La recaudación en la Provincia mostró un alivio con sabor a poco
Edición Impresa | 22 de Febrero de 2026 | 01:58
Instituto de Economía aplicada
Universidad del Este (UDE)
Se conocieron los datos de la recaudación de la Provincia de Buenos Aires para el 2025, y si bien hay una leve mejoría en los ingresos que da cierto alivio al Gobierno de Kicillof, lejos esta de resolverse la cuestión de fondo: un mayor protagonismo de las provincias en el gasto luego del retiro del Gobierno Nacional en múltiples funciones.
La llegada de Javier Milei a la presidencia el 10 de diciembre de 2023 marcó una fuerte ruptura en múltiples aspectos de la política económica a nivel nacional. Podríamos decir que ninguna arista quedó sin ser sometida a fuertes cambios, aunque uno de los puntos centrales fue la política fiscal (el manejo de ingresos y gastos del gobierno) y la relación entre nación y provincias, que, otrora, constituía una suerte de rueda de auxilio del Gobierno Nacional hacia los distritos, no sin mediar por supuesto afinidades partidarias.
Esta dinámica fue desarmada desde el minuto 1 de la nueva gestión nacional, lo cual puso en aprietos serios a las provincias que recibían fondos extra a través de transferencias no automáticas. También se generaron dificultades a quienes dependían fuertemente de los recursos coparticipables para sortear los gastos de su gestión. En este último caso, la recesión del 2024 y una economía que no logró despegar del todo en 2025 han mermado las transferencias automáticas respecto a años previos. Solo por citar un ejemplo, los fondos coparticipados a provincias durante el 2024 y 2025 fueron un 8,3% y un 7,5% inferiores en términos reales a los del 2023, respectivamente.
A estos dos estrangulamientos se le suma el retiro de la inversión publica directa del Gobierno Nacional en los distintos territorios a partir de la paralización de la obra pública. El gasto nacional en construcciones para los dos últimos años oscila en una contracción del 72% al 73,2% respecto a 2023. En la Provincia de Buenos Aires estos valores se desploman en un -79,4% y -85,3%.
En este marco complejo, la Provincia tuvo una ligera recuperación de su recaudación propia en torno al 1,8% real respecto al 2024, y supera en un 1,05% a lo obtenido en 2023, año signado por la fuerte sequía que repercutió en el sector agropecuario (segmento de importancia en la provincia, al representar el 8,8% del PBG en el 2022) y con ello en la recaudación de la PBA. No obstante, si comparamos los ingresos actuales con el año 2022 (de mayor normalidad productiva) estos aun son inferiores en un 6,6%.
El desempeño de los principales tributos es heterogéneo, con ingresos brutos (el de mayor magnitud, representa el 76,2% de la recaudación total provincial) con una escuálida mejoría del 0,6% real respecto del 2024 aunque en un -3,4% respecto de 2023, lo cual nos muestra que la actividad en la provincia no logra recuperarse del todo aún. Los impuestos patrimoniales tienen un rumbo dispar, con el impuesto inmobiliario retrocediendo fuertemente respecto al 2024 en un 29,4% real y el impuesto a las patentes creciendo en un 15,4%. Entre ambos representan el 10,7% de la recaudación cuando durante 2024 fueron el 12,4%.
Por último en este apartado, el impuesto a los sellos tuvo una recuperación del 31,2% respecto a 2024 y lo obtenido por planes de regularización de deuda aportaron un 20% más de lo que lo hicieron el año previo. Para el primer caso se trata de una mejoría clave dado que la incidencia de los sellos en la recaudación total es del 10,5%.
Ahora bien, ¿alcanza?
Si tomamos en cuenta que la recaudación provincial propia creció en términos reales en aproximadamente en unos $144 mil millones respecto a 2023 pero que los recursos coparticipados son casi $1 billón inferiores respecto al mismo periodo y que las transferencias no automáticas son menores en $3,2 billones, queda claro a simple vista que esta recuperación es insuficiente para siquiera compensar lo perdido por recursos nacionales. Además si sumamos el apagón de la obra pública del gobierno nacional en la PBA (unos $582 mil millones menos que en 2023), el panorama general es sensiblemente complejo para las finanzas provinciales.
A falta de la presentación oficial de los datos de ejecución presupuestaria final del 2025 queda claro que la premisa de alcanzar un resultado fiscal razonablemente neutro es una tarea difícil de alcanzar, al menos en un contexto en donde las demandas sociales crecen.
La llegada de Milei marcó una fuerte ruptura en varios aspectos de la política económica
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