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Espectáculos |Regresa con “entrevista abierta” en formato virtual
Rolón: “La convivencia es tan compleja que, a veces, es difícil convivir con uno mismo”

La pandemia le frustró su llegada a calle Corrientes con su espectáculo pero no le impidió el contacto con la gente, ahora, vía streaming

Rolón: “La convivencia es tan compleja que, a veces, es difícil convivir con uno mismo”

para rolón, no es bueno negar los sentimientos negativos / uPP

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

16 de Julio de 2020 | 05:22
Edición impresa

Adaptado a los tiempos que corren, Gabriel Rolón vuelve al ruedo desde la virtualidad con “Entrevista abierta”, el formato con el que convirtió, por un rato, los teatros en divanes multitudinarios.

Se trata de una propuesta reflexiva que puede servir para despejar dudas, conseguir consuelo o como una inyección emocional en estos tiempos difíciles que nos toca soportar. El público, desde la comodidad de su casa, será el que pregunte y Rolón, desde la suya, será el que responda en este intercambio libre que se llevará a cabo este sábado a las 19 por Plateanet.

El reconocido psicólogo, que ingresó al mundo mediático gracias a su primer éxito literario “Historias de diván”, devenido en serie de televisión y luego en obra de teatro, compartió con EL DIA sus sensaciones sobre este momento inédito.

-¿Cómo vivís esta cuarentena?

-Tengo la suerte de poder trabajar, lo cual marca una diferencia enorme. Organiza el día, ocupa la mente y permite tener un ingreso de dinero, lo cual es mucho decir en esta situación. Por eso debo decir que la vivo bastante bien, lo cual no significa sin costos. Hace más de cien días que no veo a mis hijos, mi madre, mi hermana y mis amigos. Tampoco pude continuar con lo que tenía previsto y todo eso tiene un costo emocional. Pero me apoyé en las cosas que me hacen bien: la literatura, la música y la pasión por mi práctica clínica. En la gira de verano había retomado la guitarra, algo que tenía descuidado desde hacía muchos años. Volví a conectarme con mi instrumento y me hizo muy feliz recuperar algunas destrezas que creía perdidas.

-¿Qué proyectos quedaron truncos por la pandemia?

-Este era un año particular. Después de dos años de hacer “El lado B del amor” habíamos decidido realizar temporada en el Espacio Multiteatro de la calle Corrientes, con Un Plan Productora y de la mano de Carlos Rottemberg. Estábamos muy ilusionados. Era un logro muy importante para nosotros como compañía teatral y para mí en lo personal. Además, tenía previsto viajes a otros países donde haría notas importantes y presentaría mis libros. Como a todos, la pandemia me privó de cosas por las que había trabajado mucho. Pero decidí que no iba a robarme los sueños. Así que decidí dar batalla a la rabia y la impotencia, dedicarme a escribir, atender a mis pacientes online, incluso sumar actividades que por cuestiones de tiempo no podía realizar, como el deporte o la música. Tener proyectos y apropiarme de mi tiempo fue mi manera de hacer frente al aislamiento.

-Estamos apoderados por sentimientos negativos. ¿Se los puede reprimir o hay que aceptarlos?

-Opino que hay que tener mucho cuidado y manejarse con inteligencia. Negar los sentimientos no sirve de nada. Dejarlos salir sin ninguna barrera tampoco. Hay que aceptarlos e intentar procesar esas emociones para que no lastimen ni a nosotros ni a los demás. Es una situación límite, inesperada y nos plantea el reto de encontrar respuestas nuevas ante una realidad para la que no estábamos preparados. Es esperable que sintamos todo lo que dijiste. Aceptémoslo e intentemos pensar. Tengamos cuidado con la tentación de hacer catarsis rápidamente, porque en ciertos escenarios, la descarga emocional puede parecerse mucho a la agresión.

-¿Hay algo que se pueda rescatar de toda esta situación?

-No creo que haya nada bueno que rescatar de la pandemia. Es un momento durísimo e injusto. Así y todo, el desafío es encontrar una respuesta sana y eludir los embates de la bronca o la depresión. Porque las frustraciones pueden descargarse de modo violento y destructivo. Pienso que debemos ser muy conscientes de eso para evitarlo. Quizás algunos pudieron aprovechar este tiempo para pensar, mirar hacia adentro y preguntarse por cómo están viviendo. ¿Por qué no? Pero la mayoría enfrenta circunstancias tan complicadas que no querría ofenderlos hablando de un parate positivo. Hay gente que está sufriendo mucho y tenemos que estar a la altura para reconstruir lo más que se pueda con lo que quede.

-“Entrevista abierta” se reinventó a los nuevos tiempos. ¿Cómo son esos encuentros virtuales?

-La experiencia fue rara, pero hermosa. Antes de la primera función virtual pensé que sería muy difícil contrarrestar la frialdad que implica la ausencia del público, su mirada, sus risas o su silencio presente. Sin embargo, al rato fui sintiendo que del otro lado estaban. Llegaban sus preguntas, y Cynthia (Wila, su mujer) fue fundamental. Ella fue la voz de la gente, me interpeló y me invitó a pensar. Siento que hacer esto tiene un sentido. Tanto por el placer que me generó, como por el desafío que implica y, además, porque la gente que estuvo en el sitio me escribió manifestando cómo se habían sentido… y fue hermoso.

-Seguiste atendiendo a tus pacientes vía online, ¿cómo ha sido la experiencia?

-Mi experiencia ha sido muy positiva. Definitivamente, la virtualidad ha funcionado. Mentiría si dijera que es lo mismo. Por supuesto que no. Nada puede reemplazar al encuentro real con el paciente. Pero los análisis continuaron, las sesiones son intensas, profundas y con muchos avanzamos más allá de lo que creí que podría ser posible.

-Muchas parejas han decidido separarse en cuarentena. Vos, que tanto le escribiste al amor, ¿por qué creés que pasa?

-La convivencia es compleja. Tanto que muchas veces es difícil convivir con uno mismo. El aislamiento nos obligó a estar todo el tiempo juntos y es posible que eso haya puesto en claro qué tipo de relación estábamos teniendo. Se hizo necesario aumentar nuestra paciencia, nuestra capacidad de comprensión y empatía. Tener en cuenta que el otro está tan angustiado y cansado como yo. Aquellas parejas que se contienen, se escuchan y apoyan han tenido la oportunidad de encontrar motivos para unirse todavía más. En cambio las que se sostenían sólo porque podían eludir la cercanía y el contacto quedaron expuestas. Imagino que debe haber sido una de las causas de este aumento de separaciones.

 

 

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