La música beat era escuchada por un puñado de entusiastas en radios de poca audiencia, y el concepto de rock todavía no había llegado a América latina y apenas se desperezaba en el mundo hace 50 años, cuando en el baño de la pizzería de Once La Perla, Litto Nebbia y Tanguito daban nacimiento al rock nacional con el germen de “La balsa”, la canción emblemática que fue lanzada al mercado hace medio siglo.
El tema fue escrito por Nebbia y Tanguito el 2 de mayo de 1967 en aquella confitería que ofició de punto de encuentro para los músicos del under, que iban a recuperarse allí tras las largas noches musicales en el mítico sótano de La Cueva: hacia allí peregrinaban los jóvenes rockeros incipientes e influidos por los sonidos de Los Beatles y los Rolling Stones, Nebbia, Tanguito y el resto de Los Gatos, banda que grabaría el tema, entre ellos, cada madrugada de fin de semana.
“Pasaban muchas cosas en el mundo con nuestra generación y era el momento de expresar: ‘Yo tengo algo para decir distinto frente a la vida’”
La mayoría de ellos componía en inglés, pero un puñado ya comenzaba a escribir en castellano: entre ellos estaba José Alberto Iglesias, conocido por sus seudónimos “Tanguito” y “Ramsés VII”, quien cantó en pleno La Perla la versión prototípica de la mítica frase que abre “La balsa” aquel día de mayo: “Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda”, era la frase que tenía Tanguito en mente para una canción, según le comentó a Felix Nebbia aquella madrugada, y ambos escaparon al baño a completar la composición, porque en la confitería que permanecía abierta las 24 horas no estaban permitidas las guitarras.
NAUFRAGAR
Allí, en el baño de caballeros y compuesta en unos pocos minutos, en secreto, nació “La balsa”, que conquistó al público con su texto sobre un mundo injusto y un naufragio “hacia la locura” que dieron en la tecla de una generación entera: “naufragar” era rebelión, vagar sin rumbo, hacer música y, sobre todo, ser libre.
“Pasaban muchas cosas en el mundo con nuestra generación y era el momento de expresar: ‘Yo tengo algo para decir distinto frente a la vida’. Así apareció ‘La balsa’ con una temática eterna, que es la libertad”, expresó Nebbia tiempo atrás sobre la composición que con su melodía “beat” y la novedad de un mensaje de libertad lanzado en castellano logró sintonizar con el espíritu de la época y dio forma a un impensado suceso cuyas repercusiones signaron la cultura popular argentina hasta nuestros días.
FUROR Y DESPUES
El single fue grabado por Nebbia, en voz, Ciro Fogliatta, en teclados, Alfredo Toth, en bajo, Oscar Moro, en batería, y Kay Galifi, en guitarra, firmado por Nebbia y Ramsés VII y lanzado el 3 de julio de 1967, con un lado B que también sería emblemático, “Ayer nomás”.
Y en pocos meses, el disco que había salido a la calle con una tirada chica y en silencio, y que la banda promocionó caminando las radios, vendió más de 200.000 copias, inaugurando una nueva era para la música nacional. “Llegamos a tocar siete shows en una noche”, recuerda Nebbia sobre la locura desatada.
Los Gatos se separarían en 1970: Nebbia inició su carrera solista, y Tanguito logró algunos éxitos, entre ellos “Amor de primavera”, aunque sufrió una adicción a las drogas, pasó algún tiempo en prisión e internado en institutos psiquiátricos. El 19 de mayo de 1972, murió, a los 26 años, en las vías de un ferrocarril en Buenos Aires. La policía dijo que la causa del fallecimiento fue la caída de un tren, y aunque muchos señalaron que se había tratado de un homicidio, la posibilidad no se investigó y la noticia no fue cubierta por ningún medio. Tanguito se convirtió así en la primera estrella del rock nacional, con mito sobre su muerte incluido.
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