Desde principios de este mes, los vecinos de 23 entre 41 y 42 conviven con un desborde cloacal y una cañería de agua destruida que inundó la calle. “El olor nauseabundo es impresionante, cada vez más fuerte, y el líquido del agua y los desechos está a lo largo de la cuadra. Se hicieron reclamos a ABSA, pero hasta el momento no hemos tenido una solución”, dijo una usuaria.
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