Ornamento en altura: la riqueza decorativa de un edificio histórico en diagonal 77

Ubicado en una intersección en el corazón del casco urbano platense, el inmueble despliega un repertorio ornamental que revela el lenguaje ecléctico de comienzos del siglo XX y el valor simbólico de sus fachadas. La imagen, de Rocío Rosenfeld

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Levantar la vista y disfrutar de un edificio digno de la arquitectura francesa. A tal benificio puede acceder cualquiera que camine por diagonal 77 y calle 46 y disponga de un breve -o no- lapso de su tiempo para observar.

La lectura arquitectónica de este edificio se apoya en el glosario técnico del libro Ornamento y memoria, valor patrimonial de las fachadas en la arquitectura uruguaya, obra recomendada por especialistas vinculados al Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito 1 (Capbauno) como material de referencia para reconocer y describir elementos ornamentales presentes en edificios históricos de la región.

La esquina de diagonal 77 y calle 46 -fotografiada por la platense Rocío Rosenfeld para EL DIA- se resuelve con un gesto arquitectónico que busca dominar visualmente el cruce: un torreón cilíndrico rematado por una cúpula metálica escamada que se eleva como hito urbano. La volumetría curva del ochava se articula con balcones superpuestos y una profusa decoración que convierte a la fachada en un verdadero catálogo de recursos ornamentales.

En los balcones del cuerpo central se advierte una balaustrada, compuesta por pequeños pilares repetidos que generan ritmo y continuidad en el antepecho, reforzando el carácter horizontal de cada nivel. Este tipo de elemento, dispuesto en serie sobre una base común, cumple tanto funciones decorativas como de protección visual del vano.

Bajo cada balcón emergen ménsulas ornamentadas, piezas salientes que sostienen el peso del voladizo y aportan relieve al conjunto. Estas piezas, dispuestas en correspondencia con los ejes de los vanos, intensifican el juego de luces y sombras sobre el plano del muro, generando profundidad visual.

Las aberturas se destacan mediante chambranas, molduras que acompañan el perímetro de puertas y ventanas y que, en este edificio, se prolongan sobre el paño mural con delicados relieves vegetales. Sobre algunos arcos se perciben claves ornamentales que marcan el punto culminante del vano, reforzando su carácter estructural y simbólico.

El coronamiento del volumen se resuelve con una sucesión de dentículos, pequeños bloques alineados que forman una banda ornamental continua bajo la cornisa. Este recurso otorga ritmo y define el límite entre el muro y el remate superior, aportando un acabado refinado al conjunto.

El torreón se distingue además por la presencia de molduras curvas y ovas repetidas, pequeños motivos ovales que se encadenan en secuencia, acompañando la transición hacia la cúpula. El cuerpo superior se enriquece con elementos circulares y relieves que recuerdan rosetas, mientras que el remate vertical culmina en una aguja metálica que enfatiza la verticalidad del edificio.

Las superficies murales, cuidadosamente tratadas, presentan molduras de perfiles variados —golas, filetes y bandas— que modelan el paño y ordenan la composición general. Estas molduras, al sobresalir del plano, generan un sistema jerárquico de líneas que organiza visualmente la fachada y define sus distintas secciones.

El conjunto revela un lenguaje ecléctico donde cada detalle ornamental cumple una función narrativa. Las texturas, relieves y volúmenes no solo decoran sino que construyen memoria material, transformando la fachada en un documento histórico. En este edificio platense, cada balaustre, ménsula o moldura participa de un diálogo entre técnica y simbolismo que refuerza su valor patrimonial y su presencia dentro del paisaje urbano.

El libro de referencia / Web

 

diagonal 77 y calle 46

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