El 2000 en La Plata, un año pasado por agua
Cuando todavía falta casi un mes y medio para finalizar el año, en lo que va del 2.000 ya se superaron las medias de lluvias históricas en la Ciudad. El récord absoluto, sin embargo, lo sigue teniendo 1914, cuando llovió durante 126 días. Los pronósticos indican que en el verano la tendencia seguirá, en nuestra región y también en la costa atlántica
| 24 de Noviembre de 2000 | 00:00
En lo que va del 2000, los platenses tuvieron un año pasado por agua. Y es que incluido el de ayer, en nuestra ciudad llovió durante 107 días, es decir el equivalente a más de tres meses seguidos, ubicando al corriente año como uno de los más llovedores de los últimos 100 años, con un total, hasta ahora, de 1.225,1 milímetros caídos, cuando la media histórica de La Plata, tomadas mediciones desde 1909 a la fecha, es de 1.022 milímetros, al tiempo que el promedio de cantidad de días con lluvia es de 95,5. Es decir que, cuando todavía falta casi un mes y medio para culminar el año, ya llovió más que en los promedios históricos.
"Sin embargo -explicó la licenciada Nora Sabbione, encargada de la Estación meteorológica de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata- hay años en los que llovió todavía más. En 1914, por ejemplo, hubo 126 días con lluvia y 1.925,4 milímetros caídos, lo que marca el récord histórico. Pero hay que tener en cuenta que al 2.000 todavía le faltan sumar dos meses, y si toca un noviembre llovedor como el de 1985 -cuando llovió en 15 días- o un diciembre como el de 1987 -cuando llovió en 16 días- el 2000 podría hasta superar ese récord, aunque estimo que será muy difícil, por cuanto las medias históricas de noviembre y diciembre en nuestra ciudad son de entre 8 y 9 días con lluvia. De todos modos, no quita que el 2.000 haya sido muy llovedor".
Entre las curiosidades que marcan las estadísticas en La Plata, está el hecho de que el mes de mayo de este año rompió todos los récords preexistentes en materia de cantidad de agua caída por lluvias, cuando cayeron 329,4 milímetros durante 15 días, mientras que el primer puesto en cantidad de días lluviosos se lo lleva octubre de 1978, cuando se registraron precipitaciones durante 18 días.
Otro de los hechos "históricos" del 2.000 ocurrió el mes pasado, en octubre, cuando se registraron 15 días con lluvias con un total de 158,2 milímetros, cuando las medias históricas de los "octubres platenses" se ubican en no más de 9 días de lluvia con un promedio de 93 milímetros.
Para consuelo de los platenses, en tanto, debe decirse que en la capital federal llovió todavía más. Porque los registros llevados por el Servicio Meteorológico Nacional con respecto a la ciudad de Buenos Aires, indican que en lo que va del 2000 llovió allí un total de 1476,1 milímetros (contra los 1.225 de nuestra ciudad) y que los días de lluvia allí fueron 108 (dos más que en La Plata sin contar el día de ayer) lo que ubica al 2.000 como al año con mayor cantidad de días de lluvia de los últimos 100 en Buenos Aires.
En lo que hace a las causales de tanta lluvia, los especialistas apuntan tanto a la evaporación provocada por las inundaciones en la Provincia de Buenos Aires como a un fenómeno provocado por los vientos. Aunque en lo que hace estrictamente a lo ocurrido en nuestra ciudad, se hizo hincapié en que las marcas actuales se encuentran dentro de los márgenes de mínimas y máximas históricas para La Plata, es decir nada anormal.
El licenciado Hugo Hordij, jefe del área de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, por caso, explicó que "los vientos del este, que traen humedad del océano Atlántico, transportan más vapor de agua. Es un fenómeno que se debe a las inestables temperaturas del Atlántico, que son mucho más variables que las del Pacífico. Es decir, la inestabilidad de la atmósfera incide en el posterior aumento del contenido de vapor de agua que circula en ella".
"Además -añadió- el choque entre las altas temperaturas y el enfriamiento de las capas medias de la atmósfera hace que se produzcan también tormentas y granizo. Hacia fines de este mes de noviembre ingresaremos en una etapa de mayor normalidad, aunque siempre dentro de un marco levemente superior al de los valores históricos".
Otro de los fenómenos que consideran los especialistas, se refiere a la acumulación de agua en la provincia de Buenos Aires con motivo de las inundaciones, y su consecuente evaporación. En ese sentido, se explicó que "hay que tener en cuenta que desde el comienzo de la Primavera se viene dando una evaporación de las casi dos millones de hectáreas inundadas, en este caso agravada por la falta de vientos Pampero fuertes en las regiones más afectadas. Y el vapor acumulado en la Pampa húmeda, se extiende hacia otras regiones como capital federal, Gran La Plata, sur de Córdoba, Santa Fe, y el litoral, dando lugar a más lluvias que las habituales".
También influye, según sostienen los expertos, que "durante el invierno pasado llovió mucho en la zona del Amazonas, y eso también influyó para el aumento de las precipitaciones en otras regiones de nuestro país".
Sin embargo, la cantidad de agua caída en nuestra región como consecuencia del aumento de los días de lluvia, podría haber sido todavía más intensa de no haber sido por el fenómeno de La Niña, que se caracteriza justamente por atemperar las descargas pluviométricas.
"Si no hubiera sido por el fenómeno de La Niña, que actúa principalmente en el oeste del Pacífico generando un déficit pluvial, efectivamente las lluvias en nuestra región hubiesen sido todavía más fuertes y prolongadas", señalaron los meteorólogos del SMN.
EN EL VERANO, MAS LLUVIAS E INESTABILIDAD
Los meteorólogos consultados aseguran que lo sucedido con las intensas lluvias registradas en lo que va del año habrá de prolongarse también durante los meses del verano, incluidos enero y febrero del 2001.
Para nuestra región, los pronósticos indican que las lluvias continuarán siendo frecuentes, con una periodicidad de al menos dos veces por semana, mientras que las temperaturas se mantendrán en los valores normales para la época, pero con días más húmedos y tiempo inestable.
En lo que hace a la costa atlántica, en tanto, el lugar para donde miles de platenses tienen previstas sus vacaciones, se prevé que por el efecto de las brisas marinas habrá menos precipitaciones, aunque se registrarán vientos más fuertes, con días de sol pero frescos, con temperaturas levemente inferiores a las normales.
En otros lugares turísticos como Córdoba y Cataratas del Iguazú, en tanto, los pronósticos indican buen tiempo pero con tormentas localizadas, mientras que en el sur del país, las grandes nevadas que tuvieron lugar durante el invierno podrían dar lugar a posibles aluviones.
"Sin embargo -explicó la licenciada Nora Sabbione, encargada de la Estación meteorológica de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata- hay años en los que llovió todavía más. En 1914, por ejemplo, hubo 126 días con lluvia y 1.925,4 milímetros caídos, lo que marca el récord histórico. Pero hay que tener en cuenta que al 2.000 todavía le faltan sumar dos meses, y si toca un noviembre llovedor como el de 1985 -cuando llovió en 15 días- o un diciembre como el de 1987 -cuando llovió en 16 días- el 2000 podría hasta superar ese récord, aunque estimo que será muy difícil, por cuanto las medias históricas de noviembre y diciembre en nuestra ciudad son de entre 8 y 9 días con lluvia. De todos modos, no quita que el 2.000 haya sido muy llovedor".
Entre las curiosidades que marcan las estadísticas en La Plata, está el hecho de que el mes de mayo de este año rompió todos los récords preexistentes en materia de cantidad de agua caída por lluvias, cuando cayeron 329,4 milímetros durante 15 días, mientras que el primer puesto en cantidad de días lluviosos se lo lleva octubre de 1978, cuando se registraron precipitaciones durante 18 días.
Otro de los hechos "históricos" del 2.000 ocurrió el mes pasado, en octubre, cuando se registraron 15 días con lluvias con un total de 158,2 milímetros, cuando las medias históricas de los "octubres platenses" se ubican en no más de 9 días de lluvia con un promedio de 93 milímetros.
Para consuelo de los platenses, en tanto, debe decirse que en la capital federal llovió todavía más. Porque los registros llevados por el Servicio Meteorológico Nacional con respecto a la ciudad de Buenos Aires, indican que en lo que va del 2000 llovió allí un total de 1476,1 milímetros (contra los 1.225 de nuestra ciudad) y que los días de lluvia allí fueron 108 (dos más que en La Plata sin contar el día de ayer) lo que ubica al 2.000 como al año con mayor cantidad de días de lluvia de los últimos 100 en Buenos Aires.
En lo que hace a las causales de tanta lluvia, los especialistas apuntan tanto a la evaporación provocada por las inundaciones en la Provincia de Buenos Aires como a un fenómeno provocado por los vientos. Aunque en lo que hace estrictamente a lo ocurrido en nuestra ciudad, se hizo hincapié en que las marcas actuales se encuentran dentro de los márgenes de mínimas y máximas históricas para La Plata, es decir nada anormal.
El licenciado Hugo Hordij, jefe del área de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, por caso, explicó que "los vientos del este, que traen humedad del océano Atlántico, transportan más vapor de agua. Es un fenómeno que se debe a las inestables temperaturas del Atlántico, que son mucho más variables que las del Pacífico. Es decir, la inestabilidad de la atmósfera incide en el posterior aumento del contenido de vapor de agua que circula en ella".
"Además -añadió- el choque entre las altas temperaturas y el enfriamiento de las capas medias de la atmósfera hace que se produzcan también tormentas y granizo. Hacia fines de este mes de noviembre ingresaremos en una etapa de mayor normalidad, aunque siempre dentro de un marco levemente superior al de los valores históricos".
Otro de los fenómenos que consideran los especialistas, se refiere a la acumulación de agua en la provincia de Buenos Aires con motivo de las inundaciones, y su consecuente evaporación. En ese sentido, se explicó que "hay que tener en cuenta que desde el comienzo de la Primavera se viene dando una evaporación de las casi dos millones de hectáreas inundadas, en este caso agravada por la falta de vientos Pampero fuertes en las regiones más afectadas. Y el vapor acumulado en la Pampa húmeda, se extiende hacia otras regiones como capital federal, Gran La Plata, sur de Córdoba, Santa Fe, y el litoral, dando lugar a más lluvias que las habituales".
También influye, según sostienen los expertos, que "durante el invierno pasado llovió mucho en la zona del Amazonas, y eso también influyó para el aumento de las precipitaciones en otras regiones de nuestro país".
Sin embargo, la cantidad de agua caída en nuestra región como consecuencia del aumento de los días de lluvia, podría haber sido todavía más intensa de no haber sido por el fenómeno de La Niña, que se caracteriza justamente por atemperar las descargas pluviométricas.
"Si no hubiera sido por el fenómeno de La Niña, que actúa principalmente en el oeste del Pacífico generando un déficit pluvial, efectivamente las lluvias en nuestra región hubiesen sido todavía más fuertes y prolongadas", señalaron los meteorólogos del SMN.
EN EL VERANO, MAS LLUVIAS E INESTABILIDAD
Los meteorólogos consultados aseguran que lo sucedido con las intensas lluvias registradas en lo que va del año habrá de prolongarse también durante los meses del verano, incluidos enero y febrero del 2001.
Para nuestra región, los pronósticos indican que las lluvias continuarán siendo frecuentes, con una periodicidad de al menos dos veces por semana, mientras que las temperaturas se mantendrán en los valores normales para la época, pero con días más húmedos y tiempo inestable.
En lo que hace a la costa atlántica, en tanto, el lugar para donde miles de platenses tienen previstas sus vacaciones, se prevé que por el efecto de las brisas marinas habrá menos precipitaciones, aunque se registrarán vientos más fuertes, con días de sol pero frescos, con temperaturas levemente inferiores a las normales.
En otros lugares turísticos como Córdoba y Cataratas del Iguazú, en tanto, los pronósticos indican buen tiempo pero con tormentas localizadas, mientras que en el sur del país, las grandes nevadas que tuvieron lugar durante el invierno podrían dar lugar a posibles aluviones.
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