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Deportes |Sin equivalencias en el estadio nacional
River se floreó y sueña a lo grande

El Millonario goleó 6 a 0 a Binacional en Lima y sacó chapa de candidato en la Libertadores. Fue una verdadera paliza

River se floreó y sueña a lo grande

nicolás de la cruz recibe el saludo de sus compañeros tras inaugurar el marcador. river pisó fuerte en tierras peruanas /fotobaires

23 de Septiembre de 2020 | 02:47
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Fue una paliza de River. Aplastó 6-0 a Binacional y sueña en grande.

River empezó con todo. Plantó un bloque sólido en la mitad de la cancha y dejó un claro mensaje: tenía la firme intención de imponer condiciones en el trámite del partido, atento a la notable diferencia de jerarquía individual, colectiva y presupuesto deportivo.

Los de Marcelo Gallardo lograron, a los pocos minutos, poner a su última línea casi en la mitad de la cancha. Los laterales (Montiel por la derecha y Angileri por la izquierda) se establecieron casi todo el tiempo en campo adversario, mientras que la dupla de centrales lo hizo muy cerca del anillo medio.

Salvo un descuido de Martínez Quarta, que regaló una pelota en la salida y dejó mal parado a su equipo, después no hubo casi un solo momento de tensión para los millonarios. La primera clave fue la presión sobre la pelota. Y la segundo, que va de la mano con la otra, la prolijidad en el manejo de la misma.

Tanto y con tanta claridad lo buscó el elenco de Marcelo Gallardo que no tardó en llegar la apertura del marcador. Triangulación, ganancia de espacios y apareció el oriental De La Cruz para, tras limpiar el camino con un amago, clavar la pelota en el fondo del arco con un gran remate esquinado, sobre el palo izquierdo del arquero Raúl Fernández.

Tras ese primer desahogo, todo fluyó para River que pasó por arriba al tímido Binacional.

Como catarata, llegaron en el primer acto otros gritos de gol para los de Núñez. Suárez ensayó una tijera que, tras rebotar en Fajardo, acabó en el arco del elenco peruano. Fue un concierto de fútbol del equipo de nuestro país. Contó con variantes por los costados, encontró calles por el medio y trianguló como quiso por todos los sectores del campo. Cristalizó una diferencia futbolística abismal.

En esa línea, llegó el tercer sacudón de la red del estadio Nacional de la capital peruana, en los pies de Julián Álvarez. La factura del gol denota la distancia entre un equipo y otro, porque la habilitación vino por parte de un defensor local que, desesperado ante la presión y la diferencia de jerarquía, terminó habilitando a su adversario.

Con ribetes de goleada, River ya directamente hizo lo que quiso con su oponente. La diferencia no fue solo técnica, también fue táctica y, lo más notable, física. Para este Millonario no pareció haber transcurrido un lapso de seis meses sin competencias oficiales. Y no solo por lo mostrado anoche contra el débil Binacional, también, pese al empate final, la semana pasada superó con claridad en el trámite al Sao Paulo, un grande de Brasil que viene suele hacerse fuerte en su casa.

toque, gambeta y presión

¿Lo mejor de River anoche? Ante una supremacía tan marcada y una debilidad tan evidente de su oponente, resulta una tarea complicada quedarse con una sola virtud por encima de otras. Es que fueron muchos los aspectos saludables en el fútbol del equipo que conduce gallardo. Porque tuvo presión alta y sofocante, buen toque de pelota -salvo alguna imprecisión en los últimos metros de la cancha- y, lo más importante, llegó al gol con facilidad.

La conquista tempranera le permitió, incluso, jugar luego con más tranquilidad, porque se sacó una carga de encima. Eso sí, la competitividad y la manera de tomarse en serio el partido hasta el último segundo no varió.

En el complemento pareció sobrarle un rato largo al trámite. No había ninguna posibilidad de recuperación del local y la historia estaba sentenciada desde el vamos.

Pero River jamás levantó el pie del acelerador. Buscó ampliar el marcador hasta conseguirlo en los pies de Nacho Fernández, tras un movimiento coral del equipo, que llevó el balón de una banda a la otra con gran precisión hasta culminar en el grito del ex hombre de Gimnasia que amplió el marcador. pero la historia siguió...

el oso pratto volvió y lo hizo inflando la red

El partido se dio para que pueda volver a tener acción un jugador importante para River como lo es Lucas Pratto. Y tuvo la chance de anotar el quinto y sexto gol de la banda roja.

Vaya si fueron importantes los goles del Oso, que le permitieron volver a gritar tras una larga racha, ya que su última conquista fue el 30 de mayo de 2019 ante Atlético Paranaense, por la final de la Recopa de ese año.

Fue una noche redonda para todo River. Por el rendimiento, la victoria, el impacto anímico y la confianza para volver a soñar a lo grande en el máximo trofeo continental. El Millonario jugó con paso ganador y tiene todo para que sus hinchas se ilusionen con volver a llegar bien lejos en la copa.

Desde el inicio no hubo equivalencias. Fue todo de River ante la pobre expresión peruana

En el otro partido del Grupo D, la Liga de Quito superó por 4 a 2 a San Pablo y es el líder

 

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