En su nueva condición de Presidente, Joe Biden estará bajo la custodia del Servicio Secreto y entre sus obligaciones está la imposibilidad de manejar, precisamente uno de los pasatiempos preferidos del representante demócrata, especialmente cuanto está al mando de su querido y añoso Corvette del 67.
Como máximo mandatario, se moverá en una limusina desarrollada por General Motors durante el gobierno de Trump. Se trata del Cadillac One -nombre homenaje al Air Force One- una verdadera fortaleza rodante recubierto por una estructura acorazada de 20 cm de grosor que pesa entre 6,8 y 9 toneladas. La exactitud de los detalles no se han dado a conocer precisamente por temas de seguridad.
Los vehículos son a prueba de ataques toxicológicos y tienen una protección de acero de un grosor de 13 centímetros.
Además, "La Bestia" tiene puertas de 22 milímetros, y un peso calculado en unas siete toneladas.
En relación a su armamento, está compuesto por escopetas y también la posibilidad de lanzar gases lacrímogenos.
En materia de protección de la salud presidencial, el vehículo tiene muestras de sangre del mandatario en caso de emergencia.
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