Vecinos “protectores” se organizan para cuidar a los perros de la calle
| 19 de Agosto de 2015 | 02:29
Dar refugio y comida a perros de la calle es una tarea cotidiana en la que se embarcan decenas de “protectores solitarios” y hasta vecinos de toda una cuadra. Lo primero que hacen es fabricarles la cucha y luego se organizan alimentarlos, vacunarlos y llevarlos al veterinario cuando se enferman. Son historias “perrunas” que se repiten en distintos barrios de la Ciudad.
La esquina de 2 y 67, es uno de esos puntos en donde la gente se puso de acuerdo para atender las necesidades de 4 perros callejeros. Los animales están en ese lugar desde hace unos 5 años,
Carlos Buscaglia y Raúl Rossí son dos de los vecinos que se encariñaron con esos animales. “No molestan a nadie, se la pasan en la esquina y la gente les da de comer”, cuenta Carlos y con evidente satisfacción agrega: “están todos vacunados”.
La vida de Romualdo
Parecida es la vida que lleva el obeso Romualdo, el perro que vive en la calle, bajo el alero de una casa de 67 entre 23 y 24.
El animal apareció en el lugar hace unos dos años y, pese a que una vecina que vive frente al parque Castelli intentó en reiteradas oportunidades llevarlo a la vereda de su casa, Romualdo volvió a elegir la apacible vereda de 67 y 24.
“La señora viene a darle de comer, otra le trae pollo y hasta hay una vecina que le da alimento light porque desde que lo castramos engordó mucho”, afirma Edgardo López, a quien Romualdo parece haber adoptado como su dueño.
Su cucha de cartón está forrada con plástico, tiene un colchoncito de lana y los vecinos le pusieron cortinas para que el interior se mantenga más aclimatado. Eso si cuando llueve, Edgardo muda la cucha al interior de la vivienda y Romualdo no tiene el menor problema en compartirla con Lola, la perra de la familia.
“Es buenísimo, nos sigue a todos lados, incluso cuando voy a la casa de mis suegros se aparece por allá y después para que no se canse, lo traemos en el auto. Romualdo es así, muy vago, se la pasa durmiendo, pero también es muy fiel con nosotros”, agrega Edgardo, quien respeta la libertad que tiene el perro para ir por todas partes porque sabe que siempre vuelve al umbral de su casa.
Negrita, en una carniceria
Tampoco le va nada mal a Negrita, la perra que eligió vivir en la vereda de una carnicería de 67 entre 22 y 23. Desde hace mucho tiempo, su mirada melancólica y su tranquilidad se ganaron el afecto de los vecinos.
Aunque a veces desaparece en cortos paseos por el barrio, su olfato siempre la devuelve a las puertas de la carnicería. Por eso todos saben dónde encontrarla y diariamente recibe su ración de alimento, agua fresca y un hueso con yapa con el que pasa la tarde.
Las calles de la Ciudad son renglones donde se escriben cientos de historias como la de Carlitos, el perro de Olmos que es malcriado por los vecinos y que una vez se subió de un salto al micro Oeste para seguir a Catalina, la adolescente por la que el animal tiene marcada predilección.
Otro fiel reflejo de lo que son capaces de organizar los proteccionistas para satisfacer las necesidades de las mascotas, es el perfil de Facebook Cuchas para Callejeros La Plata.
En la página se ofrece la fabricación de cuchas para perros callejeros o para gente de bajos recursos que no le pueda ofrecer un refugio a sus mascotas. Además se organizan castraciones a bajo costo, una política con la que se intenta contrarrestar la multiplicación de los animales de la calle.
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