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Un antecedente signado por la violencia política

El histórico corte de 1962, al calor de un gran incendio y de una disputa militar

La usina de Dock Sud se incendió el 11 de agosto de aquel año y dejó sin energía durante casi un mes a vastas zonas metropolitanas

El histórico corte de 1962, al calor de un gran incendio y de una disputa militar

El miércoles 15 de agosto comenzó a regresar la luz a algunos puntos de la Ciudad

“Momentos de justificada inquietud vivió anteanoche, durante prolongado lapso, la población de nuestra capital a partir de las 21,20, en que la ciudad quedó totalmente a oscuras con motivo del incendio registrado en la usina instalada en Dock Sud”. Así comenzaba la crónica publicada por EL DIA el lunes 13 de agosto de 1962. El incendio de la usina de Dock Sud, que se inició el sábado 11 a la noche, dejó sin energía eléctrica a parte de la capital federal, casi todo el Gran Buenos Aires, La Plata, Berisso y Ensenada. En algunas zonas, el apagón duró casi un mes.

El hecho se dio en un contexto muy violento de la historia del país. Estaba desatada la guerra entre “azules” y “colorados”, dos facciones del Ejército, y la tensión social era tal que las crónicas de esos días dan cuenta de que la mayoría de los platenses que paseaban por las calles el sábado a la noche asociaron el origen del gran apagón con el conflicto castrense.

De hecho, el artículo del lunes 13 continuaba así: “Esa inquietud (...) se vio favorecida por la incertidumbre que, en esos momentos, rodeaba el curso de los graves acontecimientos que tenían como escenario los círculos castrenses y las altas esferas gubernativas nacionales”.

La fotografía que ilustraba la página 2 de esa edición del diario era la de una intervención quirúrgica que, pese a las circunstancias, pudieron llevar a cabo con éxito los médicos y enfermeras del Hospital Español “con la precaria ayuda de una usina portátil de los bomberos”.

Hubo un hecho trágico que no pasó desapercibido pese a que, en esa época y bajo las circunstancias descriptas, la información llegaba tarde y había que chequearla varias veces. Se trató del asesinato de un bombero que formaba parte de una cuadrilla que se dirigía, el sábado 11 a la noche, a apagar el incendio en Dock Sud.

Esa noche, “mientras la Argentina vivía las aciagas horas del enfrentamiento entre azules y colorados, un incendio de proporciones consumió buena parte de la usina de Dock Sud”, relata un texto histórico. Y continúa: “El conflicto militar imprimió su cuota trágica a la jornada. El puente Avellaneda estaba bloqueado por tropas del ejército, con orden de no permitir el paso de ningún vehículo. Cuando los bomberos intentaron cruzar hacia Dock Sud para colaborar en el control del incendio, los soldados abrieron fuego matando al bombero Pereyra, conductor de la autobomba”.

Dos millones

“Nada pudo evitar que la usina quedara severamente dañada y toda la zona sur del Gran Buenos Aires y la capital, sin energía ni agua. La población afectada se estimaba en dos millones de personas, y en los días siguientes se adoptaron medidas tendientes al racionamiento eléctrico”, puntualiza el texto.

Un didáctico gráfico publicado por este diario los días posteriores al gran apagón, explicaba cómo se debía acotar el uso de la energía en las zonas no afectadas, para que los trabajos de restablecimiento parcial del servicio en las áreas castigadas tuviesen mayor efecto.

El mapa decía que el sector a oscuras abarcaba el sur de la capital federal, Avellaneda, Quilmes, Lanús, Berazategui, Almirante Brown, Florencio Varela, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, San Vicente, Cañuelas, La Plata, Berisso y Ensenada.

“Prohibición de encendido de estufas eléctricas, radios y televisores” y “limitación al mínimo

del alumbrado y el uso de aparatos electromecánicos” eran algunas de las indicaciones dirigidas a particulares y comercios de las áreas no afectadas.

Energía propia

El megaapagón puso sobre la mesa un tema que, de acuerdo a las crónicas de la época, ya estaba en debate. Y el diario dio cuenta del mismo en un artículo titulado “El progreso de La Plata se halla comprometido ante la carencia de energía propia”.

“Según respetables opiniones técnicas, con el aporte que los consumidores platenses hacen en concepto de sobretasas e impuestos especiales destinados a instalar y ampliar los sistemas de generación, y que se pagan puntualmente con las facturas bimensuales, podría financiarse una usina con capacidad para abastecer el consumo local y algo más”, rezaba el artículo en uno de sus párrafos medulares.

El miércoles 15 de agosto, el título central de este medio afirmaba que el suministro de agua y luz había quedado “precariamente” restablecido en la Ciudad, aunque en un artículo complementario se aclaraba que “a pesar de ello se realizan cortes en varias zonas”.

La cuestión es que la normalización de la situación no fue homogénea ni mucho menos. Hubo zonas del Gran Buenos Aires que estuvieron casi un mes sin luz, mientras que en la Región, si bien en términos generales la afectación fue inferior a la del Conurbano, las distintas localidades y barriadas fueron recuperando el servicio poco a poco.

 

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