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Información General |TAMBIÉN EXTENDIÓ LA RECUPERACIÓN DE PERSONAS CON FRACTURAS ASOCIADAS A ESTA CONDICIÓN
La pandemia incrementó la fragilidad por osteoporosis

Expertos lo atribuyen al cambio en el estilo de vida de la población adulta: mayor sedentarismo, menor exposición al sol, alteraciones en la alimentación y estrés

La pandemia incrementó la fragilidad por osteoporosis

El estudio se basó en la evolución de pacientes internadas con fracturas de cadera / Web

21 de Octubre de 2020 | 02:18
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El sedentarismo y el aislamiento provocado por la pandemia de coronavirus incrementaron la fragilidad en personas con osteoporosis y afectaron la recuperación de fracturas asociadas. Así lo advierte una investigación realizada entre pacientes internados por efectos de esta condición que afecta mayormente a mujeres mayores de 50 años.

“Comenzamos a percibir que el paciente que sufría una fractura de cadera llegaba a la internación en otras condiciones, con más comorbilidades”, explicó el geriatra Bruno Boietti, miembro del Servicio de Clínica Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires y uno de los responsables del estudio, que detectó también “fragilidad, mayor inestabilidad clínica y dificultades en la recuperación”.

El trabajo, denominado “Aislamiento social prolongado durante la pandemia de COVID-19 y la epidemiología de la fractura de cadera”, reveló concretamente “una mayor fragilidad” de los pacientes corroborada por el equipo de kinesiología del Hospital.

Este detectó que “durante el postoperatorio inmediato, los pacientes no se movían, no se podían parar o les costaba mucho más hacer las actividades que habitualmente realizan”.

Como señaló Boitti, el fenómeno estaría asociado a cambios en el estilo de vida de la población mayor. Durante la pandemia, “dejaron de hacer ejercicio, no se exponen al sol, cambiaron sus hábitos alimentarios, reciben menos visitas, están angustiados porque no ven a los nietos. El producto final es mayor fragilidad”, detalló.

No menos determinantes habrían sido los cambios en la atención hospitalaria producidos por la pandemia. “El familiar ya no podía acompañar al paciente internado, no lo podía asistir para alimentarse y se redujo el número de ingresos a las habitaciones para la realización de los controles diarios,” señaló el investigador.

SE REDUJERON LAS CONSULTAS

Lo observado en el Hospital Italiano podría tener estrecha relación con otra realidad puesta de manifiesto en un estudio del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM), según el cual “el número de consultas por osteoporosis se redujo casi a la mitad” y “la realización de densitometrías bajó en un 81%”, con respecto del año pasado.

Además de asistir menos a las consultas y postergar los estudios de control, hoy “los pacientes no toman sol y, por lo tanto, vemos cada vez más déficit de vitamina D, no hacen ejercicio”, coincidió en señalar la médica endocrinóloga María Belén Zanchetta, especialista en osteología y directora médica del IDIM.

“Una de las consecuencias de este sedentarismo prolongado será la pérdida de masa muscular en los adultos mayores”, que “es crucial para el hueso, para el metabolismo de los hidratos de carbono”, advirtió la especialista.

“La masa muscular es un tesoro para el adulto mayor y va a ser muy difícil de recuperar”, sostuvo Zanchetta, quien comentó que antes del período de aislamiento, “el 12,5% de las mujeres evaluadas mayores de 60 tenían sarcopenia, es decir, baja fuerza muscular y masa muscular”; y, tras él, “presentaron significativamente mayor frecuencia de caídas, osteoporosis y fracturas vertebrales”.

“El riesgo de fracturas por fragilidad se vio incrementado seis veces. Por eso es que su diagnóstico podría considerarse una herramienta útil para identificar a aquellos adultos con riesgo incrementado de caídas y fracturas” señaló.

UN MAL SUBDIAGNOSTICADO

En la Argentina, se estima que la osteoporosis afecta a 1 de cada 5 mujeres postmenopáusicas y que una de cada dos mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura ósea a causa de la osteoporosis.

“Es una enfermedad que se da con más frecuencia en las mujeres cuando ocurre la menopausia, ya que los estrógenos, entre otras tantas acciones, mantienen la densidad mineral ósea, con lo cual, al disminuir los estrógenos en menopausia, la densidad mineral ósea se ve afectada”, explicó Lorena Brance, miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral (AAOMM), y coordinadora del grupo de estudio en osteoporosis de la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología (PANLAR).

“Hoy, la osteoporosis es una enfermedad subdiagnosticada, no tenida en cuenta, aun cuando los pacientes presentan una fractura por fragilidad: son pocos los pacientes que reciben el tratamiento y seguimiento acorde”, advirtió la médica.

Según Brance, “antes de comenzar cualquier tratamiento, todos los pacientes deben presentar un consumo de calcio adecuado, se deben evaluar los niveles de vitamina D que presentan los pacientes y corregirlos si es necesario, y realizar un plan de actividad física acorde a cada caso”.

La especialista advirtió además que “hábitos como el cigarrillo, el alcohol, y el consumo aumentado de café afectan negativamente la masa ósea”.

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