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ALEJANDRO SABELLA

Pachorra, doblemente campeón

Pachorra, doblemente campeón

Sabella da un grito y una indicación en el campo de juego del Mineirao. Pachorra cumplió su sueño de ser campeón de la Copa Libertadores con Estudiantes en su primera experiencia como técnico

Su cédula de identidad dice que nació el 5 de noviembre de 1954 en la Capital Federal. Pero en su corazón tiene otro dato filiatorio, futbolístico para más datos: diciembre de 1981, cuando Carlos Salvador Bilardo lo fue a buscar a Inglaterra y lo convenció para que dejara el Leeds United para sumarse el Estudiantes que estaba armando el Narigón y que apenas un año después se consagraría campeón del Metropolitano 1982. Alejandro Sabella, de él estamos hablando lógicamente, se inició como futbolista en River pero luego Estudiantes lo adoptó. Fue pieza fundamental como jugador para la conquista de dos campeonatos (el referido Metropolitano y luego el Nacional 1983), luego se fue a Gremio de Porto Alegre y regresó en la temporada 1986-1987, cuando su carrera estaba ingresando en el tramo final. Y ya no volvió hasta este año en condición de técnico del equipo superior. Sin embargo, Pachorra ya había sido adoptado definitivamente por Estudiantes más allá de la distancia.

Alejandro Sabella ya estaba en la historia del Pincha como jugador y ahora se metió también como técnico, por haber sido el segundo entrenador que lleva a Estudiantes a la conquista de la Copa Libertadores. Seguramente que mostrará timidez y se sentirá incómodo si alguien le referencia que logró un título que sólamente Zubeldía pudo darle a Estudiantes. En cambio debería mostrarse ancho y orgulloso de saber que integra la trilogía de quienes fueron campeones como jugador y como entrenador de la institución, sitial de privilegio que comparte a partir de ahora con Carlos Salvador Bilardo y Eduardo Luján Manera. Claro, algunos marcarán y con razón que Pachorra no fue campeón como jugador en el Pincha en una Copa internacional, pero lo compensará con lo que nunca lograron ni el Narigón ni el inolvidable Manera como entrenadores: llevar al Pincha a la cumbre de América.

"ALEJANDRO MAGNO"

Triología de campeonesQuienes fueron testigos de la gran campaña de Estudiantes en el Metropolitano 1982 y el Nacional 1983 no podrán borrar de sus retinas la imagen de Alejandro Sabella como jugador. Algo encorvado en su andar, era capaz de llevar la pelota al pie como si la tuviera atada. "Alejandro Magno", lo bautizó el relator uruguayo Víctor Hugo Morales para narrar sus movimientos puro talento dentro del campo de juego. "La última zurda", tituló para la misma época la revista El Gráfico una nota en la que Pachorra hablaba del Estudiantes del Narigón que iba rumbo al título. Su estampa de jugador era y es inolvidable, pero tantos años como ayudante en el cuerpo técnico de Daniel Passarella hicieron que muchos no creyeran en su capacidad de conducción cuando llegó en marzo de este año al Pincha para reemplazar a Leonardo Astrada en la conducción técnica.

Pero Alejandro Sabella se había preparado para esto. Una vez se había ilusionado y el elegido había sido otro. Quizá creyó íntimamente que nunca más iba a tener la oportunidad soñada. Pero la chance llegó y el domingo 15 de marzo de este año se puso al frente del plantel albirrojo en el Country, junto a Julián Camino y Claudio Gugnali, otros dos ex compañeros del Estudiantes bicampeón `82-`83, y de a poco moldeando al equipo a su imagen y semejanza. "Es un orgullo poder sentarme en el mismo banco que Zubeldía, Bilardo y Manera", expresó en la primera conferencia de prensa, donde dejó reflejado todo su amor por el club al sostener: "Me considero un hijo de esta institución y si me llama mi padre, por así decirlo, tengo que responder". Fue una manera de remarcar que por más difícil que fuera el desafío no podía decirle que no a Estudiantes.

La historia escrita a partir de allí tuvo un final feliz. Estudiantes volvió a jugar una final de Copa Libertadores después de 38 años y finalmente dio la vuelta olímpica en el imponente estadio Mineirao de Belo Horizonte. Aquél Alejandro Sabella pura timidez que asomó en el Country de City Bell un domingo a la mañana logró como técnico de Estudiantes una conquista resonante y que le valdrá el reconocimiento y la gratitud de todo el pueblo albirrojo por el resto de su vida. Pachorra ya se acomodó en ese lugar de privilegio en la historia de Estudiantes junto a Carlos Salvador Bilardo y Eduardo Luján Manera. Nada menos.

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