Resignados a que no arranquen las clases, los padres ya piensan cómo organizarse

Comprenden el reclamo docente pero creen que el conflicto no debe afectar a los chicos. Se sienten sin voz ni voto

“Ya estamos acostumbrados a los paros docentes. Yo terminé la secundaria en 2010, y no tuve ningún año sin paros”, recuerda Martín Adorno, quien hoy en día, junto a su mujer Adriana Da Luz, le dedica horas al pequeño Fabricio (8) “porque con tantos días sin clases se retrasa y no aprende bien. Le cuesta leer, escribir en manuscrita. Hay que trabajar mucho en casa”, afirma el joven papá, casi resignado a que las huelgas “formen parte del calendario escolar”. Y se vienen más: las familias saben que la posibilidad de que el ciclo lectivo comience el 6 de marzo es ínfima.

La mayoría de los padres consultados coincidieron en considerar “justo” el reclamo de los maestros y en que tendrían que buscar “otra forma de protesta” para no perjudicar a los chicos. Se sienten en el medio de una pelea que no los tiene en cuenta.

“Está mal que les quieran pagar un aumento del 18 por ciento. ¿Qué hacen con eso? No alcanza para nada. Pero deberían buscar otra alternativa de protesta para no afectar a los alumnos”, subraya Verónica A., mamá de Brisa (2º grado), Ignacio (4º) y Rodrigo (6º).

“Los docentes tienen sus gremios. El gobierno es el gobierno. ¿A los nenes y a los padres quién nos representa?”, casi exclama la mujer.

A su lado, su amiga Gisela Martínez deja caer: “Esto no viene de ahora. Y a los paros docentes hay que sumarles los de los auxiliares, que provocan que se pierdan muchos días de clases”. Otra vez sobrevuela la sensación de que “hay poco que hacer”.

Gisela, madre de Diego (3º grado) y de Valentín (6º), enfatiza que “las maestras tienen que cobrar mejor. Están educando a nuestros hijos -realza-. Y no es fácil estar al frente de 38 alumnos”, reconoce.

una suma fatal

Sin embargo hace hincapié en que deben sumarse “los paros de docentes y de auxiliares”, ya que “si hacen huelga los porteros, las maestras van pero no dan clase porque el edificio, sobre todo el baño, está imposible. Entonces ocurre que los chicos están en casa y los docentes en la escuela”, hace notar Verónica. Y ambas ríen.

“Ahora estoy sin empleo, pero cuando trabajaba y no había clases se me complicaba muchísimo. Tenía que rotar a los más grandes (tiene tres adolescentes) para que cuiden a los más chicos”, señala.

Son muchos los casos en los cuales, ante este tipo de situaciones, los chicos deben quedarse solos. “Trabajo de tarde y ella (Zahira, 3º grado) va de 13 a 17. Cada vez que no hay clases se tiene que quedar toda la tarde sola”, cuenta Marlene Ruiz.

Al igual que Martín y Adriana, Marlene afirma que “a los chicos hay que dedicarles cada vez más tiempo en casa, porque se atrasan en la escuela y luego todo les cuesta más. Pero a medida que pasan de grado se hace más complicado, ya que los programas de estudio y la forma de enseñar cambiaron mucho desde nuestra época”, comenta.

Adriana apunta: “Ellos (los nenes) no aprenden, luego empiezan o retoman las clases y quieren darles todo junto. Tienen sus tiempos”, remarca.

“nadie nos representa”

La manera en que padres y madres abordan la posibilidad de que el 6 de marzo no empiecen las clases da la pauta de que el paro en la escuelas públicas se ha naturalizado. Algo muy grave.

Pero también es de destacar que los papás y mamás se sienten solos. Consideran que las maestras deben cobrar más, que el aumento que les ofrecen no alcanza, pero se sienten en el medio de una pelea permanente entre los gremios y el gobierno en la cual no tienen voz ni voto.

Mientras espera el colectivo, Yanet B., de Etcheverry, dice que “por ahora no me afecta tanto el tema de los paros, porque como soy estudiante universitaria empiezo la actividad en abril. Hasta entonces, mi hijo Demián, que va a la sala de 5 del jardín de infantes, se queda conmigo. El año pasado, cuando había paro, lo cuidaba mi mamá”, comenta la futura arquitecta. Aunque sabe del conflicto que generan las aulas sin docentes por su hermana. “Tiene tres chicos y trabajan ella y el marido. Es un lío. Tiene que viajar mi mamá hasta su casa, y si no puede se les complica todo”, relata.

distintas posturas

Yanet está en un todo de acuerdo con el reclamo docente. Cuando se le consulta sobre la posibilidad de que protesten de otra manera para no afectar a los niños, responde con una pregunta: “¿De qué manera? Si el gobierno los entendiera, habría mucho menos complicaciones”.

En cambio, Adriana Da Luz, de Melchor Romero y mamá de Fabricio, Tiziano y Juana, cree en la posibilidad de protestar sin cerrar las aulas. “Por un lado se entiende el enojo de las maestras. ¿Un aumento del 18% en cuatro veces? Cuando cobran la última cuota ya subieron todos los precios y no les vale de nada. Pero creo que tendrían que seguir yendo al colegio, por los nenes”, señala.

“Sí, uno se resigna”, dice Martín Adorno, mirando a los lejos y casi dejando caer las palabras.

“Es que cada año pasa lo mismo. Y si no paran los docentes, paran los auxiliares, y luego están los problemas propios de la educación del chico que se mezcla con todo eso. A Fabricio, el año pasado, lo cambiaron tres veces de grado. Tres maestras, tres grupos de compañeros distintos. Además -opina- se está perdiendo el respeto por los docentes. ¿Cómo puede ser que si se llama a un padre o a una madre porque el chico tiene problemas, se la agarran con la maestra o la directora? Hay muchos problemas”, sentencia.

Papás, mamás y niños que se sienten sin defensas ante una pelea “eterna” entre los gobiernos y los gremios docentes, que incluye paros y cruces verbales inconducentes entre dirigentes y funcionarios. El acostumbramiento a esa situación por parte de la comunidad es quizás la peor noticia.

 

Datos
17
Días consecutivos de paro realizaron los docentes bonaerenses en el inicio del ciclo lectivo 2014. El conflicto tuvo fuertes consecuencias pedagógicas. Se dieron clases a las apuradas para completar los contenidos

18
Por ciento en 4 cuotas trimestrales de 4,5% cada una es la oferta de aumento salarial que el gobierno provincial les hizo a los maestros. La propuesta contiene una cláusula de ajuste por inflación. Los gremios piden 35% de suba
 
Adriana Da Luz
Brisa
Fabricio
Gisela Martínez
Ignacio
Marlene Ruiz
Martín Adorno
Melchor Romero
Rodrigo
Verónica

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