La grieta original: una zanja de 700 kilómetros para separar a los criollos de los indígenas
Edición Impresa | 6 de Noviembre de 2017 | 04:38
El cineasta platense Sebastián Díaz estrenó el jueves en el Cine Gaumont de capital federal su primer documental, “La muralla criolla”, filme que retrata el increíble plan de crear una zanja de 700 kilómetros en Argentina, hacia fines del siglo XIX, para evitar el enfrentamiento con los pueblos indígenas.
Proyecto independiente de Díaz, que investigó, escribió el guión, filmó, produjo y hasta distribuye la cinta, “La muralla criolla” es el resultado de la inquietud de Díaz, un “apasionado” de la historia, “particularmente del siglo XIX y de los indígenas”, por conocer los rincones olvidados de las Campañas al Desierto perpetradas por Julio Argentino Roca, según explica el propio cineasta: la zanja ideada por el doctor Adolfo Alsina pertenece a un momento de la historia inmediatamente anterior a la avanzada “a sangre y fuego” de Roca sobre los indígenas, una herramienta “que tiene un sentido completamente distinto” al de la Conquista del Desierto, un plan defensivo con forma de gigantesca trinchera.
Excavada en 1876 a lo largo de La Pampa, el objetivo no era tanto crear una frontera infranqueable como un obstáculo para hacer imposible las invasiones indígenas, imposibilitando el arreo de las vacas. La muerte de Alsina “la borraría del mapa”, cuenta Díaz: de aquella trinchera no queda casi nada, claro, pero el director encontró que a pesar de los pocos vestigios materiales, sí había información.
Con un equipo de rodaje “pequeño” y platense en su mayoría, comenzó así su trabajo de “compilación, al principio”, que lo llevó por diversos archivos, y también por los pueblos ubicados en aquella frontera artificial: el cineasta viajó sin fondos por la provincia en busca de expertos y pistas de aquel pasado, un trabajo que inició en 2013. La financiación para el proyecto saldría recién en 2016.
Para entonces, Díaz ya había recabado casi toda la información que llegó al corte final del filme, y sumado los testimonios de los historiadores Osvaldo Bayer y Marcelo Valko, y se enfrentó luego a la necesidad de “darle forma ágil al material” y convertir su investigación en “una película que pudiera ver cualquiera, que informe, que deje una reflexión y que genere un debate”.
Para conseguirlo, “La muralla criolla” se apoya en cuatro recursos visuales: el registro documental clásico; la entrevista, “con el testimonio de Bayer, y de los referentes que habían estudiado la temática en cada localidad donde corría la zanja”; las animaciones, utilizadas para poder contar cuestiones “que no están al alcance de la cámara”, que han desaparecido y de las que no quedan registros visuales, realizadas por Carlos Escudero, oriundo de Villa Elisa; y el motion graphic, a través del cual se dio vida al “material de archivo fotográfico disponible”.
TEMA ACTUAL
Así dio forma Díaz a su relato sobre la Muralla China criolla, estrenado en el Gaumont, y de inminente estreno en la plataforma online Cine.Ar, que llega a las pantallas en un momento donde la problemática indígena parece resurgir, tomar visibilidad, en el marco de la muerte de Santiago Maldonado. Algo que Díaz no podría haber previsto cuando comenzó la odisea de filmar su documental en 2013, pero que aplaude.
“Es un tema actual: habla de una grieta material abierta en La Pampa hace 140 años, y esa es la verdadera grieta, tratar de separar a unos de otros. Por eso también hay que conocer la historia argentina, para saber que esto no es nuevo”, afirma, y traza más paralelismos entre la trasnochada idea de Alsina y el presente, que parece tener visos de aquellos tiempos que en retrospectiva imaginamos irracionales: “La zanja de Alsina parecía una locura, y sin embargo se hizo, y hoy tenés el muro de Trump, que se va a hacer, aunque sea una locura. Porque el racismo es más fuerte”.
Tras la construcción de la zanja, llegarían los tiempos de Roca y la estrategia defensiva mutaría en ofensiva, hipotetiza el documental, porque la aparición de las cámaras frigoríficas en los barcos ingleses permitía enviar ganado congelado al otro continente: se precisaban más vacas, y por lo tanto precisaban más pasto, motivo por el cual la Sociedad Rural empujó a que el Estado echara a los pueblos indígenas de esas verdes zonas. Crítico, Díaz ve la historia repetirse.
El cine es para él, en ese sentido, un espacio desde donde resistir. La problemática indígena, de hecho, ha tenido importante protagonismo en las pantallas argentinas este año, con películas como “Zama” y “Fuga de la Patagonia” y la producción platense “Otra excursión a los Indios Ranqueles”, y, al respecto, dice Díaz que “la misma energía que se usó para ocultar la problemática indígena se está usando hoy para que se haga justicia. O por lo menos para informar a la gente: ese es el objetivo mío con esta película. Que quizás no coincidan, pero que se informen”.
PARA AGENDAR
Qué: Qué: “La muralla criolla”
Dónde: Cine Gaumont, Rivadavia 1635, Buenos Aires
Cuándo: Hasta el miércoles. Funciones a las 14.50 y 20.10
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