Los “sin techo” de la Ciudad necesitados de la solidaridad

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La llegada de la época de lluvia y de frío vuelve a darle actualidad a la situación desesperante de personas que en nuestra ciudad viven a la intemperie, sin un techo que las cobije, sin alimentos y sin ropa suficiente, en lo que se conoce como situación de calle. De allí que una de las entidades de bien público que se ocupa de este problema desde hace décadas, Sumando Voluntades, haya salido a promover una campaña para pedir donaciones con las que atender estas situaciones.

El mensaje emitido fue tan breve como elocuente: hacen falta mantas, alimentos no perecederos, toda clase de ropas, zapatos para varones y mujeres y cualquier otro elemento que sirva para que esas personas necesitadas puedan enfrentar dos rigores: los del frío y el hambre.

En la nota publicada ayer por este diario se ofrecieron datos sobre la dirección y los horarios en los que pueden dejarse estos aportes imprescindibles. Los distribuirá entre los que no tienen un hogar una institución reconocida, que hace mucho tiempo que cumple con esta tarea. Una entidad que en estas jornadas repartió todo lo que tenía y que ahora necesita reforzar sus existencias, demandadas por los que no tienen con qué defenderse frente a rigores climáticos y que, además, carecen de vivienda.

Cabe señalar que la labor de asistencia alimentaria no se detiene a lo largo de los doce meses. El equipo de Sumando Voluntades continúa saliendo todas las noches para recorrer las calles de La Plata, distribuyendo, ahora, recipientes de polenta con salsa boloñesa caliente, café, mate cocido y budín para intentar paliar el impacto de la baja temperatura.

Gabinetes de cajeros automáticos, entradas de algunos inmuebles deshabitados, zaguanes y rampas de ingreso a edificios de departamentos, en las veredas mismas, en donde exista un reparo o directamente, en la intemperie del banco de un parque o una plaza, allí encuentran espacios las personas sin techo.

Hay otras entidades, como La Plata Solidaria y existen algunos centros municipales, que se dedican también a brindarles alimento y abrigo a estas personas. Todas procuran –y a veces lo consiguen- ofrecerles alojamiento a los sin techo, además de alimentación, higiene, atención psicológico y social. Hay paradores habilitados con unos 80 alojados, pero el número de los sin techo, de los no institucionalizados, no desciende.

Ello no obstante, algunos dirigentes sociales no dejan de señalar que en los últimos tiempos se crearon en otros niveles de la administración pública distintos organismos para la asistencia social que, sin embargo, “parecieran estar ausentes en estos casos” o actuar en forma discontinua, “con apoyos muy menguados”..

Desde luego que la presencia y aporte del Estado resultaría ser decisiva para enfrentar con mayores posibilidades este problema. Ello, sin dejar de valorar la generosidad de la población, representada en estas entidades solidarias que se ocupan de asistir a tantas personas que viven en encrucijada del frío y del hambre, sin un techo que los proteja. Son ellos quienes necesitan contención, siempre y cuanto antes.

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