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El magnífico arco de entrada a La Plata que fue dinamitado sin motivo alguno

Conocido como arco del Bosque nació en 1884 a imagen y semejanza del que reluce en el contrafrente de la Opera de París. Demolido en 1911 para dar lugar a un monumento que jamás se hizo, fue parte de un paseo señorial

El magnífico arco de entrada a La Plata que fue dinamitado sin motivo alguno

Arco de la Opera de París, de Charles Garnier, padre del arco platense

Carlos Altavista

Por: Carlos Altavista
caltavista@eldia.com

18 de Agosto de 2019 | 04:05
Edición impresa

Segunda mitad de la década de 1880. Primeros años de la Ciudad. En las cálidas noches de verano, parte de la alta sociedad platense se reunía en la Plaza Rivadavia -delimitada por la avenida 1 y las calles 2, 51 y 53- para escuchar a los músicos de la banda de la Policía. En 1 y 52, a las puertas del parque de la estancia Iraola, nombrado Parque Buenos Aires y convertido luego en el Paseo del Bosque, se levantaba, imponente, un arco de estilo francés. Ese conjunto confería a la zona un ambiente muy particular, casi aristocrático.

Réplica exacta del arco que se encuentra hasta hoy en la parte posterior de la Opera de París, aunque a mayor escala, el platense fue creado “a partir de una propuesta que realizó, a principios de 1884, el gobernador bonaerense Dardo Rocha al Ministerio de Gobierno, donde designaron como ejecutores al ingeniero Pedro Benoit y al doctor Remigio Molinas”, contó, en diálogo con este diario, el historiador platense Nicolás Colombo.

Como un niño rico rompe un bellísimo juguete sólo porque no es de su particular agrado, o una niña caprichosa deshace en segundos un impactante castillo de arena levantado con el esfuerzo de muchos, al arco de 1 y 52 se lo dinamitó el 11 de marzo de 1911. Vivió apenas 27 años. ¿Por qué? Nadie encuentra un motivo. ¿Habrá uno medianamente racional? El despropósito que privó a la Ciudad de esa belleza es parte de una serie de hechos poco felices.

“Llama poderosamente la atención todo lo que se perdió en la década de 1910”, subrayó Colombo. “Comenzó con la demolición del monumento a Moreno, frente al Palacio Municipal, que ese año también perdió sus rejas. En 1911 se dinamitó -como se dijo- el arco de entrada al Bosque. Dos años después se demolió el monumento a la Primera Junta, en la actual Plaza San Martín. Y más o menos por esa misma época desapareció la mansión de la familia Iraola”, enumeró. La señorial casona que se levantaba detrás de la actual tribuna Centenario de la cancha de Gimnasia y Esgrima fue arrancada de cuajo “aproximadamente” en 1917. Y nunca se pudo encontrar documentación oficial sobre el inexplicable hecho, explicó la arqueóloga Ana Igareta.

“Pareciera que sólo se salvó el monumento de Plaza Italia, aunque fue en esta década que se quitó la balaustrada que rodeaba ese espacio verde”, añadió Colombo.

Lo cierto es que al arco “se le dio poco mantenimiento” y fue dinamitado el 11 de marzo de 1911 para emplazar en el lugar un monumento a Domingo Faustino Sarmiento. El mes siguiente, durante un fastuoso acto oficial, se colocó la piedra basal del monumento, que jamás se concretó. En 1955 se levantó uno al almirante Guillermo Brown, que luce hasta el presente.

En la edición de EL DIA del domingo 12 de marzo de 1912, una crónica titulada “Reliquia platense” relató que “una formidable explosión de dinamita estremeció ayer la ciudad antes de las seis, cuando se alejaba el sol y se insinuaba el silencio de la noche (...) La explosión había ocurrido en la calle 1 y 52, y lejos de cundir con ella una gran noticia, se había derribado uno de los pilares del arco sólido y elegante que señalara, hasta ayer, la entrada al paseo platense: el bosque (...) Se ha destruido una de las cosas más nuestras, de las que se admiran y concluyen por ser queridas como un objeto propio, como un complemento indispensable”, lamentó el cronista.

Nicolás Colombo describió: “originalmente (el arco) tenía dos pilares laterales indicando el paso peatonal, pero luego se construyeron dos más como accesos de vehículos. Cuando se hizo esta reforma también se reemplazó el adoquinado por uno de mejor calidad (...) También se levantaron cuatro pedestales para esculturas, que no llegaron a colocarse”.

El profesor de Historia de la Arquitectura de la Universidad platense, Eduardo Gentile, calificó como “extraños” los episodios de la década de 1910, que derivaron en monumentos retirados y en demoliciones como las del arco y la mansión Iraola. Aunque dejó caer que “estando ubicados en la Argentina del centenario, quitar una estatua de Moreno y proyectar otra de Sarmiento podían responder a los aires políticos imperantes”.

“A alguien no le gustaba una obra y se desechaba. Pasó con el monumento a la Primera Junta de Plaza San Martín, cuestionado porque los próceres no tenían la estatura real”, opinó el escritor Roberto Abrodos.

Colombo dijo que “en general, las demoliciones de la década de 1910 eran por cuestión de gustos”.

¿Fruto de una Argentina rica que hacía y deshacía obras tan bellas y costosas así como así? ¿Qué valor patrimonial tendría hoy el arco del Bosque? ¿Y una Plaza Moreno que contase con el original monumento a Mariano Moreno? Y un largo etcétera de preguntas sin respuestas.

¿Fue fruto de un país rico que hacía y deshacía obras bellas y costosas así como así?

Llama mucho la atención todo lo que se perdió en la Ciudad durante la década de 1910

En tanto, la piedra fundamental del fallido monumento a Sarmiento debió ser rastreada, relató Abrodos. “Colocada en 1911 en el mismo lugar donde en 1955 se levantó el del Almirante Brown, una cuadrilla guiada por el señor Biglieri, quien trabajó en la estatua de Brown, comenzó su tarea -el 1º de agosto de 1961- a unos 25 metros de la misma, siguiendo el eje de la avenida 52 con rumbo hacia la calle 1. Se halló después de realizar una excavación de unos 7 metros cuadrados por 1,20 metros de profundidad, haciendo tanteos previos (...) Era de 0,65 por 0,65 y tenía la leyenda “Domingo Faustino Sarmiento 1811-1911”. Estuvo presente el entonces intendente municipal Hipólito Frangi (1958-1962).

Veladas platenses

La Plaza Rivadavia fue escenario de numerosos encuentros al aire libre de la alta sociedad platense, que asistía a los conciertos de primavera y verano. La postal tenía en un primer plano la estatua de Bernardino Rivadavia; al fondo, el majestuoso arco; el monumental edificio del departamento de Policía dominaba la cuadra de 2, 51 y 53, y en derredor, la arboleda del bosque.

“La Plata fue la primera ciudad del país que le hizo una estatua a Rivadavia”, reseñó Colombo, para destacar que “se terminaron encargando dos”. “En 1883, el gobierno bonaerense encargó una al escultor italiano Pietro Costa. Llegó al Puerto La Plata en 1895. Sin embargo, fue archivada durante muchos años en el subsuelo de la Casa de Gobierno, algo que en 1906 denunció el poeta Almafuerte. Recién en 1909 fue colocada en la Cámara de Diputados, y en 1938 se la trasladó al edificio de la actual Dirección General de Cultura y Educación (13, 56 y 57)”. Allí se encuentra hasta la actualidad un Rivadavia sentado. La base de la escultura fue tallada por Lola Mora.

La otra, que presidió y preside la plaza homónima, se hizo en 1904 y se inauguró al poco tiempo. Al arco, entonces, le quedaban siete años de vida.

El paseo ubicado entre avenida 1 y las calles 2, 51 y 53 originalmente se denominó Plaza de la Policía por encontrarse justo frente al edificio de esa institución.

Fue en 1901, por ordenanza municipal Nº 338 del 24 de septiembre, que se le dio el nombre de Bernardino Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de La Plata, hacia 1826.

La plaza tiene dos características que la convierten en uno de los espacios públicos más significativos de la Ciudad.

Por un lado, debe destacarse que, junto con la Plaza San Martín y la Plaza Italia, fue una de las primeras que se crearon en la Ciudad. La Plaza Iraola de Tolosa, vale aclararlo, existía desde antes de la fundación de la capital provincial.

Concretamente, la fecha de creación de la Plaza Rivadavia se sitúa entre los años 1884 y 1886.

Por otro lado, además de formar parte de la primera ocupación territorial, el otro elemento que confiere a esta plaza una significación especial es su ubicación en el eje cívico fundacional de la Ciudad, comprendido por las avenidas 51 y 53 que atraviesan la traza urbana en dirección noreste-suroeste. Lo componen las plazas Rivadavia, San Martín, Moreno e Islas Malvinas.

 

 

 

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