Higiene urbana: son muy pocos los que juntan la caca de perro

En plazas y parques colocaron cestos para este tipo de residuos, pero apenas los usan. Pondrán a los placeros a controlar

Aunque en cada plaza y parque de la Ciudad hay un cesto especialmente diseñado para ese tipo de residuos, con todos los elementos como para facilitar la tarea al dueño o paseador de la mascota, todavía no se logra que se adquiera el hábito generalizado de recoger y tirar a la basura la caca de los perros, una sustancia que, se sabe, además de ensuciar la vía pública es fuente de enfermedades, en espacios donde, por otra parte, suelen jugar los chicos.

No sólo son por demás escasos los vecinos que cumplen con la normativa que obliga a quienes pasean perros a hacerse cargo de la limpieza del lugar de la deposición, sino que además, según se observa en la dirección municipal de Higiene Urbana, los cestos, adaptados al tipo de desperdicio, son atacados por el vandalismo, como así también desaparecen o amanecen rotas las bolsas del interior del canasto. Entonces, lo que ocurre es que muchas veces las personas que sí se hacen cargo del excremento de sus mascotas no tienen donde depositarlo una vez que lo levantan.

la normativa rige desde 2012

La ordenanza con la que se intenta despejar los espacios públicos de las deposiciones de los perros es la 10.983, sancionada a fines de 2012. A partir de la norma se establece que “los propietarios, tenedores o paseadores de perros que transiten o permanezcan en el espacio público estarán obligados a recoger las deyecciones de los animales; a tal efecto deberán proveerse de un dispositivo recolector de cartón, papel u otro elemento celuloso reciclable”.

Como lo exige la ordenanza, el Ejecutivo comunal dispuso en las plazas, plazoletas, parques y ramblas los recipientes destinados al depósito de los excrementos caninos e identificados con la iconografía pertinente. Es más, se instalaron cestos dotados de todo lo necesario como para que el usuario no tenga que portar ningún elemento consigo y pueda resolver todo el aseo en el lugar, pues el equipamiento consiste en un cesto de chapa color verde montado sobre un pie de donde se extrae una bolsa de plástico que hace las veces de guante que permite recoger el residuo y de recipiente del desecho.

El primer cesto se instaló en plaza Moreno en septiembre de 2013 y con el tiempo se dotó también a las plazas Malvinas, San Martín, Italia, Belgrano y Paso, el Bosque, y los parques Saavedra, San Marín y Ecológico.

“La verdad es que la idea es casi perfecta. Ofrecemos a los vecinos y paseadores la solución, con un dispositivo que tiene todos los elementos para que el problema desaparezca. Esta es la primera ciudad del país donde se implementó este tipo de sistema, muy práctico y muy higiénico, pero la realidad es que es la gente la que se tiene que hacer responsable y usarlo. Estamos todo el tiempo reponiendo bolsas que desaparecen o son rotas, y bueno, seguiremos insistiendo hasta que se forme por fin el hábito”, subrayó el titular de la Gestión de Residuos, Ricardo Díaz.

Los placeros para controlar

Para que el control sea más eficaz, añadió Díaz, se instruirá a los placeros para que sean ellos quienes les soliciten a quienes pasean perros que cumplan con la ordenanza. Además, con el objetivo de profundizar la toma de conciencia, se sumarán nuevos cestos en todos los espacios públicos.

“Es igual que la separación de residuos secos en la bolsa verde. La gente tiene que entender que esto se implementa para el bien de la comunidad. Insistiremos con los folletos puerta a puerta y con la visita del intendente Pablo Bruera a las escuelas para que sean los chicos quienes transmitan a sus mayores la importancia de mantener limpios los espacios públicos, concluyó el funcionario.

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