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Consejos para el verano

Cuidado con el sol

Cada vez que comienza la temporada de pileta y se acercan las vacaciones, los especialistas recuerdan que es más importante protegerse la piel que verse bronceado

Cuidado con el sol

shutterstock

Llegan los días de calor y los fanáticos del bronceado ya han hecho alguna que otra sesión para tomar color y verse bien.

Pero según los especialistas, es un error el empleo del concepto “conseguir un bronceado sano y lindo”.

Y es que el bronceado es una consecuencia del estímulo de los melanocitos por la radiación ultravioleta, es decir, es una defensa ante esta radiación por lo que no es posible tener un bronceado divino sin sufrir una agresión.

El bronceado que casi todos desean se produce cuando la agresión que recibe la piel no es tan grande como para tener una quemadura solar que suele venir acompañada de una inflamación y una descamación.

En el caso de llegar a esa descamación se puede presentar la piel en forma de láminas, pelada o incluso puede no apreciarse.

Esto da lugar a un bronceado irregular debido a la excesiva agresión y, lo peor de todo, es que una vez se produce la quemadura, el daño ya está hecho y no es posible la reparación; no nos sirve ponerse crema después o tomar algún producto.

Los rayos se graban en la memoria de tu piel.

Vivimos en una sociedad en la que la presión por estar bronceados es muy alta; cada vez se hace más popular el uso de cabinas de rayos UVA para broncearse de una forma rápida, eficaz y asequible.

Los dermatólogos no se cansan de aclarar que los rayos que emiten las cabinas de bronceado son los rayos ultravioleta A y producen envejecimiento y cáncer de piel.

Además, estos centros no permiten que los menores de 18 años se sometan a este tratamiento porque es una decisión muy importante que resulta perjudicial para la salud.

por sexo

El riesgo de padecer melanoma (cáncer de piel) es mayor en las mujeres (55,9 por ciento) que en los hombres (44 por ciento).

Una opción que no es perjudicial -salvo que se tenga algún tipo de alergia- aunque tampoco aporta un color muy natural, es el uso de los autobronceantes cuyo principio activo es la dihidroxiacetona, una sustancia que puede ser considerada como un tinte.

Estos productos se presentan de diversas formas y tiñen la capa córnea de la piel aunque hay que tener en cuenta que no la protegen de la radiación ultravioleta.

protección

El índice de factor de protección de las cremas solares se obtiene en laboratorios utilizando una cantidad determinada de crema por centímetro cuadrado.

Es cierto que sobre este tema existe el debate sobre si el índice de factor de protección de las cremas solares es real o no y, en este sentido, los especialista recomienda la utilización de un factor de protección alto porque la media de las personas que hacen uso habitual del fotoprotector, se aplican menos cantidad de la que se utilizó cuando se elaboró en el laboratorio.

Asimismo, las condiciones de testado en laboratorio, están definidas con una determinada temperatura y humedad y cuando se utilizan estas cremas en el día a día a veces se está sudado o el producto tiene que soportar unas temperaturas muy altas por lo que no son tan efectivas.

En algunas ocasiones se suelen recomendar los antioxidantes orales en aquellos pacientes que necesitan una fotoprotección alta porque se ha demostrado que reducen los efectos de la agresión por la radiación ultravioleta. Estas pastillas no actúan como fotoprotector pero son sustancias antioxidantes y antiinflamatorias.

El sol agrede la piel directamente actuado sobre las células e indirectamente generando radicales de oxígeno (los oxidantes que acaban en inflamación). La ingesta de antioxidantes para esta finalidad disminuye la liberación de especies radiactivas de oxígeno y reducen, por lo tanto, la agresión mediada por oxidación y por inflamación de la radiación ultravioleta.

Existen una serie de recomendaciones básicas que hay que tener siempre en cuenta.

Hay que aplicarse el fotoprotector siempre media hora antes de exponerse al sol, protegerse con ropa o ponerse a la sombra.

Aaumentar el tiempo de exposición al sol para broncearse con un fotoprotector no tiene sentido. El protector solar tiene la función de ayudar a realizar actividades al aire libre minimizando el daño que recibimos por la radiación ultravioleta solar. Además, hay que tener especial cuidado con el sol del mediodía, cuando está más alto, por lo que se recomienda gran precaución dos horas antes y dos horas después de este momento.

Hacer una dieta variada en la que aparezcan, sobre todo, alimentos con poderes antioxidantes como las frutas y las verduras, es fundamental para protegerse del sol.

Las propias plantas necesitan los antioxidantes para defenderse de la radiación ultravioleta y, de hecho, muchos antioxidantes se obtienen del reino animal.

 

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