Cuando los terapeutas también usan IA: del consultorio a la herramienta clínica

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La expansión de la inteligencia artificial no solo modificó prácticas de pacientes. También empezó a transformar, puertas adentro, algunos modos de trabajo en salud mental. Lejos de verla únicamente como amenaza, muchos profesionales comenzaron a utilizar estas herramientas para tareas administrativas, organización de información, análisis bibliográfico, síntesis de casos y actualización científica.

“Estamos integrando la tecnología como copiloto, no como piloto del tratamiento”, sintetiza Diego Sarasola, que además es Director del Instituto Rehabilitar, abordando una idea que hoy gana consenso entre especialistas. “Las ciencias de la salud mental están viviendo una transición histórica”, remarca, sobre todo porque “bien usadas, estas herramientas (de IA) son un poderoso modo de enfrentar la enorme cantidad diaria de datos nuevos, como así también nos ayudan para hacer una valoración sistemática de lo publicado, porque no todo dato es bueno en sí mismo”.

Para muchos profesionales, el principal valor está en ahorrar tiempo y potenciar capacidades, no en delegar decisiones clínicas. “La esencia de la terapia, la sintonía intersubjetiva, permanece inmutable porque es un proceso relacional”, aclara Sarasola.

Mel Gregorini coincide en que “la IA vino a todo, a cuestionar y también ser una herramienta como fue Wikipedia”, siempre que “los profesionales nos asesoremos con personas que la sepan usar e interpretar”. Advierte, no obstante, que puede ser “errónea: alrededor del 48% de la información vinculada a salud y salud mental en IA no es la adecuada y eso puede ser un riesgo”.

 

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