Casa Curutchet: con más visitas, ya reflotan la idea de expropiarla

Buscan que, compra mediante, la vivienda se transfiera de los herederos a la Provincia

Ya con la máxima distinción que puede obtener un bien arquitectónico, como lo es el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad, cobra otra vez impulso, desde el Colegio de Arquitectos de la Provincia, inquilino del inmueble, la expropiación de la Casa Curutchet. El plazo que establecía la ley que habilitó su adquisición por parte de la administración provincial a los herederos de la vivienda - consultorio diseñada por Le Corbusier, venció en diciembre pasado, pero ahora, con la declaración de la Unesco, que le otorga un carácter más público a la emblemática obra, se renueva el interés de la entidad por conseguir que la propiedad se transfiera - compra mediante - al Estado bonaerense.

Hace 25 años que la Casa está en manos del colegio profesional, que paga un alquiler mensual y la utiliza en parte como sede institucional y en parte como espacio cultural, de divulgación de la obra del urbanista suizo - francés cuya trayectoria acaba de ser distinguida por el organismo de Naciones Unidas a través de 17 sitios repartidos en tres continentes, entre ellos, se sabe, el legado que dejó en el Paseo del Bosque.

Un par de años atrás, merced a una ley aprobada en el Senado bonaerense, la institución casi logra la expropiación, para la cual, estaría dispuesta a pagar por la propiedad a cambio que pueda ejercer el usufructo durante una determinada cantidad de años (por lo general se estima, en casos similares, alrededor de una centuria). “La idea es que el propietario del inmueble sea el Estado provincial, pero durante una cantidad prolongada de tiempo lo usaría y mantendría el Colegio de Arquitectos”, explicó el director del espacio, Julio Santana, integrante, asimismo, del nucleamiento de profesionales.

Es que, según se calcula en ese ámbito del bulevard 53 entre 1 y 2, “con lo que se lleva puesto en alquileres ya se hubiera podido comprar”.

Ocurrió que la normativa que planteaba la expropiación, ponía un plazo para llevar adelante la transacción. Entre tasaciones y diferentes pasos administrativos, en diciembre pasado venció el tiempo para concretar la requisa. Para entonces, además, cambiaron el mapa político de la Legislatura bonaerense y las autoridades del Ejecutivo provincial y todo volvió a foja cero. Ahora, ya en un contexto diferente a raíz de la declaración de la Unesco, en el Colegio de Arquitectos buscan reimpulsar la iniciativa.

Lo que ocurre con el Patrimonio Mundial platense es que se encuentra en una situación singular. Catalogado como un bien cultural y no natural, tiene la particularidad de ser, aunque ostente un título que lo convierte de interés de la comunidad del planeta, una propiedad privada: sus dueños son los herederos del médico Pedro Curutchet, quien le encargó a Le Corbusier los planos del proyecto. Ellos son quienes le cobran al Colegio de Arquitectos un alquiler por el uso del histórico inmueble.

“Esa cuestión de que pertenece a particulares fue la que puso algunas trabas al comienzo, para que la Casa Curutchet forme parte de la serie de obras que integraban el lote para la declaración de Patrimonio”, explicó Santana, quien a la vez aclaró: “pero como desde hace 25 años es un lugar librado al uso público, entonces se aceptó como otro exponente representativo de la obra de Le Corbusier”.

EL TRIPLE DE VISITAS

La Casa Curutchet resultó consagrada como Patrimonio de la Humanidad el 17 de julio pasado, y ya al día siguiente de la distinción, a partir de su apertura, a las 10, comenzó a notarse la diferencia en la cantidad de público que empezaba a visitarla. “Antes vendrían no más de 20 personas por día, por lo general alumnos de la facultad de Arquitectura, y desde que es Patrimonio de la Unesco no se acercan menos de 60 personas por día, entre vecinos de la Ciudad, estudiantes y turistas”, contó Joaquín López, quien, junto a Natasha Regginatto, tiene a su cargo las reseñas sobre la obra que se le brindan a las visitas.

La obra platense de Le Corbusier se puede visitar de martes a viernes, de 10 a 17; y los sábados y domingos, de 13 a 17.

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