáticos extremos

Expertos platenses ya desarrollan proyectos para adaptar la Región a los excedentes hídricos que provoca el nuevo clima

Alfredo Benassi, ingeniero agrónomo, paisajista y docente “ Debemos asumir un nuevo concepto de espacios verdes. No ya los tradicionales -que por supuesto seguirán allí- que conllevan un mantenimiento clásico, sino grandes áreas que requerirán de un manejo integral, abarcativo, que implicará la gestión de árboles, pastizales, césped, plantas”

CARLOS ALTAVISTA
caltavista@eldia.com

La variación climática, que se expresa en toda su dimensión en los “nuevos veranos” que vive la Región, sigue sorprendiendo e incomodando a muchos. Pero como llegó para quedarse, los especialistas afirman que es hora de empezar a actuar. “Hay que adaptar la Ciudad y aprender a convivir con los efectos meteorológicos extremos; no es sencillo, es un proceso, pero es necesario afrontar el desafío cultural porque no existe marcha atrás”, dicen, palabra más, palabra menos, quienes ya están trabajando en el tema.

Un proyecto que se encuentra muy avanzado y que lleva la firma de la Unidad Promocional de Investigación y Desarrollo en Ingeniería del Paisaje -de la Facultad de Agronomía platense- y de la Dirección Provincial de Hidráulica, postula la creación de ARTEHs (áreas de retención temporaria de excedentes hídricos), como espacios claves para “anticiparse a los efectos adversos de la variación climática, prevenir o minimizar el daño que pueden provocar los recurrentes episodios hidrometeorológicos extremos”, puntualizó el director de la UPID-IP que funciona en la unidad académica de 60 y 119, el ingeniero agrónomo y paisajista, Alfredo Benassi.

Las ARTEHs requerirían baja inversión, mantenimiento bajo o casi nulo, y evitarían que los excedentes de agua de los cada vez más frecuentes “diluvios” inunden los espacios urbanos ya impermeabilizados por el cemento y sigan causando daño a las personas, al patrimonio privado y al público.

¿De qué se trata?

“Hemos desarrollado un modelo teórico de espacios verdes inundables, con la idea primaria de comenzar a crearlos en la cuenca alta (del partido de La Plata). Ello permitiría trabajar sobre predios amplios, desde dos hasta ocho hectáreas”, introdujo Benassi, para, en un lenguaje bien llano, explicar: “Esos espacios tendrían, en el día a día, una función social, recreativa. Imaginemos grandes parques con árboles, estratos arbustivos y herbáceos, en convivencia con campos de fútbol, verde para reuniones de familias y amigos, sendas aeróbicas, bicisendas. Bien, esos lugares, cuando se den episodios hidrometeorológicos extremos, se inundarían y podrían conservar el agua en forma temporaria; horas, un día, dos”, puntualizó.

¿Qué ocurre con esa agua? “Las ARTEHs están pensadas con una doble capacidad: la de acumular una gran cantidad de agua y la de ir dirigiéndola mediante conductos sencillos hacia los arroyos, de manera continua pero gradual”, señaló el ingeniero agrónomo, que realzó la importancia del paisajismo en este tipo de desarrollos.

“Hay dos imágenes muy impresionantes de un parque holandés, una donde asoma un aro de básquet desde el agua y otra de un grupo de chicos jugando en ese mismo sitio -apuntó-. Es vital que las áreas inundables estén pensadas para el uso público, con un diseño acorde, pues de lo contrario terminarían utilizándose como basureros o para construcciones ilegales”.

Que la Ciudad no se entere

Ese manejo de los nuevos espacios verdes evitaría que el excedente hídrico se vuelque sobre la Ciudad.

“La Ciudad no se enteraría de cuánta agua cayó”, graficó el experto platense, para recordar que “las zonas urbanas ya están impermeabilizadas por el cemento. Es por ello que si reciben excedentes de agua no los soportan y las inundaciones se vuelven moneda corriente. Eso ya está. Ahora hay que trabajar para mitigar los efectos de la variación climática”, añadió.

El término “manejo” de los espacios verdes que utilizó Alfredo Benassi no fue casual. “Debemos asumir un nuevo concepto de espacios verdes. No ya los tradicionales a que estamos acostumbrados -que por supuesto seguirán estando- y que conllevan un trabajo de mantenimiento clásico, sino áreas más grandes que requerirán de un manejo integral, algo más abarcativo que implicará la gestión de árboles, pastizales, césped, plantas”.

En el proyecto fruto de la articulación entre el UPID-IP de Agronomía y la Dirección Provincial de Hidráulica, las ARTEHs deben complementarse con “veredas y ramblas verdes” que tornen más porosa la superficie de las zonas urbanizadas. Pero eso tendrá su desarrollo más adelante. Antes, los expertos se remontan a la Ciudad de fines del siglo XIX.

Aprender de los pioneros

“Retomar los cánones exitosos de La Plata fundacional requiere, en la actualidad, de potenciar nuevas tipologías de espacios verdes y áreas azules en la Región, habilitando la posibilidad de integrar una infraestructura verde regional. Todo ello dirigido a la recreación social, el impacto beneficioso de la vegetación en el territorio, la protección de la flora y fauna locales”, reza el artículo académico a que tuvo acceso este diario.

“Nuestra ciudad desarrolló durante todo el siglo XX, y de acuerdo a los tiempos forestales, su modelo verde fundacional. Modelo que no se replicó (respetó, se podría decir) en su expansión (urbanística) desbordada” desde fines del siglo XX hasta hoy, prosigue.

Debemos aprender a convivir con los efectos climáticos extremos, adaptando las ciudades

Hay que retomar los cánones exitosos de La Plata fundacional creando nuevos espacios verdes

 

Y continúa. “Ante eventos meteorológicos más intensos y frecuentes se revaloriza el patrimonio verde y resulta necesario replicarlo, enriquecido con el aporte de nuevas entidades verdes inundables periurbanas (las ARTEHs) y veredas verdes porosas”.

Los académicos apuntan que “el mayor valor de esta infraestructura verde radica en su magnitud y en su proporción en relación a la escala urbana, y su conectividad integradora por medio de las veredas y ramblas arboladas con la proverbial frecuencia de una plaza cada seis cuadras”.

“Este sistema de espacios abiertos y la conectividad lineal verde por avenidas y calles arboladas es uno de los mayores aportes sistémicos del modelo original, con un adecuado predominio de árboles y césped que permite disponer en la Ciudad de superficies absorbentes y recreativas para los platenses y visitantes”, describen.

A quitar baldosas

Pasando a las zonas urbanizadas, el proyecto propone dos alternativas para mitigar el excedente hídrico. Una destinada a los barrios y otra al centro.

“Se necesitan otra ingeniería y proyecto en veredas y ramblas para lograr la porosidad absorbente” en esos sitios.

Explicaron que “hay que dotarlas de bandas verdes porosas que contribuyan a la infiltración de lluvias en la cuenca urbana. ¿Cómo? Construyendo una faja absorbente en la línea del arbolado de las veredas con césped y plantas. Esa faja o cinta ocuparía media vereda en los barrios. En cambio, en el microcentro y centro, se reemplazaría por placas caladas, transitables por los peatones, colocadas sobre un manto de grava gruesa reciclada”, especificaron.

“De ese modo nos encaminaríamos a la conformación de un sistema verde integrado, con grandes parques y bosques urbanos inundables que, junto al arbolado poroso de veredas, ramblas y plazas, serían los responsables de la mejora bioclimática integral del ambiente urbano”, graficó el ingeniero y paisajista Alfredo Benassi.

En la facultad de la avenida 60 remarcaron que “existe una tendencia a nivel mundial de adaptación urbana ante los efectos de la variabilidad climática y los eventos meteorológicos extremos, que en todos los casos conduce a medidas de mitigación adecuadas en los niveles territorial, urbano y de hábitat. Son medidas pensadas y ejecutadas para anticiparse a los efectos adversos de la variación climática”, reiteraron.

El proyecto está avanzado. Es cuestión de comenzar a pensar en la ejecución. Es un proceso. Llevará su tiempo. Pero no hay otro camino que el de adaptarse.

 

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