"¿Sabe por qué decidí ser médico? -le contó una vez a un cronista de EL DIA-; porque yo mismo había sido un bebé prematuro; cuando nací pesaba menos de dos kilos y además, de chico tenía problemas respiratorios. Así que el médico venía muy seguido a casa y yo lo veía como a un Dios. Esa idea fue creciendo en mi cabeza y cuando al terminar el secundario mi padre me preguntó qué iba a estudiar, le contesté naturalmente que Medicina".
Así, como él lo contaba, había nacido el médico que, con el tiempo, se convertiría en uno de los "padres" de la pediatría nacional; en el profesional intachable que, entre otros muchos logros, convirtió en legendario al Servicio de Pediatría del Hospital de Niños de nuestra ciudad -por el que desfilaron varias generaciones de platenses-; en el investigador y en el profesor emérito de la facultad de Medicina de la UNLP.
Claro que antes que el médico había nacido el hombre -en La Plata, el 11 de julio de 1917- en el seno de una familia de inmigrantes españoles radicada en la zona de 19 y 48, donde atendían un almacén. Allí creció el chico que realizó el colegio primario en la Escuela Nº 10 "Dr. Ricardo Gutiérrez", y luego el secundario en el Colegio Nacional. Y el alumno brillante que egresó de la facultad de Medicina de La Plata el 27 de noviembre de 1945.
"Así como decidí ser médico casi sin darme cuenta, me hice pediatra -contaba Climent-. Ocurrió cuando estaba como practicante en la vieja Asistencia Pública. El jefe de la Guardia era pediatra, y por entonces se creó un consultorio de la especialidad. Y con ella seguí luego en el Hospital de Niños".
Aquella primera experiencia en el Hospital de Niños ocurrió en 1945, como médico concurrente y "ad honorem". Y desde entonces empezó a dejar su huella: en 1950 fue rentado y en 1952 inició la carrera médica hospitalaria por concurso; en 1957 fue jefe de la Sala V de lactantes y en 1972 jefe del servicio de recién nacidos. Mucho antes, en 1953, había comenzado con sus trabajos de investigación y la publicación de trabajos especializados que tuvieron enorme repercusión en ámbitos científicos de su especialidad.
A aquellas tareas de asistencia e investigación, el doctor Climent le sumó también las docentes, convencido de que ambas eran inseparables. Y así fue docente autorizado de la cátedra de Medicina Infantil en la UNLP en 1955; jefe de trabajos prácticos en 1957\1963; profesor adjunto por concurso en 1963; profesor titular interino en 1967, hasta llegar a ser nombrado profesor emérito de la UNLP.
"Cuando comencé a trabajar en el sector de prematuros del Hospital de Niños -describió Climent en una oportunidad- la mortalidad era casi del 50% de los chicos internados. Y en la mayoría de los casos se morían por causas desconocidas y yo insistía en que no podíamos seguir a ciegas sobre las causas de tanta mortalidad, por lo que para buscar la razón comencé a hacer autopsias sistemáticas. Recuerdo que una vez un padre, más alto que una puerta, al que se le habían muerto cuatro hijos, entró a mi consultorio pateando la puerta y diciendo que me iba a matar por haberle hecho la autopsia a sus hijos, y le expliqué que yo no era un carnicero sino que quería saber de qué morían sus hijos. Tiempo después su esposa quedó embarazada, y el hombre vino a consultarme, en otros términos, preocupado por lo mismo que antes me había preocupado a mí".
El amor que por la medicina sentía el doctor Climent, supo también transmitirlo a sus alumnos, colegas y también a su familia. Casado con Esther Virginia Giovanola el 8 de mayo de 1947, tuvo cuatro hijos, y todos fueron médicos: Juan Carlos (neonatólogo); Patricia (neonatóloga); Gabriela (diagnóstico por imágenes en pediatría); y Claudio (obstetra y ginecólogo).
"A mi me gustaba mucho la lectura desde muy chico y siempre he sido un gran lector -decía Climent- y también la música clásica, que me ha seguido en todos los lugares en los que he trabajado. Por eso pensaba que algún hijo tocaría el violín o el piano, pero todos salieron médicos".
El doctor Climent fue también investigador asociado de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia; disertante en congresos y jornadas pediátricas nacionales e internacionales; creador del servicio de recién nacidos del Hospital de Niños de La Plata; y recibió los títulos de Consultor en Neonatología, Maestro de la Medicina y Ciudadano Ilustre de La Plata, entre muchas otras distinciones nacionales e internacionales.
Ayer, a los 85 años, y luego de una larga enfermedad, el doctor Juan Vicente Climent, uno de los padres de la Neonatología en nuestro país, falleció. Fue un verdadero orgullo de nuestra ciudad.
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