“Almohadazo” contra los ruidos en Malvinas
Edición Impresa | 30 de Abril de 2026 | 04:33
Con motivo del Día Internacional de la Concientización sobre el Ruido, vecinos de Plaza Malvinas realizaron una llamativa protesta de almohadas para visibilizar los problemas que enfrentan cada noche, en particular los fines de semana, para conciliar el sueño.
No es novedad el padecimiento de los vecinos de la zona por los ruidos. “Desde el año 2017 que venimos con esto. Empezó hace mucho pero se agravó con la pandemia cuando se hacían las fiestas al aire libre”, relató a este diario Juan, vecino de la zona. El problema no terminó con el fin de la cuarentena. Continúa hasta hoy: “Se juntan motoqueros que hacen ruido con los caños de escape. Se mueven en grandes grupos que dan la vuelta a la plaza y te hacen temblar la casa. Es como si tuvieran un circuito de Plaza Malvinas a Plaza Moreno, todo por calle 53. Todo esto ocurre entre 1:30 y 2:30 de la mañana”, agregó el frentista.
Pero los ruidos molestos no se registran solamente durante la noche. En horas de la tarde y “con el permiso de la Municipalidad hay encuentros de folclore a un volumen que la gente que vive en frente de la plaza realmente no puede hablar dentro de su propia casa”, señaló Juan.
La finalidad del encuentro de ayer no fue solo visibilizar la situación, sino también medir el nivel del ruido que impacta en la vida cotidiana de los vecinos. En ese sentido Silvia Bermúdez, integrante del Colegio de Fonoaudiólogos, reveló que las mediciones que hicieron años atrás en distintos puntos de la Ciudad “no se adaptan a lo que la Organización Mundial de la Salud establece como ciudad saludable”. Según el parámetro de la OMS, en horario vespertino los ruidos deberían rondar los 45 decibeles (DB), pero las mediciones realizadas en la tarde de ayer dieron como resultado un ruido base general de 70 DB.
Con la ayuda de la ONG Nuevo Ambiente, estudiantes de fonoaudiología de la Ucalp, el Club de Leones LP Sur y un grupo de hipoacúsicos La Plata, los especialistas individualizaron distintos sonidos. Por ejemplo, un auto antiguo que pasó por el lugar emitió 80 DB; una bocina, 92; un colectivo entre 82 y 84; una moto, 85; un artesano martillando, 83; la picada de auto, 97; y una clase de gimnasia funcional en la plaza, 70.
DERECHO AL SUEÑO
La decisión de hacer un “almohadazo” fue para remarcar la importancia “del respeto al sueño y el derecho a conciliar el sueño”, indicó Bermúdez y expresó: “Hay una habituación psicológica a los ruidos. Vivimos atestados de ruido y además hasta se desea estar en el ruido, sobre todo los jóvenes, pero es una habituación psicológica, orgánica no”.
La exposición constante al ruido no es inocua. Pueden generar “problemas en las fases del sueño y el mal descanso lleva al estrés. También se genera niebla vocal, que se da cuando entendés pero con esfuerzo. A nivel cardíaco, se puede llegar a tener taquicardia además de las ganas de huir de donde hay mucho ruido”, advirtió la fonoaudióloga.
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