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Séptimo Día |ENTREVISTA A JORGE SARGHINI
“El país no resiste nuevos impuestos y la emisión monetaria va a traer consecuencias”

El ex ministro de Economía bonaerense y actual diputado nacional por Consenso Federal afirma que el contexto internacional puede favorecer para la renegociación de la deuda pública. Asegura que tras la cuarentena el 60% de los chicos del país va a quedar en la pobreza y que ya hay que trabajar para el escenario que viene y no esperar a que termine

“El país no resiste nuevos impuestos y la emisión monetaria va a traer consecuencias”

El economista cree que el contexto adverso puede ayudar a la renegociación de la deuda / HCD

Esteban Pérez Fernández

Por: Esteban Pérez Fernández
eperezfernandez@eldia.com

31 de Mayo de 2020 | 05:11
Edición impresa

La pandemia y la economía, la emisión monetaria, la renegociación de la deuda, la pobreza y la necesidad de consensos para sacar al país del estancamiento una vez que pase la cuarentena. Jorge Sarghini, diputado nacional por Consenso Federal y economista oriundo de Benito Juárez y platense por adopción, le contó a EL DÍA cómo evalúa la coyuntura del país y hace una advertencia: “el PBI puede caer hasta 10 por ciento este año. Pero el contexto mundial puede ayudar a que la renegociación de la deuda se encamine a un arreglo”.

Trabajando en forma virtual pero muy intensa en el Congreso por ser grupo de riesgo, trazó un panorama de la situación económica que plantea la pandemia en el mundo y, en especial, en el plano nacional.

“Esta es una crisis de raíz sanitaria pero que se derrama a todos los ámbitos de la sociedad. De un día para otro en todo el mundo se produjo lo que se llama un shock de oferta, cerraron comercios y fabricas y la producción se derrumbó de un día para el otro. Esto trajo consecuencias inmediatas en lo social que es muy difícil de medir por la profundidad y la incertidumbre que genera, pero las proyecciones marcan que la caída PBI mundial va a ser el doble de la de la anterior crisis global de 2008/2009, con un impacto en el comercio mundial que lo reducirá un tercio, y en donde 8 de cada 10 trabajadores van a tener dificultades laborales. Por eso esta situación es solo comparable a la cerrazón de las economías durante y después de la segunda guerra mundial”.

“Es una crisis muy difícil de medir por la profundidad y la incertidumbre que genera”

 

Los efectos en la economía nacional preocupan al legislador peronista, quien sostiene que “a la Argentina le llega esta pandemia tras 10 años de estancamiento, más los dos últimos de recesión, con una renegociación de la deuda en marcha, en default e impagable. Por eso a toda la problemática mundial le agregamos la propia. En el mundo se tomaron medidas para sostener a las familias, a los que perdieron parte o todos sus ingresos, a sostener al aparato productivo y sobre todo a las pymes que tiene menos espalda. Muchos países tienen un margen amplio para aplicar políticas públicas, algunos porque pueden tomar crédito, como la UE, y ya discuten cómo lo van a pagar y reformas impositivas; otros pueden emitir porque su moneda es aceptada en todo el mundo, como EEUU; otros tienen fondos de reserva, como Chile. Pero nosotros tenemos menos margen para aplicar políticas de contención, sin fondos anticíclicos, ni crédito, y nos queda la opción menos recomendable, que es la emisión monetaria”.

Para Sarghini, cuando la crisis sanitaria empiece a ceder las consecuencias van a seguir mucho tiempo más. “Por eso hay que ir pensando ya en el día después. No sería responsable de parte de la dirigencia que llegue el día después para empezar a pensar en medidas. Argentina va a tener 60 por ciento de niños bajo la línea de pobreza, con una caída del PBI que creo es optimista pensar en que estará por debajo del 10 por ciento, por eso las consecuencias sociales van a ser muy fuertes. El aparato productivo va a quedar muy dañado, y lo digo no como expresión de eso sino para tener el mejor diagnóstico y encontrar r la mejor salida”.

Consultado acerca de si la situación actual es comparable con la crisis del 2001-2002, el economista traza una gran diferencia. “Son poco comparables porque la actual tiene raíz sanitaria y la otra económica, pero también golpeó a toda la sociedad. En 2001 había estallado la convertibilidad, se generó un nuevo modelo económico que sentó las bases para un rebote rápido de la economía. Ya en abril-mayo de 2002 empezó a funcionar ese modelo, porque el equipo económico que estaba y que integraba ya venía trabajando en la salida de la convertibilidad, con Jorge Remes Lenicov a la cabeza, porque tenía los proyectos de ley de una nueva estructura de la economía y la salida fue rápida: en la segunda mitad de 2002 ya se crecía, y en mayo de 2003 fue la mejor herencia que recibió un gobierno, el de Eduardo Duhalde que le dejó a Néstor Kirchner, con estabilidad de precios y una economía creciendo y competitiva. Pero ahora no veo las condiciones para un rebote rápido, con forma de V, tampoco lo veo en el mundo, por eso nos tenemos que preparar para una salida más lenta. Pero sería importante que sepamos adónde queremos llevar al país”.

“Una redistribución del ingreso necesita una reforma tributaria importante”

 

El economista bonaerense cree que el Gobierno no tiene un plan económico definido y que la pandemia trastocó los objetivos en política económica. “Veo un modelo supeditado a la renegociación de la deuda. Nosotros presentamos un proyecto de emergencia económica pensado en cortar una inercia de alto déficit fiscal y en generar mejores condiciones para una negociación, por eso se pensó en aprobar un presupuesto con la deuda encauzada. Pero llegó la pandemia y cambiaron las prioridades”.

Con respecto a la renegociación de la deuda, el también ex secretario de Hacienda de la Nación sostuvo que “en esto mandan los resultados. Antes de la pandemia daba la sensación que para una situación normal en términos globales era un planteo para una negociación muy difícil. Pero ante esta crisis global hay una posibilidad mayor de llegar a un acuerdo, abonada por un gobierno que decía ‘es esto o nada’, y quedó demostrado -y no esta mal- que hay una negociación abierta. Un contexto más volátil e indefinido junto a una posición más negociadora del Gobierno ponen más cerca a un acuerdo”.

También habló de la fuerte emisión monetaria, que se multiplicó en los últimos meses como fuente de financiamiento del erario público. “En el corto plazo no va a traer las consecuencias inflacionarias que traería en un contexto más normal. No hay alternativa a la emisión, aunque hubo aumentos de precios que obedecen a otras razones, porque la emisión no es el único factor que genera inflación. Sí hay que estar atento a que esta emisión no es neutra y se use mientras dure la pandemia en un contexto donde la recaudación cae, pero hay que usarla para prioridades absolutas, aunque tendrá consecuencias para el día después. Luego habrá que ver cómo hacer una rápida esterilización de la misma ante la necesidad de asistir el aumento del gasto”.

En cuanto al impuesto a la riqueza, sostuvo que “es una alternativa a la emisión. Me llama la atención la postura de algunos que hoy les preocupa la emisión y hace unos meses parecía no preocuparles. Si se habla de un impuesto que grava a los sectores más ricos es un impuesto justo, pero si alguien cree que se va a hacer un aspecto redistributivo de la riqueza o se van a financiar los gastos de la pandemia con eso, se equivoca. Una redistribución del ingreso necesita una reforma tributaria importante. Argentina no tiene margen para poner más impuestos. Lo que se recaude se irá en el agujero negro del déficit fiscal, que va a estar este año en 5 puntos del PBI y en 7 si se suman a provincias y municipios, cuando la recaudación por este tributo no llegaría a medio punto del PBI. Pero quien crea que el financiamiento a los problemas de esta pandemia se resuelve con un impuesto de estas características, está muy equivocado.

CONSENSOS, REALIDAD ACTUAL Y FUTURO INMEDIATO

“Con las dificultades que generará la salida de esta crisis, si estas no son motivo para un gran encuentro de unidad nacional, yo me pregunto cuándo, qué debería pasar para que pensemos en buscar un proyecto que nos una. Esto nos interpela y desafía a la dirigencia política en un ámbito que debería tener un contexto institucional importante”, sostiene Sarghini.

“Lo que nos pasa no es solo consecuencia de la pandemia. Perdimos el rumbo hace tiempo, hemos ido a los bandazos, hemos excluido, la pobreza ha aumentado, y tenemos que resolver todo eso. Vamos a precisar 10 años más para lograr el ingreso por habitante del 2011, perdimos dos décadas. Si esto no es grave o preocupante para generar las bases de un modelo de crecimiento inclusivo, no sé qué puede serlo. El que gobierna tiene responsabilidad, para eso hacen falta liderazgos grandes. El Presidente lo tiene por su propio rol, sé que no es fácil porque hoy son difusos, hay que encontrar la forma y ahí entra la política. Y es urgente la forma de encontrar este consenso, hacia este modelo de país debemos ir, no tenemos solo la responsabilidad de salir de las consecuencias negativas de la pandemia, tendríamos que aprovechar la oportunidad, tomar conciencia del golpe de gracia que esta crisis nos pega para reaccionar y buscar la unidad. No nos tiene que ganar el pesimismo y tenemos que hacer el esfuerzo para que Argentina pueda salir del estancamiento”, concluyó.

 

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