Lanzan un libro para despejar las 500 dudas más comunes de nuestra lengua

Es una obra del Instituto Cervantes y facilita herramientas para utilizar de modo correcto acentos, preposiciones y abreviaturas

EL LIBRO LANZADO RECIENTEMENTE POR EL INSTITUTO CERVANTES APUNTA A CLARIFICAR DUDAS HABITUALES QUE SE PRESENTAN EN EL USO COTIDIANO DE NUESTRA LENGUA

¿Se dice quizá o quizás? ¿Es adecue o adecúe? En un intento por despejar las dudas más habituales que a veces surgen con los cambios propios que va sufriendo la lengua española, el prestigioso Instituto Cervantes acaba de lanzar “Las 500 dudas más frecuentes del español”, una obra que da cuenta de las incertidumbres comunes que se presentan en el uso del lenguaje y que, a la vez, facilita herramientas para identificar el uso correcto de preposiciones, acentos, abreviaturas y giros lingüísticos.

Editado por el sello Espasa, esta suerte de diccionario funciona como un antídoto frente a las dudas más elementales acerca de la utilización de la lengua, que a lo largo de 510 páginas aparecen clarificadas con precisión en una estructura en forma de un catálogo de preguntas y respuestas.

“Siempre son herramientas que ayudan”, opina el profesor de lengua Cristian Indarte, para quien “la lengua es un ente vivo que va cambiando, tomando palabras de otras lenguas e incorporando términos técnicos y científicos propios de las nuevas tecnologías. Ante este dinamismo, es positivo que aparezcan elementos para no perder de vista el uso correcto de nuestra lengua”.

Entre los cambios que aparece en el flamante libro está el del vocablo “solo”, que hasta hace un tiempo admitía un acento diacrítico cuando era empleado como adverbio (solamente) para diferenciarlo del adjetivo que funciona como sinónimo de solitario: ahora, se explica, no lleva tilde en ningún caso.

“Son cambios propios de la época -reflexiona Indarte-. Hay que tener en cuenta que cuando se escribió el Quijote, por ejemplo, la letra ñ no existía y se escribía como “gn” o “nn”, es decir que España se escribía tanto como Espagna o Espanna. Basta con leer documentos antiguos para ver todo lo que ha cambiado nuestra lengua”.

La era digital también trajo algunos dilemas: ¿se debe escribir internet con minúscula o con mayúscula? El diccionario de la Real Academia presenta la entrada de esta palabra en minúscula, aunque admite que también se puede escribir con mayúscula inicial y puede estar precedida de un artículo femenino como masculino. Los usos de una palabra sufren alteraciones con el tiempo: así ocurre con el prefijo “ex” que antes escribía separado del sustantivo -por un espacio o por un guión- y ahora se prescribe la escritura en una sola palabra (exempleado, exministro).

El volumen alerta también sobre el hábito de confundir sexo con género, dos elementos que pertenecen a ámbitos diferentes: el primero alude a un término que señala una propiedad gramatical de algunas palabras (los sustantivos y los pronombres) mientras que el sexo es una característica biológica de los seres vivos.

Así, la palabra “antílope” tiene género (es masculino) pero el animal al que alude puede ser tanto macho como hembra. En ese sentido, alerta el manual, la marca de género es inherente al sustantivo y se aplica a seres asexuados.

De esta manera, a través de algo más de 500 páginas, las correcciones se multiplican en esta guía amena que desactiva los equívocos más habituales en la utilización del castellano.

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