Música del dolor

Smith convirtió a la depresión en decenas de canciones, hizo del dolor angustiante de la separación el leit motiv de sus mejores discos, así como también trabajó los miedos, las fobias y las obsesiones más oscuras.

La carrera de esta banda británica es casi un Tratado de Psicología, por eso a veces suena enojada y furiosa y Smith canta a los gritos como en “Sleep when I dead”, “From the edge of the deep green sea”, “Push” y “Play for today”.

El rescate de la histórica “A forest”, del disco “17 segundos” de 1980 con una notable versión sirvió que Smith jugara con el miedo infantil a perderse en un bosque pero también puede servir como banda de sonido para cualquier película de terror, donde un ser inmundo y deforme mata parejas de exploradores perdidos en el bosque.

Nadie maneja los climas opresivos, siniestros y oscuros como Smith y sus amigos como lo hicieron con otro clásico de las tinieblas del alma como “Primario” del disco “Faith” de 1981 y “Bananafishbones” del CD “The Top” de 1984, mientras que el piano de O`Donnell y Smith haciéndose cargo de la primera guitarra embellecieron la noche con “Charlotte Sometimes”, un clásico que tuvo una versión notable.

Otra canción que emocionó a todo el publico fue “The Walk”, que sonó bien bailable, a la que le siguieron los alegres hits “Mint Car” y “Friday Im in love” y allí se disparó nuevamente la imaginación para recordar viejos tiempos, viejos amores.

Luego The Cure volvió a la oscuridad y a la opresión en canciones como “Doing the unstuck”, “Trust” y “Want”, donde llevo a la gente por un viaje a las profundidades de una caverna marina, con distorsiones, gritos de Smith y largos pasajes climáticos.

“Fascination Street” obsesionó aún más a la gente, que se embarcó en un viaje un tanto más duro con canciones como ôFightö, la opresiva “The Kiss”, “Shake dog shake” y “Prayers for the rain”, entre otras.

La banda volvió para dos tandas de bises y el segundo fue arrasador, sin piedad, en la que el grupo mostró su lado más bailable y su lectura del funky en canciones como “Hot Hot Hot” y “Let`s go to bed” y “Why cant I be you”, muy festejadas por la gente.

Una banda del post-punk como Cure también tiene un costado bailable, casi enfermizo y eso vino de la mano de los clásicos como “Caterpillar” y la hermosa “Lovecats”.

El cierre fue demoledor con versiones muy new wave de “Boys dont` Cry”, de “10.15 Saturday Night”, que tuvo un gran duelo de guitarras entre Smith y Gabrels, para luego despedirse con una arabesca versión de “Killing an arab”.

La deuda quedó saldada después de 26 años, y los más jóvenes pudieron disfrutar de un artista notable como Smith, casi creador de diversos estilos, mientras que los más veteranos viajaron al pasado en diferentes formas.

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