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Dejá de posponer y hacelo ya!

Guía para entender porqué y para qué dejamos para, algún día?, lo que podemos hacer hoy.

Dejá de posponer y hacelo ya!

Por  la Lic. Rocío Biroli

Desde hace un tiempo se puso de moda el término “procrastinar”. Al principio nos costaba pronunciarlo, luego buscamos el significado en wikipedia y después de eso lo incorporamos a nuestras charlas porque entendimos que es algo que hacemos, sino todos, muchos de nosotros.

¿Y qué significa procrastinar?

Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes.

Todos nos convencemos de que lo haremos mañana (o pasado, o al otro día y así…)

¿Por qué nos pasa esto?

Aunque sabemos que las consecuencias de la procrastinación (esa sensación de pánico, ansiedad y agotamiento) no son nada agradables, el estímulo que nos produce a corto plazo nos hace posponer más las cosas.

Estudiosos del cerebro y el comportamiento humano indican que procrastinar se siente bien, porque brinda un pequeño impulso de dopamina, esa pequeña recompensa química que el cuerpo segrega cuando hay placer.

"Siempre que ocurre algo divertido, segregás dopamina, que modifica las neuronas de tu cerebro, siendo así más probable que repitas ese comportamiento"

Sabemos que el resultado final tendrá efectos negativos, pero ese remedio adictivo a corto plazo gana la mayoría de las veces.

El proceso de toma de decisiones es una lucha constante

La corteza prefrontal es la parte del cerebro responsable de asimilar la información y tomar decisiones. "Ésta es la parte del cerebro que realmente diferencia a los humanos de los animales, que sólo se controlan por estímulos", 

Por lo tanto, el proceso de toma de decisiones es voluntario.

Si no somos conscientes del momento o no estamos concentrados en la tarea que tenemos que hacer, nuestro sistema límbico (una de las regiones dominantes del cerebro) interviene.

El resultado: nos dejamos llevar por lo que más nos agrada, que normalmente es ese impulso de dopamina que acompaña a la procrastinación.

La procrastinación es la derrota del autocontrol

La falta de autocontrol lleva a los procrastinadores a tener problemas cuando se trata de finalizar tareas. Cuando una persona con poca disciplina se enfrenta a una labor poco deseada, es entonces que se inclina por procrastinar.

Esta situación a menudo procede de nuestros sentimientos encontrados o negativos hacia alguna tarea en concreto; quizás nos provoca intimidación, miedo al fracaso o falta de pasión. Como consecuencia, lo vemos como algo que hay que quitarse de encima, en lugar de como algo que vamos a experimentar o a lograr.

 

¿Qué podemos hacer para salir de este círculo?

Acá es donde dejamos de poner la responsabilidad fuera de nuestro alcance y nos hacemos cargo de lo que podemos hacer.

Te doy algunas estrategias para dejar de procrastinar:

  1. Utilizá la Regla de los Dos Minutos. Si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de dos minutos, no la planifiques; hacela. Si hacés de esta regla un hábito, habrá una multitud de tareas que no vas a tener la oportunidad de posponer.
  2. Da un pequeño primer paso. Si temés a una tarea por el motivo que sea, planteate trabajar solo 5 minutos y dejarlo. Cuando empezás a trabajar el miedo se desvanece y tomás impulso para continuar y terminar el trabajo. Al dar el primer paso vencés esa resistencia y empezás a ver de otra manera cosas que antes te parecían imposibles. Dejá de pensar y hacelo.
  3. Las rutinas ayudan. Si convertís la tareas repetitivas y aburridas en rutinas, terminarás haciéndolas sin apenas esfuerzo. Las rutinas son hábitos o costumbres que haces de forma casi inconsciente y simplifican tu vida.
  4. Tomá decisiones. Dedicá un par de minutos para aclarar qué significa realmente esa tarea y tomá una decisión al respecto. Puede que decidas demorarla de una manera racional, en cuyo caso no estás procrastinando y no te sentirás mal por ello.
  5. Hacé un seguimiento de tu tiempo. Anotá en algún lugar qué tareas realizás cada día y cuánto tiempo dedicás a cada una. Al anotar tu tiempo creás un compromiso interno que te hace ser más responsable con respecto a cómo lo utilizás.
  6. Aprendé a decir no. Puede que muchas de las tareas que posponés son compromisos que te has buscado por no saber decir que no.
  7. No tengas miedo a abandonar. Puede que no sea el momento de hacer algo. A veces creemos que tenemos que hacer algo simplemente porque lo hemos empezado. Si el tiempo hace que ese proyecto ya no tenga tanto sentido o no sea lo suficientemente importante, simplemente dejalo y hacé otras cosas. Esperar no significa procrastinar.
  8. Gestioná tu energía, no tu tiempo. Es importante que trabajes en tus mejores momentos. Si estás agotado o de mal humor, tus probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente. Para tener una mejor actitud, descansá lo suficiente, controlá tu nutrición y hacé ejercicio.
  9. Si tenés que hacer una tarea todos los días, agarrá un calendario y marcá con una X cada día que lo haces. El objetivo es no romper la cadena de equis en el calendario.
  10. Dividí el trabajo en tareas pequeñas y concretas. Un proyecto grande y complejo puede resultar abrumador. Al dividirlo en pequeñas tareas conseguís ver claro el camino y la resistencia a enfrentarte a él disminuye.
  11. Establecé una recompensa para cuando termines esa tarea que se resiste. Motivate pensando en lo que harás después de hacerla—algo que realmente te de placer, te relaje y no suponga ningún esfuerzo. Define tus propios incentivos.
  12. Hacelo público. Si se trata de un desafío importante, hacelo público. Hablá de ello con tu familia y con tus amigos, publicalo en tus redes sociales… Te sentirás responsable y comprometido, y te costará posponer el trabajo.
  13. Utilizá una lista de tareas corta. Una lista larga puede arruinar tu sensación de control y convertirse en una fuente de estrés y frustración. Cuanto más corta sea tu lista de próximas acciones, más fácil te resultará estar focalizado en lo que de verdad tenés que hacer.
  14. Evitá las distracciones. Cuantas más tentaciones tengas para hacer otra cosa en vez de lo que tienes que hacer, más fácil será procrastinar. Mantené el celu, las notificaciones y el acceso a internet desconectados cuando te dispongas a afrontar tareas complicadas.

 

Practicar la visualización

-Es un buen consejo para quienes suelen “dejar para más tarde lo que pueden  hacer hoy”, proyectarse a sí mismos en el futuro para imaginar las buenas sensaciones que tendrán al haber finalizado una actividad. Que puedan vivenciar las consecuencias positivas que los traccione a salir de esa rutina de postergar, para que lo que hagan no lo sientan como una obligación, sino como un paso fundamental para llegar a donde quieran.

-Otra forma de hackear ese sistema, es revisar, ante alguna tarea específica, qué es lo que les provoca, que idea está pegada a esa actividad, qué emoción me despierta. De ese modo, puedo desafiar las creencias y emociones que estén asociadas a algo y, llegado el momento, suplantarlas por otras que sean más productivas, o simplemente me hagan más feliz.

 

Ante dudas o sugerencias contactame:

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Queremos compartir lo vivido, lo aprendido, lo desaprendido con el mundo.

Cambiar la manera de observar situaciones, contextos, a uno mismo, hace que se expanda lo posible. Y entrar en contacto con la capacidad de reinventarse transforma la vida de quien se atreva a intentarlo.

Estas palabras son solo eso, palabras. Las usamos como invitación a quien quiera dejar de vivir por default y comenzar a crear su vida. Queremos compartir esta posibilidad. A nosotras también alguien nos mostró que esta manera de observar la “realidad” existía.Y nos dimos cuenta que si algo no existe, podemos inventarlo.

Rocio Biroli Mail:
rociobiroli@gmail.com

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