El drama por los problemas con el agua no tiene fin

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En muchos barrios de la Ciudad los vecinos abren las canillas y no sale una gota o cuando sale lo hace de color marrón. Es lo que en las últimas jornadas sufren frentistas en la zona sur de La Plata y en los barrios San Carlos y Norte de nuestra ciudad.

Los reclamos reflejados en EL DIA apuntaron a la escasa o nula presión de agua en los hogares. Las quejas también advirtieron que en algunos domicilios sale marrón o turbia. Y, tal como es habitual en el curso de los últimos años, hay una ausencia de respuestas por parte de la empresa ABSA, a cargo del servicio. Las deficiencias en la prestación también replantearon para los usuarios, una vez más, el silencio persistente y la presunta falta de contralor que sobre la concesionaria.

En cuanto a la calidad del agua, residentes del barrio Norte protestaron en las últimas horas porque de las canillas de sus casas salía agua muy turbia, color marrón. “No sabemos si se puede usar para cocinar o higienizarse”, dijo un vecino mientras exhibía un vaso cargado con agua no transparente. Desde luego que el temor por eventuales consecuencias sanitarias está latente en esos lugares.

Otro poblador se quejó por el hecho de que pagan en forma puntual las facturas “y no puede ser que recibamos el servicio en estas condiciones”.

En cuanto a la turbiedad del agua, especialistas en el tema aseguraron en diversas oportunidades que el problema obedece a la marcada obsolescencia de muchas de las cañerías, por cuyas roturas se filtra el agua hacia el exterior de los caños, para añadir que cuando cede la presión, el agua retorna a las cañerías cargadas con la suciedad propia de estas instalaciones subterráneas”.

En lo concerniente a la baja o nula presión de agua que se padece en forma alternada en distintas zonas y localidades de la Región, también los conocedores del problema mencionan que el fenómeno ocurre a la vera de una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta, como es el estuario del Río de la Plata.

Ello contrasta con el caso de ciudades argentinas, como la de Comodoro Rivadavia, que son abastecidas por fuentes de agua ubicadas a centenares de kilómetros y que, a pesar de ello, registran menos inconvenientes en el servicio.

El problema de fondo, concluyen, se relaciona con la falta de inversiones que, a lo largo de muchas décadas, las administraciones provinciales dejaron de volcar, para mantener actualizas y suficientes a las plantas de captación, potabilización y distribución del agua en la Región.

Hasta hace poco, las deficiencias en el servicio de agua se intensificaban durante la temporada veraniega. Ahora se registran a lo largo de los doce meses y el agua en las viviendas falta también en medio de diluvios, tormentas y vendavales.

 

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