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ESTRENO EN EL SELECT

Inés Efrón: “Esta profesión te da la oportunidad de recorrer variados mundos”

La actriz de películas emblemáticas como “XXY” debuta como coach actoral en “Monos”, la cinta elegida por Colombia para el Oscar

Los chicos de “Monos”, entrenados por Inés Efrón

Inés Efrón

En medio de la guerra en Colombia, una manada de jóvenes está a cargo de una rehén y una vaca lechera. Cuando su misión se ve amenazada, comienza un viaje que pondrá en riesgo el orden establecido y su hermandad.

Sobrevivir es un juego salvaje en “Monos”, un juego furioso y pesadillesco que recuerda a “El señor de las moscas” y “Apocalipsis ahora” en el lupa del colombiano Alejandro Landes, director de la cinta elegida por su país para competir en los Oscar, que llegará al Select mañana y se verá hasta el próximo miércoles, a las 17.30, en el Pasaje Dardo Rocha.

La película está protagonizada por actores naturales que atravesaron un duro casting entre más de 200 chicos y que fueron entrenados por la actriz argentina Inés Efrón, también ella en un rol que nunca había realizado: coach actoral.

“Les di una aproximación a los códigos de la actuación, y al juego y la desinhibición en medio de un proceso de casting final que duró una semana”, explica Efrón su trabajo, apenas la mitad del proceso formativo para los seis chicos que quedaron: a la mañana tenían un entrenamiento militar con Wilson Salazar, ex combatiente, y por la tarde llegaba el entrenamiento actoral, un espacio, por suerte para los actores, mucho más lúdico.

“Un regreso al lugar donde yo conocí el entusiasmo”, dice Efrón, “diferente al espacio del rodaje”, lleno de incertidumbre y estrés. “El espacio de la clase suele ser una fiesta”, afirma quien además de actriz es docente hace ya una década, motivo por el cual no dudó en aceptar este novedoso trabajo donde intentó transmitir “qué reglas son necesarias para desarrollar el arte de actuar” y lidió “con la risa, la burla, la vergüenza, la falta de concentración”, cuenta entre risas.

Su rol fue, dice, “acompañarlos a que se animen a jugar”, aunque también tenían que pasar las escenas de las películas. Todo, en medio de unos pocos días “intensos: los chicos estaban conviviendo, y con todo el deseo de ser seleccionados había una intensidad extra, se entregaron mucho al trabajo porque había mucho deseo”. Casi como un microuniverso, más civilizado, eso sí, de la competencia interna que se desata en la película cuando las cosas dejan de funcionar para la pequeña organización adolescente.

Efrón fue convocada para ser parte de la producción multinacional (además de Colombia y Argentina, hay capital y fuerza de trabajo de Holanda, Uruguay, Alemania, Dinamarca, Suiza y Estados Unidos) por Alexis dos Santos, director argentino que rodó, hace casi 15 años, “Glue”, primera película de Efrón.

La actriz ahora va por su segundo trabajo de coach en cine, mientras sigue con la docencia y trabaja en una clínica de rehabilitación para consumo de drogas y alcohol, además de preparar un proyecto de cine para el año que viene, que marcará su regreso a la pantalla grande tras “Voley” (2015).

Una ausencia llamativa, teniendo en cuenta que Efrón fue una de las figuras preferidas del cine nacional de principio de siglo, trabajando con directores como Ariel Winograd, Lucrecia Martel, Daniel Burman y Lucía Puenzo, con quien rodó “XXY” y “El Niño Pez”, dos de las películas más aclamadas de su filmografía y que retrató las problemáticas en torno a la identidad sexual y de género mucho antes que fue tendencia en la tevé y el cine.

Para Efrón, esa tendencia actual es, simplemente, “parte de un fenómeno evolutivo, de la necesidad que nada quede a la sombra, todo sea visto, hablado, que salgan a la luz los tabúes, de abrirnos cada vez más a lo desconocido del ser, sin juzgarlo, sin catalogarlo: la evolución de la humanidad que nos va a seguir sorprendiendo”, dice.

Desde “El Niño Pez”, la participación en la pantalla grande de quien había sido ella misma un rostro “tendencia” en el cine nacional se volvió más esporádica, y Efrón explica que “me di el permiso de rechazar las cosas que no me gustaban. Y lo sigo haciendo. Pero tampoco me llegaron tantas propuestas de cine, y fue un momento para desarrollar la docencia y el teatro”.

“Esta profesión te da la oportunidad de recorrer variados mundos: uno piensa que hay una continuidad en el cine y debería perdurar, pero es móvil, hay momentos, y cuando no están esos momentos te da permiso para descubrir otras cosas”, cuenta la actriz que, en esos momentos, también probó con la dirección con “Vidriera”, mezcla de diversas disciplinas del arte en un espacio experimental, que convocó a una extensa lista de artistas de distintas disciplinas a trabajar sobre lo performático.

“Un espacio creativo más personal que actuar para mí”, dice de la experiencia, y explica que “la potencia la encuentro cuando siento que un proyecto tiene mi tinte, mi firma: ahí es donde realmente me siento entusiasmada con mi profesión. Si no”, agrega entre risas, “siento que es un muy lindo trabajo, hago lo que puedo y reconfiguro mi deseo como puedo”.

 

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