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Padre nuestro: que estás... en todo

Los “padres 2.0” comparten roles con las madres en total paridad. Se los encuentra haciendo papillas, ayudando con las tareas de la escuela y oficiando como “papi-drivers”. Y celebran su día a full

Padre nuestro: que estás... en todo

Mauro Provenzano junto a sus hijos Josefina, Gaspar y Gregorio / Gonzalo Calvelo

Cecilia Famá

Por: Cecilia Famá
vivirbien@eldia.com

19 de Junio de 2022 | 06:15
Edición impresa

“La evolución de la figura paterna va en paralelo con los cambios en la unidad familiar: más hogares unipersonales, monoparentales, de parejas sin hijos, padres que no son pareja y de parejas del mismo sexo. Antes del padre existía el cabeza o jefe, fundador de una tribu o un clan. Después vendrá el hombre que pueda tener hijos con una mujer. Nace el concepto de padre proveedor y ausente del cuidado del niño, que queda a cargo de su madre o las mujeres de la familia. Con la era contemporánea y los desarrollos jurídicos se comienza a hablar, y ejercer, la coparentalidad responsable donde el padre asume tareas de cuidado de una manera más activa y responsable”. Así, en un repaso histórico tan sintético como esclarecedor, explica Virginia Laino, directora ejecutiva de la Asociación Civil Argentina de Puericultura, el cambio de paradigma al que asistimos en torno a la figura paterna.

En este sentido, un reciente estudio de la Fundación BBVA sobre “Los hombres jóvenes y la paternidad”, cuestiona el estereotipo de masculinidad, asociado tradicionalmente con la fuerza y el poder, para empezar a ejercer una “paternidad sostenible”, más duradera y comprometida. “Los varones hoy deben hacer frente a procesos complejos a la hora de ser padres, ya que los modelos de paternidad que usaron sus padres ya no les funcionan. Surgen de esta forma hombres que viven la paternidad de una forma más intensa, satisfecha y entregada, en la que, sin embargo, y en esto no se ha cambiado, tienen mayor libertad que las madres para ‘huir’ de las tareas paternas y disfrutar de su tiempo libre”, señala Laino.

Post-pandemia, muchos padres varones han adoptado la modalidad de la “home office” para desempeñar sus tareas profesionales. Abundan los memes del padre ejecutivo conectado a Zoom y meciendo a su hijo con una mano, y los de quienes pausan la modalidad de video para poder dar la mamadera a sus bebés. Ni hablar de los que van trabajando en una “call” con su jefe, mientras llevan a niños a la escuela, un entrenamiento o un cumpleaños. Hay quienes están 24/7 con sus hijos porque están separados de sus mamás, y esos días cuidan solos de los nenes; o porque la madre está en la oficina... O porque así lo eligen y prefieren.

“A mí, la cuarentena me acercó muchísimo a mis hijos. Pude compartir cosas impensadas: estar todo el día cocinando, mirando series, leyendo juntos, andando en bicicleta por el barrio. Eso no lo cambio por nada. No lo resigno nunca más. Por suerte mi trabajo así lo permite”, dice Damián, contador público, papá de Mateo (14) y Franco (10).

SER PADRE HOY

“Las nuevas paternidades abandonan el papel tradicional del ‘padre proveedor ausente’ (que trabaja para sostener económicamente la familia). Cada vez más, desde lo social y lo jurídico, la paternidad implica asumir responsabilidad en el cuidado de hijos e hijas y no sólo responder a necesidades materiales. Se espera que el padre brinde contención afectiva, se involucre desde el momento de la procreación y participe activamente en la educación de los hijos e hijas, así como en el cuidado de la salud”, advierte Virginia Laino.

“La legislación vigente sobre familia y paternidad incluye la noción de responsabilidad masculina, que alude a la necesidad de que los hombres asuman las consecuencias de sus comportamientos reproductivos y sexuales y en la voluntad consciente y activa de desear a los hijos como un acto de compromiso y responsabilidad de los hombres con ellos”, agrega la experta.

Las madres sienten gran alivio de estos papás modelo 2022. “Compartimos todas las tareas. Desde ordenar la ropa y lavarla hasta llevarlos a sus actividades”, dice la mamá de Juan, Mora y Sofi sobre su esposo, Juan Manuel Ortiz de Rozas.

“Mi papá trabajaba todo el día y llegaba para dormir y comer, teníamos poca comunicación. En cambio Juan es un papá con el que mis hijos pueden charlar, ir a hacer deportes, ir al cine, compartir unas lindas vacaciones. Un papá que los acompaña y hace todo lo que puede”.

“Mi papá trabajaba todo el día y llegaba para dormir y comer, teníamos poca comunicación”

 

En primer persona, el asesor de seguros Mauro Provenzano cuenta que “con mi esposa todos los roles. Hacemos todas las tareas en conjunto por igual y sin especificaciones sobre qué cosa hace cada uno. Por lo general planificamos la noche anterior lo que le toca a cada uno con respecto a los chicos y así fue siempre lo que mejor nos funcionó”. Mauro y Juliana son padres de Gaspar (8) y los mellizos Josefina y Gregorio, de 2 años.

“Considero que participo más en la parte lúdica con mis hijos que cómo lo hacía mi papá y lo que pude ver de mis abuelos con él. Creo que es algo que hacemos naturalmente, no lo pienso de manera obligada, disfruto de hacerlo y espero que mis hijos también. No veo ventajas y desventajas a cómo era antes. Es diferente el rol de la crianza, no reniego de cómo fue mi papá conmigo, porque el traspaso de sus valores, su bondad, su gratitud y su forma de acompañarme trato de inculcarles lo mismo a mis hijos, sólo considero que estoy más cerca de ellos en comparación”, asegura Mauro.

“A mí, la cuarentena me acercó muchísimo a mis hijos. Pude compartir cosas impensadas”

Damián,
contador público, papá de Mateo (14) y Franco (10)

 

“Con mis nenes cantamos, bailamos, corremos carreras, pelota, películas, jueguitos electrónicos, la plaza, vacaciones. Nos gusta estar juntos en familia y compartir con otros el día a día también, con los abuelos, amigos y hacer cosas para no aburrirnos. Me gustaría que me mencionen como un papá que los acompaña, que los hace reír y que es buena persona”, finaliza el asesor de seguros.

“Compartimos todas las tareas. Desde ordenar la ropa y lavarla hasta llevarlos a sus actividades”

Dice Mirna, la mamá de Juan, Mora y Sofi
sobre su esposo, Juan Manuel Ortiz de Rozas

 

PAPÁ SIGLO XXI

“En el Día del Padre, y en un momento en el que estamos dispuestos a revisar el estereotipo de familia, y no dar por sentado que la llamada ‘familia tipo’ es la única garante del desarrollo saludable e integral de los hijos, vale la pena desmenuzar la idea de qué es ser padre. La paternidad es una construcción social que, como tal, sufrió transformaciones a lo largo de la historia. De ninguna manera es un concepto estático y encasillable con facilidad. Sin embargo, se puede afirmar que, por más de un siglo, algunos elementos constitutivos de la identidad paterna estuvieron presentes invariablemente. La figura del Padre encarnó el sostén económico, la autoridad, el disciplinamiento, la voz de los veredictos y la fuerza del control del resto, más periférico, de los integrantes del clan”, sostiene la médica pediatra Evangelina Cueto.

“El revisionismo de la masculinidad hegemónica es inseparable del de la paternidad con idéntico adjetivo” añade la profesional: “Es indiscutible que, desde la academia psicoanalítica y desde los discursos dominantes del siglo XX, ‘el Padre’ fue sinónimo de Ley y centro de la escena cuando se piensa en familia como pieza/lego de la arquitectura social... Si bien es cierto que existe una inercia que nos lleva sin curvas a la idea de que estos conceptos pertenecen a un tiempo pasado, es tramposo pegarse a un análisis centrado en ‘lo generacional’. No es una cuestión netamente epocal: en este mismo momento, conviven paternidades patriarcales sentadas en la punta de la mesa, con paternidades más blandas, impregnadas por corrientes que intentan teñirlas de tono corresponsable para el manejo del universo de la crianza. Estas últimas paternidades, hijas de los feminismos que invitaron -e invitan- a cuestionar el patriarcado como un todo, se sienten más cómodas en mesas redondas, pero todavía no encuentran su exacta performance”.

“La figura del Padre encarnó el sostén económico, la autoridad, el disciplinamiento, la voz de los veredictos y la fuerza del control del resto, más periférico, de los integrantes del clan”

Evangelina Cueto,
médica pediatra

Cueto subraya que “en consonancia con la noción de que las masculinidades son en plural, y que no existe un único modo de habitarlas, debe generarse el ejercicio de repensar -ad infinitum- qué elementos comunes tienen las paternidades actuales. Dicho de otra forma: resulta fácil (como se despliega al principio de este artículo) enumerar los componentes de la paternidad clásica, pero el agua se pone turbia cuando queremos pescar los ingredientes de la paternidad posmoderna.

“Participo más en la parte lúdica con mis hijos que cómo lo hacía mi papá conmigo”

 

Es evidente que muchos hombres cuestionan los modelos imperantes y que se embanderan con el cuidado ‘maparental’ compartido. No sienten que ‘ayudan’, ni que ‘cubren’ a sus pares co-cuidadoras. Tampoco apuestan al sostén económico unilateral, e intentan, muy incipientemente, acercarse a las tareas domésticas de cuidado”.

“Sin embargo, los datos demuestran que todavía no son situaciones representativas ni están cerca de serlo. Si nos detenemos en lo puramente observacional, veremos que en la paradójicamente llamada ‘reunión de padres’, nueve de cada diez asistentes son madres. También veremos números similares, sino peores, en el demoníaco ‘chat de mamis’ (ahí sí que la calificación ‘de mamis’ es correcta) donde se encuentran padres como agujas en pajares y casi que por corrección política. Un capítulo parecido tiene como escenarios los consultorios de pediatría. De lo anterior se desprende que las tareas vinculadas con educación y salud, nada menos, son llevadas adelante por las madres en la amplia mayoría de los casos. Es decir que, más allá de discursos rupturistas, la familia tipo (con su distribución de roles clásica) sigue siendo un elefante gigantesco en el inconsciente colectivo”.

“La evolución de la figura paterna va en paralelo con los cambios en la unidad familiar: más hogares unipersonales, monoparentales, de parejas sin hijos, padres que no son pareja y de parejas del mismo sexo”

Virginia Laino,
directora ejecutiva de la Asociación Civil Argentina de Puericultura

“Las mujeres somos las que mayoritariamente estamos encargadas de los cuidados (¡y no sólo de los hijos, sino también de los adultos mayores, o de cualquier persona que presente una condición que lo arroja al espectro de los que deben ser cuidados!)” concluye Cueto. En Argentina, según el último informe del Ministerio de Economía, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados aporta casi el 16 % del PBI. Para intentar ilustrarlo mejor, se puede decir que esta contribución económica es mayor que la de la industria, el agro y el comercio. Este aporte hasta hace muy poco imposible de dimensionar, tiene cara de mujer y hormigona (¡hasta que la dinamite!) una brutal desigualdad de género. Para ponerlo en números, 9 de cada 10 mujeres se ocupan de estas actividades. Si comparamos las horas dedicadas a estas actividades entre mujeres y hombres, vemos que la relación es de 6:3 aproximadamente. Entonces, tal cual explicita el informe de la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación, “las mujeres aportan tres veces más al PBI en el sector con mayor relevancia y más invisibilizado de toda la economía nacional”.

“Todos estos datos y situaciones demuestran que estamos en un momento sociológico complejo, donde los roles de género, según las atribuciones sociales, incomodan y complican el armado de familias o estructuras afectivas cómodas para criar. Las maternidades no están cuidadas para cuidar y las paternidades impresionan desbrujuladas. Hasta que no se sacudan fuerte los mandatos de masculinidad, las paternidades difícilmente encuentren tono propio y la repartición de tareas sea ecuánime con las maternidades. La pregunta central que surge es si existen suficientes espacios de hombres para la reflexión y el encuentro del norte”, se pregunta Cueto.

Juan Manuel Ortiz de Rozas junto a Juan, Mora y Sofía / EL DIA

“No hay dudas de que las mujeres, bailando al ritmo de los feminismos, abrimos espacios, organizamos redes, tribus, sacamos del clóset al puerperio, buscamos referentes sobre maternidad y diseñamos coreografías para pensarnos. Pero dónde está el universo masculino para armar el caldo sobre las nuevas ideas acerca de la paternidad? En qué espacios, por ejemplo, cocinan hipótesis sobre lo extranjeros que pueden sentirse en el puerperio? ¿A dónde viaja lo no dicho, lo no elaborado?

Quizás ahí esté la apuesta al cambio: en la construcción de redes propias para paternar a la par de las que hace siglos encarnamos la tarea del cuidado de los hijos, sin resentimientos y de cara al nuevo mundo que queremos”, finaliza la experta.

 

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