Cómo está la producción bonaerense frente al modelo económico de Milei
Edición Impresa | 29 de Marzo de 2026 | 04:52
Esteban Pérez Fernández
eperezfernandez@eldia.com
La actividad productiva en la provincia de Buenos Aires atraviesa un escenario desigual, con sectores que exhiben recuperaciones marcadas tras un 2024 recesivo y otros que mantienen caídas sostenidas. Los datos oficiales de la Dirección Provincial de Estadística, correspondientes a comienzos de 2026 y al cierre de 2025, muestran que la mejora es parcial y todavía convive con núcleos de debilidad estructural.
El indicador industrial ISIM-PBA refleja con claridad esa dinámica. En noviembre de 2025 registró una caída interanual de 9,9%, con una baja mensual desestacionalizada de 5,5% frente a octubre. A pesar de ese retroceso, el acumulado de los primeros once meses del año mostró un alza de 2,6% respecto del mismo período de 2024, lo que confirma que hubo una recuperación, aunque con fuerte volatilidad y pérdida de impulso hacia el cierre del año.
Si se amplía la mirada al informe previo, el comportamiento industrial ya mostraba señales mixtas. En octubre de 2025 el índice había crecido 0,6% interanual y acumulaba una suba de 4,0% en los primeros diez meses, pero con caídas mensuales leves. Esa secuencia anticipó el deterioro posterior y evidencia una recuperación que no logró consolidarse.
En el frente agroindustrial aparecen los contrastes más marcados. La molienda de trigo pan, un termómetro del consumo interno y de la actividad molinera, volvió a caer en enero de 2026, con una baja de 4,7% interanual y un total de 231.756 toneladas procesadas. La serie muestra una tendencia descendente desde mediados de 2025, con caídas mensuales que en el último tramo del año superaron el 10%, lo que refleja menor dinamismo en el mercado interno.
La comparación con el informe anterior refuerza esa tendencia. Durante el segundo semestre de 2025, la molienda de trigo acumuló variaciones negativas consecutivas, con retrocesos que llegaron a 12,8% interanual en noviembre. Esa secuencia explica el arranque débil de 2026 para el sector.
En cambio, la cadena de la soja muestra una trayectoria más favorable. En diciembre de 2025, la molienda alcanzó 92.661 toneladas, con una suba interanual de 16,5%, mientras que el acumulado anual creció 15,7%. Este desempeño permitió compensar parcialmente las caídas de 2024 y consolidó una recuperación sostenida en el complejo oleaginoso.
Sin embargo, hacia enero de 2026 el ritmo se estabilizó. La molienda de soja se ubicó en torno a 77.144 toneladas, con una variación prácticamente nula respecto del año anterior. Esto indica que el sector encontró un piso de actividad, pero sin el dinamismo que había mostrado en los meses previos.
El caso más llamativo es el del girasol, que presenta los mayores saltos interanuales de todo el esquema productivo. Los datos recientes muestran incrementos superiores al 400% en molienda y aún mayores en aceite y subproductos. En el informe previo ya se observaban señales de recuperación, con subas de dos dígitos hacia el cierre de 2025, lo que confirma que el crecimiento actual parte de niveles muy bajos y responde en buena medida a un efecto estadístico.
En el sector ganadero, en cambio, predominan los números negativos. La faena bovina cayó 11,6% interanual en enero de 2026, con 522.971 cabezas. La tendencia descendente se arrastra desde mediados de 2025, con caídas persistentes que se profundizaron hacia fin de año.
El informe anterior muestra que el deterioro ya estaba en marcha. En diciembre de 2025 la faena había bajado 10,7% interanual y el acumulado anual cerró con una caída de 2,6%, con casi 7 millones de cabezas procesadas. La secuencia mensual evidencia un sector en retracción, con pocos meses de recuperación y varios períodos de caídas pronunciadas.
Este comportamiento contrasta con otras producciones pecuarias. La faena porcina, por ejemplo, creció 9,5% interanual en enero de 2026, lo que muestra que la debilidad no es homogénea dentro del complejo cárnico y que existen segmentos con mejor desempeño relativo.
En minería también se observa una mejora. El volumen transportado de minerales creció en el inicio de 2026, consolidando la recuperación iniciada el año anterior tras fuertes caídas en 2024. Se trata de un sector más vinculado a la obra pública y la construcción, por lo que su evolución depende de factores distintos a los del consumo masivo.
El conjunto de indicadores confirma una estructura productiva fragmentada en la provincia. La industria muestra una recuperación incompleta, con retrocesos recientes que ponen en duda su continuidad. El agro presenta focos de crecimiento, sobre todo en oleaginosas, pero con debilidad en productos ligados al mercado interno como el trigo. La ganadería bovina sigue en caída, mientras que otros segmentos logran expandirse.
Con este panorama, el inicio de 2026 deja una señal clara: la mejora existe, pero es selectiva y todavía no alcanza para traccionar de manera homogénea al conjunto de la economía bonaerense.
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