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Editorial

La obesidad infantil obliga a modificar hábitos alimentarios

La obesidad infantil obliga a modificar hábitos alimentarios

Durante la última década se consolidó en la Argentina un crecimiento sostenido en la cantidad de casos de obesidad en la población infantil, que llevó al país a ser el que posee mayor cantidad de chicos y chicas con sobrepeso antes de los 5 años en Latinoamérica.

Se trata de un alarmante flagelo provocado por una serie de causas, pero en el que influyen de manera decisiva las elecciones alimentarias de madres y padres, tanto como el sedentarismo y la escasa actividad física realizada por los menores.

EL DIA vino siguiendo a lo largo de los años el avance de este fenómeno con numerosas publicaciones, en las que especialistas abordaron la problemática, hicieron foco en el contexto en que se produce y aportaron información relevante sobre cómo llevar una vida más saludable.

En una nota reciente, investigadores platenses confirmaron la alta presencia de alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares, como jugos, gaseosas, fiambres y snacks en la dieta de menores. E hicieron notar que los más dañinos son los jugos, no sólo por el hecho de que aparecen en dos de cada tres hogares sino porque tienen unos 34 gramos de azúcar por litro, lo que equivale a comerse unas seis bananas.

También advirtieron un cambio de hábitos alimentarios en las familias, que llevó a que hoy se produzca un alto porcentaje de chicos con obesidad. “Eso explica que estemos detectando entre ellos cada vez más casos de hígado graso, una enfermedad que no sólo se asocia a un mayor riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular, sino también a cirrosis y cáncer de hígado al llegar a la adultez”, indicaron.

Frente a ello, hicieron notar que desde el momento en que los chicos no hacen las compras, la obesidad infantil está directamente relacionada con lo que los grandes ponemos en la heladera y la alacena.

Entonces, como en tantas otras enfermedades, resulta necesario que se promuevan -especialmente desde los ámbitos oficiales de salud- distintos programas de prevención así como también intensas campañas de concientización en la población. Básicamente, hacen falta más lugares que puedan destinarse al tratamiento de los chicos, impulsándolos a realizar actividades físicas y a desarrollar una vida más sana que la que llevan. Tal como señaló una especialista, el tratamiento de los menores se estructura sobre dos pilares: la dieta y la actividad física.

En ese sentido, profesionales de la salud destacan los beneficios de andar en bicicleta, jugar a la mancha, a la escondida o a las carreras, prácticas que van cayendo en desuso entre las nuevas generaciones, más acostumbradas a pasar mucho tiempo con videojuegos, tablets, celulares o la televisión, estáticos en una habitación de la casa.

Además, destacan que la obesidad en la infancia puede ser el punto de partida de otras patologías en la edad adulta, ya que se la asocia con trastornos psicológicos como la ansiedad, la depresión y la disminución de la autoestima, así como a un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como hipertensión y accidentes cerebrovasculares, y otras patologías metabólicas como la diabetes.

 

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