Mi mirada
Edición Impresa | 3 de Mayo de 2026 | 04:45
La vida color de rosa no es; pero mis ojos de rojo sí la ven. Ella involucra al peligro y al amor: ambos en su intensidad. El uno nos alerta de las amarguras que nos acechan; el otro hace vibrar nuestro corazón cuando hemos hallado al amor.
La vida es un sueño que nos transporta al mundo que ansiamos, y en su paleta suele mezclar la gama de colores, donde se sumerge nuestro ánimo, cada mañana al despertar.
La vida es música, la cual debemos saber interpretar; en ella nuestros sentimientos armonizara su ansiedad. El cielo como el mar: nos invitan a imaginar que las brillantes estrellas, tienen su luz, para no olvidar a nuestros seres queridos que ya no están.
Los campos con sus diferentes rutas, hacia un verde prado nos incitan a jugar, subir a las montañas para deslizarnos como en un tobogán.
La vida es bella si aprendemos mediante ella, observar en profundidad; porque el negro existe, existe en la oscuridad, empeñado a nuestras penas recordar.
Pero nuestro buen tino modelar{a la indumentaria blanca que debemos llevar, extendiendo sus brazos para resistir ante cualquier vendaval que se pueda acercar.
La vida es como un juego, donde solemos perder o ganar. Vivamos disfrutándolo, llevando felicidad hasta la perpetuidad.
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