Comunidades en redes que exaltan la violencia tras del tiroteo escolar
Edición Impresa | 20 de Abril de 2026 | 02:22
Un informe elaborado por la Procuración General de la Nación en torno al tiroteo ocurrido en el colegio de la localidad de San Cristóbal examina un fenómeno digital en expansión: las comunidades conocidas como True Crime Community (TCC) y su posible influencia en el trágico episodio de Santa Fe.
Como describe el informe, estas comunidades se organizan en plataformas como Discord y TikTok, pero también WhatsApp y Telegram. Se trata de entornos descentralizados, muchas veces cerrados, donde los usuarios comparten y discuten casos de crímenes reales. Aunque no necesariamente están conectados entre sí, comparten un rasgo común: la fascinación por episodios violentos y sus protagonistas.
El informe advierte que una parte significativa de quienes participan en estas comunidades son adolescentes que buscan reconocimiento y pertenencia. En ese contexto, la interacción no se limita al análisis de hechos policiales, sino que puede derivar en dinámicas de admiración hacia los autores de crímenes. En algunos casos, incluso se configura una suerte de competencia simbólica que refuerza la construcción de identidades violentas.
Uno de los elementos centrales que atraviesa estas comunidades es la referencia constante a la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos. A partir de ese episodio surgieron subgrupos que replican estéticas, discursos y narrativas asociadas a los atacantes, consolidando una memoria digital que sigue vigente décadas después.
El análisis oficial identifica además una secuencia progresiva en la relación de los usuarios con este tipo de contenidos. El recorrido comienza con un consumo pasivo, similar al de quienes acceden a series o documentales de true crime. Luego se pasa a una participación más activa dentro de comunidades, seguida por procesos de identificación con los perpetradores. En etapas más avanzadas aparece la normalización de la violencia, el desarrollo de fantasías vinculadas a ataques y, en casos extremos, la planificación de acciones concretas.
Dentro de estos espacios circula una amplia variedad de materiales: desde memes sobre hechos violentos hasta videos editados que exaltan a los agresores, frases tomadas de ataques reales y comparaciones entre distintos episodios. Este tipo de contenido contribuye a reforzar la lógica interna de las comunidades y a consolidar vínculos entre sus miembros.
El crecimiento de las TCC representa un desafío creciente para las autoridades. La combinación de anonimato, masividad y circulación constante de contenidos complejiza las tareas de monitoreo e investigación. Al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre el impacto de estas dinámicas en jóvenes que construyen su identidad en entornos digitales donde la violencia puede adquirir un valor simbólico y aspiracional.
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