El huracán Matthew, la tormenta más poderosa que golpea el Caribe en casi una década, se fortaleció mientras avanzaba anoche hacia el sureste de EE UU, tras dejar al menos 264 muertos en Haití y cuatro en República Dominicana, en su camino al norte. La dirección de Protección Civil de Haití actualizó la cifra de fallecidos, y los socorristas del empobrecido país siguen buscando más víctimas fatales o heridos en zonas de difícil acceso del sur, donde todavía no se pudo restaurar el servicios telefónico ni de internet.
Mientras Matthew azotaba el noroeste de Bahamas (donde provocó daños pero no dejó víctimas) en su curso hacia la costa atlántica de Florida, el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE UU informó que la fuerza de sus vientos aumentó hasta los 220 km/h. Esto lo convirtió en un huracán “extremadamente peligroso” de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson y se estimaba que continuaría así al acercarse a EE UU, con una velocidad de desplazamiento de 22 km/h, para descargarse directamente sobre Florida o avanzar a lo largo de la costa.
El CNH amplió su área de alerta más al norte, hasta Carolina del Sur, donde hubo masivas evacuaciones preventivas. Las rutas de Florida, Georgia y Carolina del Norte y del Sur estaban congestionadas y los suministros escaseaban en las estaciones de servicio y locales de alimentos antes de la llegada del huracán, que trae acompañado un fuerte aumento del nivel del mar, intensas lluvias y vientos. Anoche soplaban vientos huracanados en el condado Palm Beach, al norte del de Miami Dade, amenazado por una tormenta tropical que seguramente producirá inundaciones. Matthew es el primer huracán en esta zona de la Florida desde que en 2005 pasó Wilma, que causó un auténtico caos en Miami y su área metropolitana. Más de 1,5 millones de personas en la Florida residen en zonas consideradas de evacuación obligatoria o voluntaria.
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