Hijos de la sombra: cuando el silencio también duele
Edición Impresa | 10 de Mayo de 2026 | 05:28
En este libro se aleja de la novela romántica para internarse en un territorio áspero, incómodo y profundamente humano. La historia sigue a Agustín, Diego y Marcos —tres adolescentes de un pequeño pueblo argentino en los años 70— cuya amistad se ve quebrada por la llegada de un nuevo cura que, bajo una apariencia cercana y amable, comienza a abusar de ellos de forma sistemática. Lo que sigue no es solo el relato del horror, sino también el de sus consecuencias: el silencio, la culpa y la dificultad de reconstruirse.
Ramos construye una trama donde lo individual y lo colectivo se entrelazan. Mientras los protagonistas atraviesan su propio infierno, el país también se hunde en una de sus etapas más oscuras. Esa doble dimensión potencia el sentido de la novela: no se trata únicamente de tres víctimas, sino de una sociedad que, por acción u omisión, también calla. “El abuso tiene mil caras”, sugiere la autora, y en el libro aparece no solo en la figura del cura, sino también en los vínculos familiares y en una estructura social marcada por la violencia. Con una prosa sobria y directa, el libro incomoda y obliga a mirar aquello que muchas veces se prefiere ignorar. No busca ofrecer respuestas fáciles ni consuelo inmediato, sino abrir una grieta en el lector.
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