Mas dólares, de menos manos y se exporta más cantidad, pero no mejor
Edición Impresa | 26 de Abril de 2026 | 03:46
Instituto de Economía Aplicada
Universidad del Este
El último informe del INDEC sobre el Índice de Comercio Exterior (ICA) volvió a poner en el centro del debate el desempeño exportador argentino. En un contexto de estabilización macroeconómica y mayor apertura comercial, las ventas externas aparecen como uno de los principales motores de crecimiento. Sin embargo, un análisis más detallado muestra una dinámica menos lineal: el aumento de las exportaciones convive con alta concentración sectorial y límites estructurales que condicionan su sostenibilidad.
El dato agregado muestra una mejora en los últimos meses en los precios (empujados por el petróleo, pese a que en el agro se mantienen bajos) que se suma a un incremento sostenido en las cantidades desde los mínimos de enero 2024, especialmente en sectores vinculados a recursos naturales. En otras palabras, Argentina exporta más, pero no necesariamente mejor.
El agro vuelve a ser el principal protagonista. La recuperación productiva tras la sequía de 2023 permitió un fuerte rebote en los volúmenes exportados, particularmente en cereales, soja y derivados. Sin embargo, en este rubro este impulso encuentra un límite en los precios internacionales, que se mantienen por debajo de los picos recientes. Esto implica que, incluso con mayores cantidades, el ingreso de divisas no crece al mismo ritmo, lo que modera el impacto positivo sobre la balanza comercial. Aún así, en el primer trimestre del año los cereales representaron un 18,5% del valor total exportado (cuando todavía no comenzó la cosecha de oleaginosas).
A este núcleo tradicional se suma con creciente relevancia el complejo energético. Las exportaciones de petróleo y gas —impulsadas por el desarrollo de Vaca Muerta— muestran un dinamismo significativo y se consolidan como uno de los pocos sectores con capacidad de expandir tanto volúmenes como generación neta de divisas. Este proceso, sin embargo, refuerza una tendencia de fondo: la creciente primarización de la canasta exportadora. El petróleo crudo llegó a representar una exportación de 1.560 millones en el primer trimestre, lo que representa el 7,1% del total.
Cuando se observa la composición de las exportaciones, la concentración es evidente. Un conjunto reducido de complejos —agroindustria y energía— explica la mayor parte del crecimiento, mientras que las manufacturas de origen industrial muestran estancamiento desde la post-pandemia. En muchos casos, estos sectores enfrentan problemas de competitividad derivados de la apreciación cambiaria real, el aumento de costos en dólares y la mayor competencia externa en mercados regionales.
Este punto es clave para entender los límites del actual esquema. El tipo de cambio real, incluso sin un atraso explícito administrado, se mantiene en niveles que dificultan la expansión de sectores industriales exportadores. En este contexto, el crecimiento de las exportaciones tiende a concentrarse en actividades con ventajas naturales o escalas globales, dejando rezagado al resto del entramado productivo.
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