En los hogares platenses ya se notan esfuerzos para ahorrar en luz y gas

Para muchos es una forma de amortiguar el impacto del tarifazo. También se nota en consorcios

Con seis hijos, de entre 10 y 21 años, Pablo y su mujer tratan de amortiguar, por anticipado, las facturas de luz y gas que pueden llegar a su domicilio a partir de la quita de los subsidios y del aumento en las tarifas que le siguió a esa medida. “Somos una familia numerosa, con varios chicos adolescentes. Tenemos que estar un poco detrás de ellos para que no malgasten. Y ahora tratamos de no dejar la ducha correr con el calefón prendido ni dejamos todo el día encendidas las estufas. Hay que ahorrar”, contó el vecino del Parque San Martín, pintor y sin trabajo estable.

Esa realidad se multiplica entre miles de familias de la Región que se han visto obligadas a modificar sus hábitos cotidianos para evitar que los servicios de Camuzzi y Edelap se lleven gran parte del presupuesto doméstico. Apagar los sistemas de calefacción que antes permanecían, en mínimo o piloto, para mantener templados, aunque no se usaran, los espacios; optar por una forma de cocinar que se sirva de las hornallas y no exija el uso del horno; restringir el uso de estufas y caloventores a los ambientes donde “se vive” el hogar; desenchufar algunos aparatos eléctricos si la casa queda vacía por un tiempo; ir detrás de las luces prendidas de manera innecesaria; abrigarse, incluso, aunque se esté adentro, para no tener que calefaccionar de manera exagerada los ambientes. Todos son recursos de ahorro en el consumo de energía que se utilizan frente a la llegada de los tarifazos.

Muchas familias se han visto obligadas a modificar sus hábitos cotidianos para evitar que los servicios de Camuzzi y Edelap se lleven gran parte del presupuesto doméstico

En su casa de El Dique, en Ensenada, Aldana Alba hace escuela del consumo responsable. “Siempre fui muy cuidadosa con estas cosas, así me enseñaron desde chica, pero ahora más que antes”, apunta la comerciante que vive junto a su marido, Ricardo Molina y sus dos hijos, Ramiro (6) y Alma (4).

Cuenta, por caso, que las estufas las prenden sólo cuando están en la casa y “de noche se apagan”; tratan de cocinar con hornalla y recurrir al horno para lo “indispensable”. “A veces tengo que estar persiguiendo a los chicos, porque son más distraídos y dejan las luces prendidas en ambientes en los que no hay nadie, para que las apaguen. Y lo mismo con las teles, tenemos tres, pero la idea es que si nadie está viendo no queden encendidas de gusto”, agrega.

El gobierno nacional, se sabe, resolvió que el Estado deje de subvencionar la energía, lo que significa en muchos casos un aumento en los importes de las boletas de más del 500 por ciento. En tanto, se fueron definiendo, además, subas en los valores del kilovatio y del metro cúbico de gas. Para colmo, este que transcurre es un invierno crudo, con días de temperaturas por demás bajas. Y si bien terminó estableciéndose un tope del 400 por ciento en los incrementos, se trata de igual modo, de un ajuste de fuerte impacto en los bolsillos de los usuarios.

Existen algunos “tips” destinados a achicar el consumo hogareño de luz y gas. Ahora, los usuarios, en alerta por las facturas abultadas que van a recibir, han comenzado a poner en práctica algunos de esos reajustes en el gasto, pero, en rigor, se trata de un paquete de consejos que los entes reguladores de las operadoras de ambos servicios difunden desde hace tiempo en sus campañas de “uso responsable de energía”.

Van ejemplos. Según se asegura desde el organismo de control de las empresas de gas - Enargas -, apagando el piloto (en la mayoría de los artefactos domésticos es innecesario que permanezca encendido) se ahorra un 5 por ciento de gas; la llama que “sobra” en la base de un recipiente que se calienta sobre una hornalla gasta y no aporta ninguna ventaja; colocarle la tapa a las ollas durante una cocción evita pérdidas de calor y la precaución ahorra, por más mínimos que sean, algunos metros cúbicos de gas; el horno convencional consume la cantidad de suministro equivalente a tres hornallas, por lo que se recomienda, si el hogar dispone de esos utensilios, utilizar recipientes de materiales que producen un mayor nivel de conductividad del calor y con un sistema de cubierta casi hermético, lo que se asemeja bastante a la función del horno.

El ente regulador de la energía eléctrica de la Provincia - Oceba -, por su parte, sugiere, en el caso de las heladeras y freezers, colocarlos lejos del reflejo del sol o de cualquier otra fuente calor y no guardar en esos equipos alimentos calientes. Para que consuman menos energía, las heladeras en particular no deben llenarse con demasiada mercadería, mientras que en los freezers, por el contrario, conviene colocar cubeteras o bolsas de hielo para rellenar los espacios vacíos. Respecto a los hornos eléctricos, el organismo los compara con los hornos microondas, que utilizan entre 30 y 70 por ciento menos energía. También aconseja usar el lavarropas con la carga completa, evitar el uso de agua caliente durante; y planchar de una vez la mayor cantidad de prendas posible.

En los consorcios

También en el sector inmobiliario han tenido impacto los anunciados tarifazos, y, en ese sentido, administradores de consorcios explicaron a este medio que ya comenzaron a analizar distintas medidas para reducir el consumo.

Desde el sector explican que existen distintas formas de hacer ahorro de energía. Una de ellas, apuntan, consiste en cambiar en los palieres los pulsadores que cuando uno acciona enciende todas las luces de los palieres del edificio o a lo sumo de 4 pisos. “La idea sería cambiarlos por sensores de movimiento, de manera tal que cuando uno sale del ascensor o de la escalera, el sensor lo toma y recién ahí enciende la luz, pero solo en el lugar donde está y no de todos los palieres”.

Además, indican, “puede haber ahorro de energía con los ascensores, que es lo que más consume en los edificios y que sería cambiando los controles de maniobra del ascensor con que cuentan los edificios de más de 20 a 30 años”.

Son controles electromecánicos que se deberían cambiar por controles de maniobra computarizados que generan un ahorro muy importante en el consumo de electricidad y permiten que el ascensor pueda tener memoria y otros elementos de seguridad con los que que no cuentan los controles antiguos.

Asimismo, desde el sector aseguran que se puede reducir energía en los espacios de cochera, que son lugares muy oscuros y a veces las luces permanecen encendidas durante toda la noche. “En dichos sectores también se podrían colocar sensores de movimiento que estos permitan detectar el paso de un vehículo o de una persona y a medida que avanza por el sector de cocheras se van encendiendo las luces a los efectos que estén encendidas cuando detectan movimiento de personas o vehículos y cuando no lo haya estén apagadas”, explicaron en la cámara de administradores platense.

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