El Scrabble, un juego que se vive con pasión en La Plata
| 12 de Enero de 2014 | 00:00
Ejercitar la imaginación y ampliar el vocabulario. Compartir momentos en familia sin una computadora o televisor de por medio. Y por sobre todo, mantener la mente encendida y la electricidad fluyendo por las neuronas. Todas esas posibilidades ofrece el Scrabble, juego de mesa con vasta presencia internacional que desde hace dos meses cuenta con representación “formal” entre las diagonales: el grupo La Plata Scrabble, que reúne a entusiastas del emblemático entretenimiento de las palabras cruzadas sobre el tablero.
El nucleamiento se consolidó a partir de la confluencia de varios platenses con el pasatiempo de las cien fichas en común, algunos surgidos de la práctica “tradicional” y otros de la competencia “online” en Internet. Heterogéneo en edades y pertenencias sociales, tiene una docena de miembros consecuentes que conforman su columna vertebral, y otros tantos que se acercan de manera ocasional.
“Estamos en crecimiento, a buen ritmo teniendo en cuenta la juventud del Grupo”, confía Estela Passaglia, docente universitaria y una de las referentes de la incipiente organización, que ya tiene su página de facebook homónima: “creemos que estamos proponiendo una excelente manera de estimular la creatividad, que como ventaja adicional es muy recomendada por los médicos para la salud mental”.
EN EL PASAJE DARDO ROCHA
La Plata Scrabble, según explicaron sus integrantes, se reúne dos veces por mes, (los segundos jueves y cuartos sábados), a partir de las 18,30 en el café que funciona en la planta baja del Pasaje Dardo Rocha (6 y 49).
Durante la semana que pasó, el grupo fue anfitrión de una visita de lujo: nada menos que Claudia Amaral, quien fue campeona mundial de Scrabble en el certamen que se realizó en 2004 en Panamá, y tiene en su haber sendos subcampeonatos, además de ser una habitué de las definiciones en los principales torneos internacionales. La especialista dictó un taller interactivo en las instalaciones de la escuela especial Ana Sullivan, de 41 entre 19 y 20, ocasión en la que reveló secretos y estrategias para prosperar sobre el tablero.
“El año pasado surgió el germen, y se fue armando un grupo en encuentros sucesivos; para muchos es un gusto adquirido en familia, desde la infancia, es un gran juego para compartir entre padres e hijos y aprender compitiendo”, destaca Diana Perozo.
La vecina, que nació en Venezuela pero desde 1984 vive en nuestra ciudad, recuerda que “yo arranqué jugando online, y me enganché. Un día me invitaron de la Asociación Argentina de Scrabble a jugar de manera presencial, y me metí de lleno. El surgimiento de nuestro grupo también tiene que ver con la acción de la Asociación, que promueve ese tipo de iniciativas, como las que ya funcionan en Bariloche, Rosario, Salta y Bahía Blanca, entre otras ciudades”.
Vertebrado en el ámbito nacional por la Asociación Argentina de Scrabble, el juego originariamente angloparlante tiene desde hace años su versión castellana, con una distribución de letras acorde con los usos de nuestro idioma. Por lo tanto, se erradicaron la “w” y la “k”, y se cambiaron las cantidades de vocales y de consonantes.
Actualmente, son 50 vocales, 48 consonantes y dos fichas en blanco, que ofician como comodines, las que se introducen en una bolsa de tela de la que se extraen a ciegas siete letras para iniciar el juego desde el centro de un tablero vacío.
A partir de ese momento, cada jugador intenta enlazar palabras sumando la mayor cantidad de puntos posible, usando los caracteres de mayor valor -una “a” vale un punto, pero una “z” diez y una “j”, 8- y tratando de disponerlos en los casilleros que ofrecen “premios” del estilo “duplica puntos letra”, o “triplica puntos palabra”. Diana Perozo aclara que “si usás las siete letras de tu portafichas de una sola vez, hacés ‘Scrabble’ y además de los puntos que otorguen las fichas y los eventuales premios del tablero, se suman 50 más”.
“El único requisito para que una palabra sea válida es que figure en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) y sus cuadros de conjugaciones”, señala Claudia Amaral y concluye: “las disponibles son más de 600 mil, y no incluyen los nombres propios, ni la duplicación de letras, ya que la ‘rr’, la ‘ll’ y la ‘ch’ tienen sus propias fichas”.
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