El progresivo envejecimiento de la población y la necesidad de una adecuada contención social

A partir de hoy se comenzarán a discutir en Madrid los problemas acuciantes surgidos del envejecimiento poblacional. La Asamblea, convocada por la Organización Mundial de la Salud, tratará de hallar y coordinar respuestas que urgen porque, como se especificaba en una nota de este diario el pasado jueves, "el envejecimiento actual de la población no tiene precedentes en la historia de la humanidad ya que el aumento del porcentaje de las personas de 60 años y más está acompañado por la disminución del porcentaje de menores de 15 años. Para el 2050 se estima que las personas de edad superarán a los jóvenes por primera vez, según el nuevo "Informe de las Naciones Unidas sobre el envejecimiento de la población mundial: 1950-2050".
El informe plantea un paisaje dramático. La proporción de ancianos "creció en forma continua durante el siglo XX y se prevé que la tendencia proseguirá en el siglo XXl. En 1950, la proporción de personas de edad era del 8 por ciento, en 2000, del 10 y en 2050 se proyecta que llegará al 21 por ciento. El aumento constante de los grupos de edad más avanzada en las poblaciones nacionales -precisa-, tanto en cifras absolutas como relativas con respecto a la población en edad activa, tendrá consecuencias directas en las relaciones dentro de la familia, la igualdad entre las generaciones, los estilos de vida y la solidaridad familiar, que es la base de la sociedad".
Este hecho repercutirá fuertemente en la economía, afectara al ahorro, las inversiones y el consumo, los mercados laborales, las pensiones, los impuestos y la transferencia de capital y propiedades, así como a la asistencia prestada por una generación a otra. Además, el envejecimiento de la población "seguirá afectando a la salud y la atención médica, la composición y organización de la familia, la vivienda y las migraciones.
Como señaló la especialista que presidirá la Delegación Argentina, "cuando se celebró la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento en 1982, la mayoría de las personas mayores vivían en el primer mundo. En menos de tres decenios, tres cuartas partes de ellas vivirán en los países en desarrollo. El proceso de envejecimiento poblacional que se produjo en las naciones desarrolladas se está dando ahora en nuestros países, en condiciones muy diferentes a las que se desenvolvió en los primeros. Mientras aquellos envejecieron gradualmente durante todo un siglo; los que se encuentran en países en desarrollo lo están haciendo en menos de treinta años. El mundo desarrollado era rico cuando envejeció; en cambio nuestros países están envejeciendo en la pobreza".
Inmerso en una de las crisis más profundas de su historia, nuestro país es el que más ha envejecido de toda Latinoamérica. Urgen las respuestas a este fenómeno. Si bien cada vez se vive más y en mejores condiciones provocando lo que la OMS llama "envejecimiento activo", también es cierto que cronifica muchas afecciones aumentando los gastos de salud. En nuestra provincia, y sirva de mero ejemplo, nada más, el 30% de los gastos de salud lo consume la tercera edad. Es el mayor consumidor del sistema.
Es claro que la denominada "globalización de la vejez" requiere un cambio de conceptos y estrategias y hasta de una nueva cultura social que contenga a los adultos mayores. El desafío es enorme porque se está ante un conjunto de situaciones con graves perspectivas sociales y económicas, que exceden -aunque aquí también parece estarse ante un cuadro mal atendido- al de la gradual insolvencia funcional de los sistemas de seguridad social. Lo que en definitiva parece estar cada vez más claro, es que, con criterio realista, el Estado debe atender a las circunstancias actuales y, a la vez, estructurar con racionalidad e imaginación una política integral.

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