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Revista Domingo |ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD
Tendencias: el Síndrome de Savant y el éxito de los desiguales

Una serie de TV (Doctor Milagro) populariza a través de un personaje una condición también conocida como “de sabios”, que lo vuelve especialmente exitoso. De qué se trata este trastorno que en la vida real atraviesan personalidades famosas y millonarias

Tendencias: el Síndrome de Savant y el éxito de los desiguales

Stephen Wiltshire posee el Síndrome del Savant. Puede dibujar con detalles un complejo paisaje luego de haberlo visto una sola vez / www.stephenwiltshire.co.uk

16 de Mayo de 2021 | 05:36
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Una serie de televisión, en este caso de origen turco, eclosionó en las pantallas argentinas de la mano de un personaje que manifiesta una extraña condición, considerada dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), descripta como “Síndrome de Savant”, o también llamada “Síndrome del Sabio”. Se trata de “Doctor Milagro”, una tira que noche a noche acapara un muy alto rating desde las pantallas de Telefé. Pero, ¿de que se trata esta rara condición que ha alcanzado un marcado éxito no solo en personajes de ficción sino también de la vida real?

El Síndrome de Savant es aún, en la actualidad, muy misterioso. Pero gracias a los avances en los estudios con neuroimagen, se ha podido conocer más sobre él y su relación con los trastornos del desarrollo o trastornos del espectro autista, está hoy mucho más justificada y puede explicarse desde su neuropatología.

A finales del siglo XVIII, el médico norteamericano Benjamin Rush describió por primera vez lo que hoy se conoce como síndrome de savant o síndrome del sabio. Lo hizo tras atender a un paciente con una extraordinaria capacidad para el cálculo mental, y desde entonces se han descripto centenares de casos más.

Uno de los más famosos es el de Kim Peek, cuya historia real dio lugar a la película “Rain Man “, de 1988, protagonizada por Dustin Hoffman, en el cual su protagonista padece autismo, pero es parte de la población que posee una mente brillante. El verdadero Kim Peek tenía una memoria y unas capacidades cerebrales asombrosas. Recordaba los más de 10.000 libros que había leído en su vida, era capaz de leer dos páginas a la vez en apenas 10 segundos, usando un ojo para cada página, memorizaba libros completos, e incluso fue capaz de memorizar en toda su vasta extensión todos los mapas de calles y carreteras de EE.UU., convirtiéndose en un verdadero GPS humano. Sin embargo, y aunque parezca increíble, Peek no podía valerse por sí mismo para cosas tan sencillas como abrocharse los botones de una camisa.

El síndrome de Savant posee dos grandes características. Por un lado, quien lo padece tiene grandes habilidades para los números, cálculos, capacidades artísticas y de memoria, algo que los hace extremadamente competentes para casi todas las disciplinas, pero presentan deficiencias motrices, físicas y mentales importantes, que se manifiestan, por ejemplo, en su incapacidad para relacionarse con otras personas, en la dificultad para desarrollar el habla, o en problemas motores que les obstaculizan la coordinación de movimientos para realizar acciones aparentemente sencillas.

En el caso de Kim Peek, el origen del síndrome de Savant estaba en la macrocefalia con la que nació, que, unida a una agenesia en el cuerpo calloso de su cerebro, impedía la conexión entre sus hemisferios cerebrales.

Por esta razón, los savants suelen tener el hemisferio izquierdo muy poco desarrollado, lo que provoca que muestren síntomas que se pueden confundir con la discapacidad mental. A cambio, y como si quisiese compensar en cierto modo esa deficiencia, el hemisferio derecho se desarrolla mucho más de lo habitual, lo que les dota de extraordinarias capacidades cerebrales. En el caso del “Doctor Milagro”, una serie adaptada de una versión norteamericana llamada “The Good Doctor”, una de las cosas que hace tan interesante a este médico, es su gran habilidad para memorizar y aprender muy rápidamente los desafíos que su profesión presenta.

“Las habilidades de estas personas tienen que ver con lo que se llama el cálculo calendárico, cálculos matemáticos, memoria inusitada para ciertos hechos/datos de sistemas de información, talento significativo para la música o para el arte en general, entre otras”

Alexia Rattazzi,
psiquiatra infantojuvenil

 

Taner Ölmez es el actor turco que encarna al brillante doctor Ali Vefa en la serie, quien recientemente contó cómo fue el proceso de preparación para convertirse en Ali, experiencia que resumió en una sola palabra: “Impresionante”.

“El proceso de preparación fue muy agradable para mí. Porque fui a los niños con autismo y me senté entre ellos. No sé cómo explicarlo, pero después de estar realmente sentado junto a ellos durante una hora, es imposible no quedar impresionado, pero también investigué el autismo y el síndrome de Savant, leí libros, vi películas y videos, miré charlas TEDx durante meses, luego trabajé lo actoral y finalmente hice improvisaciones”.

LOS DISTINTOS TIPOS DE SAVANT

El síndrome de Savant se origina por una descompensación en el desarrollo de los hemisferios cerebrales, el cual le proporciona a los afectados extraordinarias habilidades mentales, pero con ciertos déficits, ya que el savantismo combina un funcionamiento cognitivo generalmente bajo con una o varias habilidades excepcionales o talentos relacionados con el arte, la música, la memoria o el cálculo, poca lógica y problemas de lenguaje, alta memoria visual, gran capacidad para captar y reproducir dibujos o imágenes 3D, habilidades mecánicas, pero con grandes dificultades sociales e intereses obsesivos entre otras cualidades y déficits.

Por lo general, este síndrome puede encontrarse dentro de un espectro del tipo autismo. De hecho, se asemeja bastante al síndrome de Asperger.

Además, presenta deficiencias motrices, físicas y/o mentales. Por ejemplo, la incapacidad para relacionarse con otras personas, o la dificultad para desarrollar el habla, o problemas motores que les obstaculizan la coordinación de movimientos para realizar acciones aparentemente sencillas.

Algunos autores describen tres tipos de síndrome de Savant. Los Savant prodigiosos, autistas muy fuera de lo común por su habilidades, que sobresalen en todos los niveles de coeficiente intelectual (CI); los Savant con talento, que cuentan con habilidades espectaculares pero también con discapacidad; y los Savant de minucias, que poseen limitadas habilidades, como buena memoria visual y auditiva, pero presentan bastantes restricciones sociales, que empatizan con sus minucias a través de conversaciones de fútbol, resultados deportivos, etc., en los que son especialistas.

Uno de los más famosos es el de Kim Peek, cuya historia real dio lugar a la película “Rain Man”, de 1988, protagonizada por Dustin Hoffman, en el cual su protagonista padece autismo, pero es parte de la población que posee una mente brillante

Se estima que el 10% de las personas con autismo muestran habilidades extraordinarias asociadas a los savants, y uno de cada dos savants presentan también algún trastorno del espectro autista.

“Las habilidades de estas personas - explica Alexia Rattazzi, psiquiatra infantojuvenil - tienen que ver con lo que se llama el cálculo calendárico (saber de manera inmediata qué día de la semana cayó una fecha determinada del pasado o en qué día de la semana caerá esa fecha en el futuro, entre otros), cálculos matemáticos, memoria inusitada para ciertos hechos/datos de sistemas de información (acordarse de los nombres de una guía de teléfono o de la información que contiene una enciclopedia), talento significativo para la música (poder tocar un instrumento sin casi haber aprendido a hacerlo) o para el arte en general, entre otras”.

Por su parte, Andrea Abadi, directora del Departamento Infanto-Juvenil de INECO, señala que “las personas que tienen esta condición suelen ser descriptas con áreas de sabiduría, en especial en áreas de matemática o ciencias exactas, mostrando dones fuera de lo normal, con déficit de las habilidades sociales o la capacidad empática. Si se pone el foco en lo funcional de estos individuos, no difieren mucho de las descripciones de quienes presentan características propias del sindrome de Asperger”.

“Todos los desequilibrios funcionales de un individuo -añade Abadi - generarán áreas de fortaleza y otras con déficits o debilidades. En este caso, quienes presentan síndrome de Savant, suelen destacarse en algún área de “expertise”. Entonces, si trasladamos esto al trastorno de Asperger, que es más conocido y frecuentado por los especialistas, suelen ser individuos que se destacan en determinadas áreas que pueden serles muy útiles para insertarse en medios laborales o de estudio específicos. No obstante, presentan dificultades para aprender aquellas características específicas propias de la sociabilización y la capacidad de comprender los sentimientos y puntos de vista del otro”.

¿Las personas con este síndrome son más independientes y tienen más autonomía? “No necesariamente - dice Ratazzi - porque estas habilidades no están relacionadas con el nivel de independencia de una persona. El nivel de independencia tiene más que ver con componentes de lo que se llama conducta auto-determinada como, por ejemplo, poder elegir, tomar decisiones, resolver problemas, tener autoconciencia de los propios desafíos y fortalezas, saber a quién recurrir cuando se necesita ayuda, conocer los propios derechos y, por sobre todas las cosas, contar con los apoyos necesarios para una vida independiente. Por eso siempre apuntamos al modelo de calidad de vida y a una perspectiva de pleno ejercicio de derechos que nos guían en nuestro quehacer cotidiano, y que intentamos transmitir a las familias desde muy temprano”.

“Tendemos a pensar que estos niños o adultos parecen ser premiados por la vida con estos dones. Sin embargo, el día a día de estos pacientes y su familia es muy difícil”

Gabriel Martino,
neurólogo

 

“Tendemos a pensar que estos niños o adultos -señala por su parte el neurólogo Gabriel Martino - parecen ser premiados por la vida con estos dones. Sin embargo, el día a día de estos pacientes y su familia es muy difícil. Los pacientes sufren y no pueden expresarse, se frustran con facilidad, se deprimen, no son entendidos muchas veces, les cuesta generar relaciones sociales; en pocas palabras, viven aislados en un mundo aparte. Nuestra intervención tiene que dirigirse a tratar de integrar a los pacientes y sus familias, de algún modo también excluidas, a la sociedad. Lo bueno de estas habilidades especiales es quizás que son esa puerta de entrada a nuestro mundo, que les permite expresar y comunicar lo que les pasa o, mejor aún, otorgarle una salida laboral que dé una esperanza de futuro de generar una forma de vida lo más similar posible a la de un sujeto ‘normal’. Tenemos que apoyar a los pacientes y sus familias para potenciar y encaminar estas habilidades que tal vez constituyan una de las alternativas terapéuticas de integración social”.

 

10%
Se estima que el 10% de las personas con autismo muestran habilidades extraordinarias asociadas a los savants, y uno de cada dos savants presentan también algún trastorno del espectro autista.

 

 

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