Caos y terror en dos barrios y un ataque antisemita en la zona

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Dos episodios de violencia, en apariencia desvinculados uno del otro, se registraron en las últimas horas en nuestra ciudad y por su extrema gravedad reclaman de las autoridades su más rápido esclarecimiento y la detención de los responsables. Uno de esos hechos se tradujo en una batahola –cuyo origen se desconoce- con participación de muchas personas, uso de armas de fuego e intentos de robo, y el otro consistió en un atentado con una bomba incendiaria arrojada por desconocidos contra la sede del Centro Literario Israelita y Biblioteca Max Nordau, ubicada en 11 entre 58 y 59.

El primero de ellos tuvo como escenario a calles de Villa Elvira y Barrio Jardín, cuyos vecinos denunciaron haber vivido en medio de una batalla protagonizada por un grupo numeroso de personas, con destrozos, balazos, robos y amenazas en distintos sectores. Las grabaciones obtenidas por los frentistas dejan en claro los momentos de terror que atravesaron.

Según el relato de vecinos los hechos se habrían registrado en la zona comprendía por 120 y 80 hasta 121 y 83, en donde cerca de un centenar de personas, varias de ellas en motos y otras a pie, provocaron daños, realizaron disparos y causaron terror en ese barrio. Allí se habría registrado un robo a mano armada a un agente del Servicio Penitenciario, arrojándose piedras contra las viviendas, en un hecho que se había presentado el día anterior a cuadras de allí, en 116 y 85. También se habló del lanzamiento de una bomba Molotov contra una vivienda, mientras que un automóvil estacionado habría sufrido serios daños.

Los vecinos aseguraron que los presuntos responsables son conocidos en el barrio y reclamaron medidas urgentes de seguridad. “Estamos cansados de esta situación”, expresaron, al tiempo que pidieron mayor presencia policial e intervención de las autoridades para evitar nuevos episodios de violencia.

En cuanto al atentado a la biblioteca Max Nordau, desconocidos arrojaron una bomba Molotov contra la sede, que destruyó los vidrios de una ventana y causó otros daños menores. Afortunadamente, el artefacto incendiario no originó otros efectos.

La entidad vinculó el ataque con el crecimiento de los discursos de odio y el antisemitismo registrados en los últimos tiempos, tanto a nivel nacional como internacional.

En lo concerniente a los episodios registrados en Villa Elvira y Barrio Jardín, corresponde que se investigue a fondo y se identifique a estos grupos violentos, sin perjuicio de todos los ajustes institucionales que debe realizar un sistema de seguridad tan claramente ineficaz y precario como el actual. A su vez, lo ocurrido con la biblioteca Max Nordau merece no sólo el más rápido de los esclarecimientos, sino también el repudio de todos los sectores.

 

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